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Edición del 28 al 5 de diciembre de 2004

Gabriel García Márquez admira el poder. Fidel Castro lo ama hasta convertirlo en su razón de ser. Ambos han entretejido una amistad tan íntima que ya ha volado por las páginas de la literatura.

Morena Rivera

Los niños son los más entusiastas a la hora de desarmar y crear prácticos utensilios.

El libro “Gabo y Fidel, el paisaje de una amistad” brinda un panorama de la simpatía que ha surgido entre estos dos hombres que se pasean en la palestra política latinoamericana.

Con un estílo seductor, al punto de descubrir los sabores de una narrativa bien empleada, rica en detalles y situaciones llenas de vida, este texto atrapa y no hace falta que sea una novela de García Márquez ni mucho menos un discurso de Fidel Castro.

Plasmar la relación de estos personajes, relatar sus encuentros, sus juventudes, sus inclinaciones por el poder, sus pláticas y hasta las opiniones que el uno tiene del otro, sin ningún sesgo más que el impuesto entre ellos, ha sido un buen trabajo de los escritores Ángel Esteban y Stéphanie Panichelli.

En el texto se plantea una relación de dar y recibir. Gabo le da apoyo a la revolución con su prestigio intelectual y Fidel le brinda a él información privilegiada sobre América Latina.

El mandatario cubano y sus tierras han inspirado algunos libros del escritor colombiano. Desde “Cien años de soledad”, pasando por el “Otoño del patriarca”, los militares y los dictadores han reflejado, aunque Márquez lo haya negado, el régimen de la “isla dorada”.

Castro disfruta que un intelectual de la marca de Gabo no detracte su revolución, que lo idealice en sus líneas, que lleve su mensaje en pro del régimen a otros presidentes y que lo mencione en las entrevistas que concede.

“Paisaje de una amistad” va hilando todas las situaciones que reconstruyen esta relación. Desde que en 1959 se vieron por primera vez en un aeropuerto de La Habana, sin dirigirse una sola palabra, hasta que se encontraron frente a frente, una tarde en el hotel Nacional de la isla.

Ficha técnica
Libro: “Gabo y Fidel, el paisaje de una amistad”
Autores: Ángel Esteban y Stéphanie Panichelli
País: Colombia
De venta en: Editorial Carbajal
Precio: $19

Más que intercambiar impresiones del socialismo charlaron sobre mariscos y un poco sobre literatura. Ese fue el inicio de una simpatía que se ha abonado hasta la actualidad.

Márquez ganó el premio Nobel de Literatura en 1982 y eso lo catapultó a la gloria. Su relación con los jefes de Estado de América y Europa se hizo más intensa. Incluso no le han faltado propuestas para ocupar cargos como ministro y hasta lo han incitado a convertirse en candidato para la presidencia de su país.

Pero su manera de acercarse al poder es distinta. “Él trata de convivir con aquellos que lo poseen y lo ejercitan para influir sobre ellos, sin embargo no toma él las decisiones”, se cita en uno de los párrafos del libro.

Y quién más que Castro para enrolarse con el poder. Gabo lo califica como su íntimo amigo y le muestra sus borradores antes de publicar una obra. “Es que él es un lector voraz, amante y conocedor muy serio de la buena literatura”, ha dicho el escritor sobre el político.

Fidel Castro ha sorprendido a su amigo con regalitos. Le obsequió una casa donde Márquez suele hospedarse cuando visita La Habana y un Mercedez Benz color claro donde recorre las calles de la isla dorada.

Estos y otros detalles sobre las intimidades de esta amistad harán que usted conozca un nuevo rostro sobre dos de los personajes más emblemáticos de Latinoamérica.


 


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