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Edición
del 29 al 5 de septiemsbre de 2004

Científicos
cubanos aseguran que la caña es una materia prima tan
prometedora como el crudo. De ella obtienen medicamentos,
preservantes, resinas y plásticos.
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| La
caña es materia prima para diversos medicamentos,
entre ellos el famoso PPG, regulador del metabolismo. |
Cuba redobla
la explotación de los derivados de la caña de
azúcar (Saccharum officinarum) para la medicina animal
y humana, en tiempos de reconversión de su sector azucarero,
cuya producción tradicional tiene precios mermados
en el mercado internacional.
La política de reestructuración de ese sector
emprendida hace dos años incluye un refuerzo del uso
de derivados en las industrias alimentaria, química,
farmacéutica y biotecnológica.
De manera unánime, los expertos locales destacan que
la caña de azúcar sirve para hacer tanto mieles
y alcoholes como alimentos para animales, resinas, preservantes,
plásticos y productos para las industrias papelera
y del mueble, entre otros derivados.
En los tiempos que transcurren para la producción
y comercialización del azúcar no
basta con producir con calidad y a bajos costos, es preciso
ir a una diversificación integral, dijo a Tierramérica
Luis Gálvez, director del Instituto Cubano de Investigaciones
de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA),
con sede en La Habana.
Esa institución, fundada hace 41 años, está
a la vanguardia de los esfuerzos tecnológicos cubanos
para aprovechar de manera integral y eficiente la gramínea,
tan asociada con la historia, cultura y tradición del
país.
Las investigaciones del ICIDCA abarcan agricultura, alimentación
animal y humana, estudios ambientales, biotecnología
y farmacología.
Entre las novedades de la línea farmacéutica
de esa institución sobresalen extractos de la cera
de caña y ácidos orgánicos.
En los derivados de la caña de azúcar
existe un potencial sustentado en el conocimiento tecnológico
alcanzado por el país, subrayó Gálvez,
quien asegura que a partir de materias primas originadas en
la caña, y mediante tecnologías químicas
y biotecnológicas se puede llegar a productos tan variados
como los que se obtienen de la petroquímica.
De la sorprendente variedad de derivados de la caña,
quizás el producto que más popularidad conquistó
internacionalmente a fines del siglo XX fue el policosanol
o PPG, descubierto y elaborado en laboratorios cubanos.
El PPG tiene excelente acogida como regulador del metabolismo
de las grasas, entre ellas el colesterol, así como
suplemento alimenticio para personas en situaciones de especial
esfuerzo o desgaste físico.
Este medicamento natural no provoca efectos colaterales
nocivos y se le atribuyen bondades extra como la de elevar
la capacidad sexual. Tiene clientela en Europa y Australia,
entre otros puntos del orbe, y es codiciado por quienes visitan
la isla.
Los laboratorios Dalmer de La Habana, donde se elabora el
PPG, trabajan desde hace años en la búsqueda
de otros productos naturales derivados de vegetales y especialmente
de la caña.
Hace pocas semanas, expertos cubanos presentaron una nueva
familia de antibióticos para el tratamiento de animales,
obtenidos de la caña de azúcar por el Centro
de Bioactivos Químicos de la Universidad Central de
Las Villas, en la ciudad de
Santa Clara, 300 kilómetros al este de La Habana.
Ese centro de investigación produce a partir del furfural,
logrado de desechos de caña, el llamado G-1, con potente
acción contra bacterias y hongos resistentes a los
antibióticos antes disponibles.
Ese producto se ofrece en forma de ungüento oftálmico
veterinario para el tratamiento de enfermedades en nueve especies
de animales, explicaron los especialistas.
En el Centro de Bioactivos Químicos se han desarrollado
a partir del furfural nuevos ingredientes farmacéuticos
activos para uso en biotecnología agrícola y
medicina humana y veterinaria.
También se han elaborado en Cuba, a partir del bagazo
de la caña de azúcar, los antidiarreicos Ligmed-A
y Ligmed H, para animales y humanos, respectivamente.
El primero tiene poderoso efecto antimicrobiano y gran capacidad
para absorber toxinas y microorganismos patógenos del
tubo digestivo de los cerdos.
El Ligmed-H se ha empleado con éxito en hospitales
para enfermedades de la vía digestiva, incluso con
efecto paliativo de síntomas del cáncer de colon.
Durante décadas, Cuba invirtió en infraestructura
y formación científica para un sector que básicamente
producía azúcar crudo y refinado. La apuesta
ahora es sacar el mayor provecho a esa inversión, dicen
las autoridades.
Entre los proyectos en marcha está la instalación
del Centro de Desarrollo de las Fermentaciones Industriales
y la Nutrición, que dispondrá de tres plantas
piloto de producción semicomercial de productos biotecnológicos
derivados de la caña.
Ese Centro es preparado con apoyo financiero del Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo e implementación
de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial.
El
autor es colaborador de Tierramérica.
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