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Edición del 26 al 2 de enero de 2005

A sus 21 años es el más joven de los tenores salvadoreños y quizá uno de los que más ha luchado por abrirse espacio en el mundo de la música lírica. El camino no ha sido fácil, pero ha valido la pena.

Tania Urías
Fotos: Maritza Santos

No busca fama ni fortuna. Sin embargo, su mayor anhelo es conocer a Plácido Domingo y llegar a cantar una de sus óperas favoritas, “El barbero de Sevilla”, en un importante teatro de Europa.

Aunque ha dedicado los últimos trece años de su vida al estudio de la música y pasado la mitad de todos sus días frente a un piano o un maestro de canto dice que todavía es un aprendiz.

Un aprendiz que sabe inglés, italiano y un poco de alemán y que conoce cómo tocar el piano y la flauta transversal casi a la perfección.

Un aprendiz que además se convirtió en tenor más joven en participar en obras montadas con gran éxito por la Asociación Lírica Salvadoreña (ALISA), entidad que promueve los nuevos talentos vocales y los instruye en la ópera y en el “bel canto”.

Se trata de “Madame Buterfly”, de Puccini, y “La Traviata”, de Verdi, estrenadas en el 2002 y 2004, respectivamente, y aunque en ambas ocasiones no obtuvo papeles protagónicos, para él son sus logros más queridos.

Su corta edad y su exitosa trayectoria le ha ganado el cariño y el respeto de sus compañeros de la asociación, muchos de los cuales le doblan la edad, por ello le conocen como “el bebé de ALISA”.
Fue precisamente en esta asociación donde Karl Joseph Doetsch, uno de los maestros, descubrió en Napoleón sus dotes de tenor.

“Fue muy importante porque yo ya admiraba a Plácido Domingo, quería ser como él y de hecho la ópera era lo que me gustaba”, cuenta.

Una vez fue calificado como tenor, Napoleón fue becado inmediatamente por la asociación y puesto bajo la tutela e instrucción del reconocido barítono Mario Farrar y el maestro Doetsch.

Promesa nacional

Pese a sus logros, Napoleón es un muchacho sencillo, fanático del equipo Real Madrid, de las pastas y de la comida mexicana.

Es un joven al que le gusta chatear por horas en la internet, mirar la televisión y salir a bailar con sus amigos. Sin embargo, lo que lo hace distinto es la enorme pasión que siente por la música clásica.

¿Quiere contratarlo?
Napoleón canta de forma privada para reunir dinero para sus estudios. Su repertorio incluye música navideña, clásica y popular. Si quiere contratarlo llámelo al teléfono 275-2350.

Desde niño se dejó atrapar por todo aquello que tuviera que ver con este género y mientras otros pequeños jugaban en la calle, él se concentraba en aprender a leer las notas musicales.

A los tres años ya componía canciones, inspirado en los animales del zoológico situado frente a la vivienda donde se crió.

A los cinco ya tocaba la flauta; a los seis, el piano; a los nueve comenzó a cantar el Ave María de Schubert y otras melodías líricas; a los once ya sabía leer música y viajó a Chile y a España para participar en festivales infantiles de canto donde puso en alto el nombre de El Salvador.

Luego vendría su incorporación a ALISA, donde ha recibido el apoyo y el empuje para seguirse preparando. Pero él todavía quiere más; está convencido de hacer de la ópera una carrera profesional.

“Hay gente que me dice que del arte, de la música y mucho más de la música clásica no se vive, que me voy a morir de hambre”, dice con tristeza.

Sólo su familia ha entendido sus esfuerzos y su amor por el arte. Su madre es la persona que más lo ha apoyado y entendido la vocación de su hijo.

“Mi mamá ha sido el mayor apoyo que yo he tenido. Ella ha sacrificado su tiempo y su dinero porque cree como yo en mi sueño”, dice.

Su mayor anhelo es llegar a ser un tenor profesional y cantar en los grandes teatros de Europa, donde también quiere estudiar. Aquí en El Salvador asegura que eso es difícil porque ni siquiera se cuenta con un Conservatorio de Música; por eso quiere irse, ya sea a Costa Rica o a España.

Cuando tenía 12 años, el ex presidente Calderón Sol, invitado a uno de sus recitales, le llamó “Promesa Nacional”. Desde entonces Napoleón se ha sentido comprometido a trabajar duro para cumplir con ese compromiso.

En ambos países ya fue aceptado como alumno en dos importantes escuelas; sin embargo, no tiene fondos propios, por eso está a la espera de una beca que le permita costear sus estudios.

Concultura lo ha apoyado para que postule a la beca “Al talento salvadoreño” que el gobierno otorga por medio del Fondo Especial de los recursos provenientes de la privatización de ANTEL, conocido como becas FANTEL, pero todavía está a la espera de una respuesta.

Mientras ese día llega, él continuará preparándose y tocando todas las puertas que le sea posibles, convencido de que con esfuerzo llegará a cumplir su sueño de cantar junto a los grandes.

Y es que no olvida el día en que el ex presidente Calderón Sol lo calificó como “Una promesa nacional”, cuando él apenas tenía doce años.

Desde entonces se siente comprometido en trabajar duro. “Tengo mucho que hacer y no sólo por mí, sino por el país en sí. Calderón Sol, el ex presidente, me dijo que yo era una promesa nacional y eso no se me olvida. Es una enorme responsabilidad que haya dicho eso”, dice orgulloso.

Napoleón está consciente de que la música es un camino lleno de tropiezos que él está dispuesto a seguir recorriendo.

“El único límite que existe es creer que no se puede, enfrentar una realidad que la gente te impone. Sé que afuera hay una enorme competencia y mi reto es llegar a ser grande como Plácido Domingo. De niño quería parecerme a él, ahora sólo quiero ser tan bueno como él”, dice orgulloso.

Logros profesionales

- A los siete años ingresa a la escuela de música “José Napoleón Rodríguez”, donde formalmente inicia sus estudios musicales de piano, teoría y solfeo bajo la dirección del maestro Julio César Rodríguez.
- Calificado como el mejor alumno del departamento de canto de la escuela, su maestro lo incentiva para realizar su primera presentación pública como cantante solista, que ocurre el 17 de agosto de 1994, donde interpreta 15 obras musicales ante un público de más de 300 personas.
- En 1996 participa en el programa “Bravo Bravísimo” de Telecinco, en Madrid, España, representando a El Salvador en el concurso iberoamericano de canto infantil.
- En 1997 participa en el Festival della Cazone Italiana, en Santiago de Chile. Ese mismo año conquista el “Premio Absoluto” del programa “Estrellas”, deleitando al público chileno y poniendo muy en alto los valores culturales de El Salvador.
- En el 2000, Napoleón es convocado por el maestro Karl Joseph Doetsch para integrarse a la Asociación Lírica Salvadoreña.
- En el 2001 hace su “debut” como tenor en la “Gala Lírica” organizada por Concultura y que se realizó en el auditorio del Museo David J. Guzmán.
- En el 2002 participa en la famosa ópera de Giacomo Puccini, “Madame Butterfly”, con el papel de Goro.
- Este año, en noviembre consigue el papel de Gaston dentro de la ópera “La Traviata”, de Giuseppe Verdi.

 


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