Edición del 27 al 3 de julio de 2004

En las llamadas Repúblicas Marineras de la Italia medieval, como
Pisa, Génova, Amalfi y Venecia se realiza una fiesta que rememora
a la Edad Media.

Elena Llorente
dpa

Por el Canal Grande de Venecia desfilan barcas históricas lujosamente decoradas y que todavía muestran
el esplendor de un rico pasado.

Un mar de colores, de sedas y pedrerías, de armas relucientes. Las damas desfilan en trajes antiguos y los caballeros se enfrentan en competiciones con lanzas, caballos, ballestas y reglas.

Siena, Venecia, Foligno y Arezzo celebran cada verano sus tradiciones medievales.

Se trata de una delicia para los turistas, en ciudades cuya arquitectura crea espontáneamente el ambiente medieval, y de verdaderas competencias para los nativos, que practican todo el año para estos desafíos.

El Palio de Siena, la Regata Histórica de Venecia, la Giostra de la Quintana de Foligno, la Giostra del Sarraceno de Arezzo, son sólo algunas de las fiestas más tradicionales que inundan la península.

Pero cada una de ellas va acompañada de muchas otras manifestaciones que ayudan a recrear mágicamente el ambiente de la época.

En Siena, por ejemplo, en torno a su curiosa plaza central, la Piazza del Campo, con forma de concha marina cóncava, pululan en esos días tabernas medievales en las que se pueden comer los platos de la época como el queso al horno, la torta de cereales en grano, los tortellini hervidos y fritos, amén de escuchar a músicos y juglares ambulantes.

En Foligno, paralelamente a la Giostra, los caballeros con ricos vestidos entablan serias competencias con arcos y flechas o con ballestas. Pero tal vez la fiesta que se ha conservado más genuina es el Palio de Siena, porque toda la ciudad se siente comprometida y aunque hay mucho turismo, la celebración es hecha principalmente para y por los locales.

Cuando el premio era un cerdito

Dos veces por año, el 2 de julio y el 16 de agosto, la carrera de caballos más famosa de Italia se realiza en Siena desde 1147. Desde hace algunos siglos en torno a la Piazza del Campo, rodeada de edificios imponentes de los siglos XIV y XV y que por su forma particular supone varios riesgos para los jinetes.

Las fiestas que rememoran la época medieval es un gran atractivo turístico

La ciudad está dividida, como lo estaba antiguamente, en 17 "contradas" o barrios. Cada una con su escudo y trajes propios, presenta un caballo y un jinete que lo montará a pelo, es decir sin montura pero con riendas.

Hacen la entrada las "contradas" desfilando por la mañana al son de tambores y enarbolando banderas, poco después de que la campana de la Torre del Mangia, sobre la plaza y la más famosa de Siena, ha sonado.

Jinetes y "contradas" en sus trajes típicos asistirán a una misa y los organizadores leerán en voz alta las reglas del Palio para que ninguno olvide, por ejemplo, que está permitido pegarse entre los jinetes con el azote de rabo de buey que se les entrega y que una "contrada" puede ganar la carrera si su caballo llega a la meta aun sin el jinete, lo que ha ocurrido varias veces.

La más conocida tal vez, por haber sido cuna de navegantes famosos como Marco Polo y por el creciente turismo que inunda la ciudad entusiasmado además por el Festival Internacional de Cine, es la Regata Histórica de Venecia que se realiza desde 1315 el primer domingo de septiembre.

En las calles sin automóviles de la ciudad de los canales desfilan caballeros en armaduras y damas en terciopelos, encajes y miriñaques, para recordar una época que aún no queda en el olvido.

 



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