| Edición
del 30 al 5 de junio de 2004

Es
un artista de plenitud, no sólo el mago de la acuarela,
sino
dominador de otros géneros, como el óleo, el
acrílico o el dibujo.
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Es un
hacedor de imágenes. Utiliza los pigmentos de agua
soluble transparentes u opacos con propiedad y otros elementos
de la naturaleza, como la tierra, el fuego y el aire.
Como un alquimista combina los colores y luego en el crisol
obtiene las acuarelas de la realidad que previamente ha apresado
en su mente y en sus manos.
Poderosa imaginación para traducir los símbolos,
armonía sensorial para producir efectos, conocimiento
e investigación para obtener una obra de calidad. Es
por mucho un poeta de la pintura.
Francisco Reyes es un artista genuino. Un consumado dibujante
y acuarelista puro, vital, para ésta y otras etapas
del desarrollo pictórico nacional.
Llegó de las cálidas tierras del agreste Morazán,
allá donde en las últimas lloviznas en tardes
grises se observa en toda su plenitud el fenómeno físico
del arco iris.
Tierras del venado y del conejo, y mucho más allá
en el norte, los increíbles paisajes de acuarelas con
los verdes pinares y los espejos solares de cristalinas aguas.
Elementos, retazos de la naturaleza, metamorfosis y peculiares
simbiosis que nutrieron el alma, el corazón y la mente
de este pintor de profunda calidad humana.
Y es que la luminosidad inherente en la acuarela, combinada
con su capacidad para la ejecución rápida, le
ha dado a Francisco, como a todos los buenos pintores, un
medio ideal de paisaje para registrar los efectos breves de
la naturaleza.
También presentar figuras, como en su momento lo demostró
Homer Winslow, para revelar a artistas americanos el potencial
extraordinario de la acuarela como un medio de expresión
seria. Y debemos convenir que una vez aceptado, la acuarela
se hizo un puente inevitable para el pintor americano desde
el principio, hecho que pinta uno de los rasgos dominantes
de la tradición norteamericana del arte.
En Francisco estos principios no son extraños dado
su permanente búsqueda e investigación en éste
como en otros géneros.
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| Pintor
Francisco Reyes. |
Y cuando
me refiero a otros géneros debo destacar que en la
actualidad Francisco Reyes está dedicado al acrílico,
técnica que también domina con propiedad, sobre
todo cuando incursiona en el paisaje, en la fuerza de la naturaleza,
predominando el bosque brumoso, la tranquilidad de las aguas
y el misterio que subyace en las cascadas.
Artista de naturales contrastes no se detiene en el puntillismo
que caracterizó al impresionismo, sino más bien
su trabajo plástico es integral porque si bien no abunda
en mucho colorido, el verde es suficiente para mantener la
coherencia y la unidad con los fondos desvanecidos.
Es el mismo de siempre, el monje del monasterio y el ermitaño
de Altamira, el artista del lienzo, pinceles y colores y el
hacedor de metáforas y fábulas. El primero en
descubrir los sueños y el último en asombrarse
con los crepúsculos, recibiéndolos como alba
de la mañana o despidiéndolos en el fragor del
atardecer.
Francisco es un artista de plenitud, no sólo el mago
de la acuarela, sino dominador de otros géneros como
el óleo, el acrílico o el dibujo.
Pero también excelente escritor de fábulas y
leyendas. Su paciencia y tranquilidad y esa meditación
característica de los monjes le ha servido para encarar
con pleno dominio la naturaleza pastoril y apacible de la
acuarela, desde luego sustituida por el drama, la grandiosidad
y lo sublime.
Nos recuerda a John Cozens, quien realizó acuarelas
muy evocadoras de los Alpes suizos y ejerció una importante
influencia sobre dos grandes maestros ingleses de la acuarela:
Thomas Girtin y Joseph Mallord William.
Francisco evoca con facilidad pasmosa los extraordinarios
paisajes del norte de Morazán, así como esa
versatilidad para alegrar los campanarios y las “ruinas”
con veraneras y campánulas de la primavera. Su fuerza
contrastal sin embargo se aprecia con sus praderas, cascadas
y montañas en sus ya consumados acrílicos sobre
tela.
Al igual que los pintores ingleses, Francisco ha aprovechado
el romanticismo para glorificar la belleza de la naturaleza,
los cielos tormentosos, niebla, bruma y espesos follajes.
Los grandes efectos de luminosidad, limpieza e identidad los
logra aplicando directamente la pintura sobre el lienzo y
el papel sin atenerse a contornos previamente dibujados. Esta
cualidad que marcó el despegue de la acuarela también
ha llevado a la madurez como modalidad artística en
el acrílico a Francisco Reyes.
Es un creador consciente, pintor de su tiempo, testigo de
su época, ha puesto su arte al servicio del ser humano,
enfrentando “al hombre animal de rapiña”,
al hacedor del dolor, la injusticia, la miseria, el hambre,
como en su momento lo hizo Guayasamín. Pintura de relevancia
que concita en la transparencia de cada obra, la aspiración
a la dignidad, la libertad y la vida.
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