Edición del 26 al 02 de octubre de 2004

Cuarenta y ocho mujeres a lo largo y ancho del país se han calzado los guantes de boxeo y comienzan a abrirse camino en un deporte que hasta hace unos años era exclusivo de los hombres.

Tania Urías
Fotos: Arely Umanzor


Ninguna de ellas tiene un peso superior a las 140 libras, sus edades oscilan entre los 15 y los 23 años. Cada una a su manera y en cualquiera de los trece gimnasios reconocidos por el INDES entrena un promedio de dos a tres horas por día para abrirse campo en un deporte que hasta hace poco les era vedado.

Prueba de ello es que hay al menos 500 salvadoreños federados en boxeo, y apenas 48 son del sexo femenino.

Mujeres que entrenan y pelean en las mismas condiciones que los hombres y bajo las mismas reglas, con excepción de los asaltos, que para los hombres son cuatro de dos minutos cada uno y para los mujeres sólo tres.

“Lo demás es igual. Aquí no hacemos excepciones o tratamientos especiales sólo porque son mujeres; todo se hace igual. Ellas saben que así es, y les gusta”, dice René Valiente, uno de los entrenadores pioneros del boxeo femenino.

Sin embargo, un peto (protector para el pecho) y la obligación de presentar una prueba de embarazo previa a una pelea oficial son requerimientos que obviamente sólo se solicitan a mujeres boxeadoras.
“Tenemos un cuidado extremo en eso, no metemos a ninguna niña a pelear si antes no se le hace un chequeo médico y no presenta su prueba (de embarazo)”, insiste el ingeniero Mauricio Zometa, de la Federación Salvadoreña de Boxeo.

El boxeo femenino se practica a nivel mundial.

Él, junto al entrenador Valiente y a Mauricio Villacorta, gerente de la federación, hacen verdaderos malabares no sólo para que el boxeo femenino siga en pie, sino además para que logre apoyo estatal y de la empresa privada.

“No tenemos ni un cinco de presupuesto. El INDES todavía no reconoce al boxeo femenino, así que tomamos dinero del que se da al boxeo masculino y vamos viendo cómo conseguimos patrocinadores para dar apoyo a estas muchachas”, dice Villacorta.

Y es que si bien hace unos cinco años, en Cuscatancingo y bajo el apoyo del alcalde se comenzó a practicar este deporte en la rama femenina es sin duda hasta este año que se ha comenzado a tomar en serio.

“2004 ha sido el despunte. Por primera vez participamos en un campeonato centroamericano, llevamos sólo cuatro atletas y trajimos cuatro medallas y un trofeo”, dice orgulloso el entrenador Valiente al recordar como sus muchachas vencieron a Nicaragua, Panamá y Costa Rica, quienes ya tienen más años de experiencia.

“Sólo en el cuadrilátero peleamos”

Sólo once de un total de 48 muchachas federadas reciben viáticos para pagar sus pasajes de autobús; el resto se las ingenian para asistir por su cuenta a los entrenos.

Pese a ser un deporte rudo, lo que menos reflejan ellas es rudeza; incluso todas coinciden en afirmar que son muchachas tranquilas, cuya agresividad sólo está presente arriba del cuadrilátero.

Las mujeres compiten en las categorías 48, 51, 54, 57, 60, 64, 69, 75, 81 y 91 kilogramos.

“Cuando yo estoy arriba del cuadrilátero me siento diferente; no es que sienta enojo. Al contrario, el boxeo me ha hecho una persona tranquila. Incluso si estoy enojada con alguien cuando me pongo los guantes saco lo que siento en el cuadrilátero, afuera de ahí ya estoy en calma”, explica Carmen Medina, de 17 años. <%areaname="elpais"%>

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Lo mismo opina Giorgina Escamilla, de 16 años, ella asegura que contrario a lo que se pensaría, el boxeo ayuda a controlar la agresividad y no a fomentarla.

“Dicen que el boxeo es pesado, es para hombres y es rudo; pero no, es bonito. Al subir al cuadrilátero vas a pelear, pero abajo del ring, sos un una persona normal”, dice.

El sueño de todas ellas, así como de la campeona salvadoreña Patty Alas, de 22 años, es convertirse en boxeadoras profesionales, pese a que cada vez que pelean hagan sufrir a sus padres y familiares.

“Mi papá me apoya, pero jamás viene a verme pelear porque dice que sufre mucho viendo cómo me pegan”, cuenta riéndose Yamileth Solórzano, de 17 años.

Y es que, sin duda, tanto ella como el resto de sus compañeras han sufrido numerosos golpes en los tradicionales asaltos; sin embargo, usando el equipo adecuado están a salvo de recibir fracturas o golpes graves.

Y aunque más de una ha salido con un ojo morado, todas parecen disfrutar de esta disciplina, convencidas de que un día llegarán a un campeonato mundial.

“Estamos sorprendidos del talento que hay. Todas ellas vienen porque les gusta, porque quieren representar al país, cada día nos admiramos de lo duro que trabajan”, dice el ingeniero Zometa.

Tanto para él como para el resto de involucrados, las mayores satisfacciones no son sólo las medallas ya obtenidas, sino las numerosas invitaciones a competencias internacionales, que son un claro ejemplo del reconocimiento que están logrando.

La mejor en el mundo Reglas del boxeo femenino
Laila Alí, hija del legendario Mohammed Alí, es en la actualidad una de las boxeadoras más reconocidas a nivel mundial. Tiene quince victorias y ninguna derrota en su haber.

Curiosamente antes de ser boxeadora, Laila era manicurista, pero al comenzar su nueva carrera vendió el negocio y se puso los guantes. Actualmente se entrena tres horas al día, durante seis días de la semana.
- Deben usar una camisa con mangas cortas (camiseta).
- Deben usar un protector pectoral y uno genital. Este último es obligatorio para varones, mas no para mujeres.
- Previo a una pelea de competencia, las jóvenes se someten a un examen médico para descartar un embarazo.
- La duración del combate no debe exceder los tres asaltos, y estos deben ser de dos minutos de duración cada uno. En varones son cuatro asaltos de dos minutos, las mujeres tienen uno menos.
- Las categorías de peso del boxeo “amateur” femenino son las mismas que el boxeo “amateur” masculino.
   

 



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