Edición: 29 febrero de 2004

Alegría, en Usulután, resurge como un lugar de atracciones turísticas con sus más
de 150 viveros caseros que seducen a los visitantes, al igual que su mítica laguna.

Orsy Campos
Foto: Arely Umanzor

Todos los días, ya sea en la mañana o al llegar el ocaso, Marta Irma Martínez sube al techo de su casa, no para observar mejor la puesta del sol ni para admirar el imponente paisaje, sino para bañar a sus queridas plantas y flores, que forman parte de los más de 150 viveros caseros que germinan en el municipio de Alegría.

Por la falta de un terreno más amplio donde sembrar, Marta Irma es una de las floricultoras que se arriesgan a subir al techo de láminas de su casa para colocar los almácigos que darán sus coloridos frutos y las plantas que luego se venderán.

Allí arriba, donde la brisa le enreda su pelo y las flores despiden sus aromas, también suben los compradores, quienes no sólo admiran las margaritas, las begonias, las chinas o las rosas, sino que también se deleitan con el paisaje que permite ver el valle del río Lempa, el embalse de la presa “15 de Septiembre” y la cadena montañosa que divide a El Salvador con Honduras.

Marta Irma ya tiene siete años de cultivar flores, motivada por la falta de oportunidades laborales en la zona. “Como a veces no hay trabajo, entonces uno tiene que ver cómo sacar un cinco para la comida”, menciona ella.

Aunque la competencia es dura, Marta siempre vende sus flores, ya sea a los visitantes que llegan al pueblo o a las comerciantes de plantas que viajan a San Miguel, Morazán y hasta La Unión.

El precio de las plantas de Marta oscila entre los tres colones, que puede costar una especie como la gallinita o la ruda, hasta 75 colones que vale el quetzal.

Gladys Violeta Cabrera de Batlle muestra las coloridas flores en el vivero Esmeralda.

Su casa, que parece más una maceta grande con tantas plantas, es un vivo ejemplo de lo importante que es el negocio de las flores en todo el municipio, donde microempresarios comparten el mercado con los más grandes.

Los que visitan este lugar quedan encantados por la cantidad de viveros que hay, así como la variedad de flores y plantas que se pueden encontrar. En cada calle hay por lo menos una casa-vivero; incluso hay un vivero comunal que trabaja para el beneficio de los comerciantes, del municipio.

Más que vender flores

La venta de flores en este lugar no es algo nuevo. En 1946, la señora Corina Mejía, del vivero Portillo, comenzó el negocio, que aprendió de su madre. Desde entonces los comerciantes de plantas fueron creciendo hasta que el conflicto armado afectó a muchos productores.

Después de la guerra, de nuevo resurgió el negocio de las plantas, a tal grado que en la actualidad han contabilizado más de 150 viveros, según una encuesta realizada por la organización no gubernamental Sistema de Asesoría y Capacitación de Desarrollo Local (SACDEL).

Desde el 2002 esta organización está ejecutando el proyecto “Promoción de la capacidad turística del municipio de Alegría en áreas de viveros y agroindustria, oriente de El Salvador”, junto con otras organizaciones y organismos de cooperación internacional, lo que ha permitido un despegue turístico del lugar.

Plaza municipal de Alegría, donde se pueden comprar alimentos tradicionales en la tarde.

Fruto de estas iniciativas es la Comisión de Promoción Económica y Turística (COPETUR), que se encarga de incentivar el turismo en Alegría.

De esta forma, COPETUR y la Asociación de Desarrollo Comunal Alberto Masferrer (ADESCAM) han capacitado a 14 guías turísticos, con quienes se pueden realizar seis rutas para visitar la zona (ver recuadro) aprovechando la belleza natural, además de promover el surgimiento de nuevos restaurantes y un pequeño Museo Municipal de Historia que exhibe piezas arqueológicas, instrumentos musicales, fotografías y documentos históricos.

No obstante, para que el turismo sea un rubro que pueda oxigenar a la economía deprimida de este lugar, a causa de la caída de los precios del café, es necesario que haya más empuje de los habitantes mismos y que crean que se puede vivir del turismo, menciona Gladys Violeta Cabrera de Batlle, coordinadora de COPETUR.

Pero mientras algunos pobladores de Alegría todavía no descubren la joya en la que viven, los visitantes descubren de inmediato los atractivos de este lugar, como clima fresco, el contacto libre con la naturaleza, un pueblo atractivo y sano, residentes amables, una laguna encantada donde una sirena se lleva a los jóvenes solteros y más de 150 viveros, algunos en tierra, otros en los techos de las casas, como los de Marta Irma Martínez.

Dónde comer
Restaurante y vivero Cartagena, teléfono 628-1131.
Merendero Mi pueblito, teléfono 628-1038.
La Fonda de Alegría, teléfono 628-1010.

Dónde dormir

Casa de huéspedes La Palma y Hostal María Mercedes, teléfonos 663-0358 y 628-1012.
Hostal Tecapa, teléfono
628-1099.

Las rutas turísticas para descubrir

En Alegría han establecido seis rutas turísticas, y para conocerlas pueden contactar a COPETUR al teléfono 628-1012 o visitarla en la Calle Alberto Masferrer, barrio El Centro, para que le proporcionen un guía, que cobra $10.

1. Ruta de los viveros: Se hace una visita de algunos de los más de 150 semilleros caseros que hay en la ciudad; incluso en los cantones si lo pide, donde podrá comprar la más rica variedad de plantas a precios accesibles.

2. Ruta laguna de Alegría: Visitará una laguna azufrada, donde la leyenda dice que existe una sirena que atrapa a los jóvenes solteros. Está en el cráter del volcán Tecapa . El ingreso cuesta $0.25 por persona y $0.57 por vehículo.

3. Ruta masferreriana: Un recorrido por las calles de la ciudad, donde encontrará en las paredes artísticos textos seleccionados de la obra de Alberto Masferrer.

4. Ruta geotérmica: Para excursiones guiadas, la municipalidad y los organismos locales de promoción turística obtienen un permiso especial para visitar las instalaciones y el campo de la planta geotérmica.

5. Ruta Quemela: Realizará una caminata de cuatro kilómetros entre cafetales montaña arriba, hasta llegar al cono del volcán Tecapa a una altura de 1,600 metros sobre el nivel del mar, para luego bajar a la laguna.

Breve reseña de Alegría

A mediados del siglo XVII, tribus pipiles fundaron dos poblaciones gemelas casi en la cima del volcán Tecapa, pero separadas sólo por una calle: Tecapa, que en nahuat significa “Laguna de piedras” y que posteriormente fuera rebautizada como Alegría, y Zapotitán, que significa en nahuat “Lugar entre zapotes”.

Los dos pueblos gemelos que posteriormente se unieron (Tecapa y Zapotitán) florecieron en plena región ocupada por pueblos de origen lenca.

Según datos tradicionales, citados en la página electrónica de la Alcaldía de Alegría (www.alegria.gob.sv) por el año de 1837 ó 38 se estableció en el pueblo de Tecapa el presbítero don José Miguel Alegría, notable profesor de latín, quien fundó allí un colegio de filosofía.

En 1891, por acuerdo de la Asamblea Legislativa el nombre de Tecapa fue sustituido por el apellido del presbítero José Miguel Alegría.
6. Ruta cantón Apastepeque: Se hace un recorrido de un kilómetro, donde encontrará más viveros con una mayor variedad de rosas.


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