Edición del 28 al 5 de diciembre de 2004

Lo antiguo abre paso a lo nuevo. En el Taiwan moderno, la preservación de los sitios históricos está siendo considerada cada vez más una tarea vital, tanto por el sector público como por el privado.

Leanne Kao
Fotos Chang Su-Ching


La renovada Casa de Cuentos de Taipei, en Taiwan, ilustra la tendencia de darle nuevo uso a los edificios antiguos. Baldosas en chimeneas y baños son reproducciones exactas de los originales.

Como portadores de recuerdos y vestigios de la historia, muchos edificios antiguos en Taiwan que han sobrevivido las amenazas que presenta la modernización están siendo más valorados como perlas empolvadas a la espera de brillar otra vez.

En abril pasado, la Casa de Cuentos de Taipei, un refugio donde los ensueños del siglo pasado pueden encontrarse y volverse a disfrutar, abrió sus puertas al público. El edificio de estilo Tudor tiene noventa años de antigüedad.

Fue construido —según creen los historiadores, en 1914— por un adinerado comerciante de té, Chen Chao-chun, como un lugar para entretener a los invitados y relajarse.

Para complementar la estructura, Chen y su arquitecto agregaron un hipódromo privado, donde se encuentra contiguo el actual Museo de Bellas Artes de Taipei.

“Lo que es más importante sobre este edificio no es lo que vemos en la arquitectura, sino lo que sabemos sobre su propietario”, dice Liao Hsien-hao, comisionado del Departamento de Asuntos Culturales (DCA, siglas en inglés) del Gobierno de la Ciudad de Taipei.

“Este edificio marcó un avance significativo en la posición social de la gente taiwanesa, a medida que lograban más poder como empresarios”.

Durante ese período, la industria del té en Taiwan estaba floreciendo, lo que trajo riqueza y conexiones internacionales a los relacionados con este negocio.

La aparición de estos empresarios no sólo produjo cambios en la rígida estructura social de ese entonces, sino que también comenzó a cambiar la apariencia física de Taipei. Como en la villa de Chen, los mercaderes de té ayudaron a introducir elementos del estilo de vida occidental en el Taiwan colonial.

Esta estructura, mitad ladrillo y mitad madera, fue la única construida a imitación de la arquitectura europea. Hasta donde se conoce, fue también el primer edificio en Taiwan erigido con propósitos diferentes a la vivienda o comercio, sino puramente por placer.

Durante décadas siguientes, la casa cambió de manos varias veces. Hasta que en 1998, el gobierno de la ciudad anunció la designación del edificio como un sitio histórico.

Clases de sitios históricos


La Ley para la Preservación del Patrimonio Cultural, promulgada en 1982, define tres clases de sitios históricos. La primera consiste en sitios históricos de significado nacional; la segunda abarca los sitios importantes de notable valor histórico, y la tercera, edificaciones antiguas de valor cultural local.

Vista panorámica de la parte posterior de la Casa de Cuentos, que en otros tiempos estuvo rodeada de un gran jardín.

En los últimos años, tanto los gobiernos central como local han estado haciendo mayores esfuerzos para preservar las edificaciones antiguas de significado histórico. La ciudad de Taipei solamente ha designado 106 sitios históricos que están en proceso de restauración.

El DCA, establecido en 1999, ha creado un Comité para la Evaluación de los Sitios Históricos (HSEC, siglas en inglés) con el fin de determinar el tratamiento de los posibles sitios históricos.

Este organismo emprendió un “programa de adopción” en 2000 para ayudar a recaudar recursos privados dirigidos hacia el esfuerzo de preservar y revivir los sitios seleccionados.

La Casa de Cuentos de Taipei fue el tercer proyecto realizado bajo el programa de adopción.

Antes de que el edificio fuese reinaugurado estuvo sellado durante más de dos años.

Durante ese tiempo, el DCA abrió el caso para adopción y apareció sólo un solicitante particularmente cualificado: Chen Kuo-tsi, abogada jubilada y ex jefa ejecutiva de la Fundación Nacional de Cultura y Artes.

Ella firmó un contrato de cuatro años que la convirtió en la patrocinadora privada y directora ejecutiva de la Casa de Cuentos de Taipei.

Aunque otros casos de adopción han involucrado organizaciones, Chen contaba con los recursos financieros y el conocimiento profesional necesarios para calificar como la curadora de la propiedad, indica Liao, del DCA.

Paneles de vidrio introducen la historia local y la vida de antaño.

El devastador terremoto de 1999 que destruyó muchos sitios históricos en el centro de Taiwan le dio más ímpetu a su deseo de contribuir con ese esfuerzo, dice Chen. La Casa de Cuentos de Taipei le ofrece la oportunidad de participar directamente.

“Me alegra que el DCA implementara esta maravillosa política y la llevara a la práctica”, dice.

“El Gobierno no lo puede hacer todo, y debería aprovechar las fuerzas y recursos del sector privado a favor del bienestar público”.

El DCA se encargó de restaurar la infraestructura de la Casa de Cuentos de Taipei, y luego cedió la administración del edificio a Chen al terminar la renovación, quien decidió convertir la antigua villa en un espacio público.

“Me di una misión a mí misma y para este lugar. La casa en sí misma animará a la gente a amar y a apreciar mucho más su patrimonio cultural”, dice.

Exhibiciones temáticas

Chen y su equipo tienen planeado celebrar exhibiciones temáticas cada tres meses, además de una exhibición permanente. Al determinar la ruta que la gente tomaría dentro de la casa, Chen y el arquitecto Curtis Kung pasaron mucho tiempo determinando cómo crear el ambiente apropiado sin dañar la estructura del edificio.

Chen ha tratado de agregar un aire moderno a la casa para igualmente ayudar a darle forma a los recuerdos significativos del presente.

“Un proyecto como éste —la creación de un diálogo entre una estructura antigua y el espacio de exhibición interior— es tan fascinante como desafiante”, dice Kung.

Porque este delicado edificio tiene limitaciones físicas como una sala de exhibición, los mensajes que conlleve cada exhibición deben ser simples y directos. Kung ha encontrado maneras creativas de superar esas limitaciones para ayudar a articular los mensajes.

Agregó una puerta divisoria de vidrio que separa la parte delantera y trasera del edificio, por ejemplo, para ayudar a guiar a los visitantes en el itinerario correcto a través de la casa.

Artículos del hogar de los annos veinte y treinta están en exhibición en la galería.

Asimismo transformó la sala de recepción en el primer piso en una caja de cristal, al instalar paneles de vidrio a centímetros de las paredes interiores.

Estos materiales modernos y transparentes muestran mapas antiguos del área, información histórica del edificio, y eventos mundiales de ese día.

A través de los paneles de vidrio, los visitantes pueden ver la estructura original detrás de ellos.

En el comedor, cuadros antiguos de Taipei llenan el interior con una atmósfera agradable. Hoy la casa está decorada con muebles nuevos, pero la cerámica es una reproducción de la original y muchos otros aspectos tienen el sabor de ese período.

En el segundo piso, el arquitecto instaló sobre una pared blanca móvil “cajas de recuerdos” para registrar los eventos de la vida en Taipei.

Estas pequeñas cápsulas del tiempo capturan eventos que afectan la gente en sus vidas cotidianas, tales como la primera línea de autobuses pública de Taipei, el Parque Zoológico de Yuanshan, el Museo Nacional de Taiwan en el Parque 228, fundado en 1915, y muchos otros.

También convirtió el pasillo que llega al balcón en una segunda área de exhibición llena de cajas que pareciera que salieran de la nueva pared.

Estas cajas contienen objetos cotidianos de los años veinte y treinta, como hieleras de vidrio, ollas chinas, estuches de cosméticos, ceniceros y libros infantiles, entre otras cosas.

Estos artículos reflejan el refinado estilo de vida de la gente opulenta durante esos períodos.

Toda la atmósfera fue creada con la intención de estimular un sentido de nostalgia por aquellos días pasados, agrega Chen.
(Editado de “Taiwan Hoy”, Vol. XXII Nš 6, año 2003).

Para muchos usos

La policía militar japonesa expropió la propiedad y la utilizó, entre otras cosas, para interrogar a prisioneros.
Cuando el gobierno del Kuomintang tomó posesión en 1945, la villa sirvió como residencia del presidente del Yuan legislativo.

En 1979, el título de la propiedad pasó al gobierno de la ciudad de Taipei, que la convirtió en un club social para artistas. Finalmente, en 1988, el gobierno de la ciudad anunció la designación del edificio como un sitio histórico de tercera categoría.

Desde que fue inaugurada, unas 200 personas al día llegan a visitar la casa.
Además la casa alberga un restaurante que sirve platillos franceses.

 
 


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