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Edición
del 28 al 5 de diciembre de 2004

Científicos
franceses llegarán en diciembre al diminuto atolón,
a 1,300 kilómetros del balneario de Acapulco. Sus hallazgos
ayudarían a comprender fenómenos como El
Niño.
Compararlo
con Charles Darwin o con Alexander von Humboldt es exagerado.
Pero el explorador francés Jean-Louis Etienne se propone
una tarea similar a las de esos gigantes en Clipperton, un
desierto arrecife ubicado unos 1,300 kilómetros al
suroeste del balneario mexicano de Acapulco, en el océano
Pacífico.
Desde el 7 de diciembre, Etienne residirá por cuatro
meses en Clipperton con unas 40 personas del Centro Nacional
de Investigación Científica de Francia, entre
ellas biólogos, geólogos, buceadores, ornitólogos
y expertos en informática, para realizar una exhaustiva
clasificación sin precedentes de la flora y fauna del
arrecife, como Darwin en las islas Galápagos y Humboldt
en los Andes.
El equipo también quiere estudiar los orígenes
de las especies registradas y el modo en que llegaron al atolón
de siete kilómetros cuadrados con una laguna interior,
único en esa región del océano Pacífico
y descubierto por Fernando de Magallanes en 1521, aunque recibió
el nombre de un pirata inglés del siglo XVIII que la
utilizó como base.
La isla fue anexada por Francia en 1855, pero en 1897 México
se apoderó de ella e intentó poblarla, sin éxito.
Mantuvo una cruda disputa con Francia por su soberanía,
hasta que un arbitraje internacional la devolvió a
los galos en 1931.
Clipperton está incluido en la lista de áreas
protegidas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, que lo califica como uno de los ecosistemas
menos alterados del océano Pacífico y
destaca que su fauna y flora son excepcionales, y de
gran interés biogeográfico, pues incluyen especies
americanas y de la región indo-pacífica.
En entrevista con Tierramérica, Etienne previene que
el arrecife, también conocido como Isla de la Pasión,
no es tierra virgen. Hace cuatro años,
recordó, un carguero asiático naufragó
cerca de las costas mexicanas del Pacífico, las
ratas del carguero alcanzaron Clipperton, se reprodujeron
con una facilidad extraordinaria, y hoy constituyen una verdadera
plaga, que su equipo se propone eliminar como primera
tarea.
Además, el oleaje atrae todo tipo de desechos a la
isla, y los seres humanos la han maltratado, llegando incluso
a usarla como base militar.
Francia consideró en los años 60 probar allí
bombas atómicas, y en los 70 usarla como depósito
de desechos nucleares, pero abandonó ambos planes debido
a protestas de México y Estados Unidos.
Etienne sospecha que narcotraficantes utilizan una precaria
pista de aterrizaje, construida durante la Segunda Guerra
Mundial, para hacer escala en el atolón. En la isla
habitan unas cien mil aves de varias especies, y también
abundan los anfibios, los cangrejos rojos (Pleuroncodes planipes)
y otros crustáceos, y los peces, de los que se han
identificado unas 115 especies, según Etienne.
Clipperton constituye un laboratorio geoquímico
único en el mundo, ya que el agua de su laguna
carece de oxígeno más allá de los ocho
metros de profundidad, y además contiene fuertes proporciones
de ácido sulfúrico, de modo que es un
crisol natural donde se forman fosfatos, y un ambiente ideal
para la aparición de organismos originales, explicó
Etienne.
El explorador, de 58 años, ganó reconocimiento
en Francia por haber atravesado el continente ártico
a pie en 1986, y por sus repetidos viajes a los Himalayas,
en Nepal. Junto con integrantes de su equipo, estudiará
el ácido desoxirribonucleico (ADN, soporte del material
genético) de los organismos encontrados en el arrecife,
y el efecto de la radiación solar sobre la flora y
la fauna del lugar.
Mediante esos estudios, piensa que también será
posible comprender mejor la evolución durante milenios
de fenómenos climáticos como la corriente de
agua cálida de El Niño, que con
intervalos de tres a siete años se desplaza desde una
región del océano Pacífico cercana a
Australia hacia las costas occidentales de América
del Sur.
Durante los cuatro meses que pasará en Clipperton,
el explorador escribirá un diario que será publicado
en su sitio de internet, para compartir esta experiencia
con todo el mundo.El autor es corresponsal de Inter
press service (IPS).
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