| Edición
del 25 al 1 de agosto de 2004

“Guacal
de artesanías” promete mejores perspectivas de
desarrollo
a los artesanos que se encarrilen en la línea de nuevos
diseños.
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Los
colores del maíz y del achiote
son características agregadas a las nuevas
artesanías. |
En la
época prehispánica, el guacal era un recipiente
que se usaba para tomar líquidos. Los moradores de
esos tiempos los dejaron marcados con sus códices mayas.
En la zona rural se sigue utilizando como un contenedor para
guardar productos, tapar los cántaros y servir el agua
fresca. “Ese nombre nos da identidad cultural”,
refiere Maribel Henríquez, jefa de desarrollo empresarial
de la Cámara de Artesanos de El Salvador (CASART).
“Guacal de artesanías”, la nueva tienda
y la marca inaugurada por CASART en días recientes,
representa ese recipiente en donde los artesanos pueden depositar
su patrimonio y la estampa que les permite proteger e identificar
su trabajo.
Los productos que allí se venden también son
novedosos; sus diseños difieren mucho de los que hasta
este momento, a juicio de Óscar Cortez, director ejecutivo
de la Cámara, han mantenido estancada a la artesanía
salvadoreña.
De hecho, en las instalaciones de la tienda se ofrecen las
líneas en los colores beige del maíz, anaranjado
del achiote y azul del añil. “Espara armonizarun
sólo concepto”, detalla la diseñadora
artesanal Eugenia Campos.
Además se ha creado la línea decoración
de hogar; sala, comedor y en los próximos días
se piensa diseñar baño y cocina.
Los antiguos diseños se han colocado a la par de los
nuevos. En el caso de San Juan El Espino, los platos decorativos
tradicionales se han sustituido por vajillas decorativas y
utilitarias.
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“El
valor agregado es el diseño y la marca”,
cree Óscar Cortez. |
Las típicas
fachadas de Ilobasco se han cambiado por lámparas y
floreros con motivos prehispánicos. En Panchimalco,
los textiles se están elaborando con hilo de algodón
teñido de añil en lugar de lana sintética.
En Izalco, el bálsamo no ha dejado de ser la materia
prima para las artesanías de madera, pero las azucareras,
únicos piezas que se producían en masa, ya no
están solas, a la par de ellas se hallan otros recipientes
con diferentes acabados.
Nuevos mercados
Este proyecto incluye el respeto a la identidad cultural.
“Es diversificación sin dejar los procesos, la
materia prima y la identidad que ha caraterizado a los artesanos”,
subraya Maribel Henríquez.
Los telares de pedal de San Sebastián siguen rechinando
igual que antes, sólo que hoy las hamacas se tejen
con hilo teñido de añil y se ha experimentado
con otros productos para el hogar como cortinas y cojines.
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Artesanías
elaboradas en Guatajiagua, Morazán. |
Son por
lo menos 35 artesanos maestros los que se han embarcado en
el buque de la innovación. Provienen de unas veinte
zonas del país, entre ellas Ataco, Panchimalco, San
Juan El Espino, La Palma y Guatajiagua, entre otros.
Otros grupos de artesanos seguirán formándose
en los próximos meses. “La idea es que ‘Huacal
de artesanías’ aglomere la mayor producción
artesanal de El Salvador”, refiere Óscar Cortez.
Este cambio los lleva a experimentar un mercado con más
poder adquisitivo, es decir un nicho que compra calidad. Las
exportaciones de estos nuevos diseños ya han comenzado
a contemplarse, sobre todo para el Caribe, México,
España, Italia y Alemania.
Lo bueno es que en cualquier mercado foráneo, las artesanías
que salgan de la tienda “Guacal de artesanías”
tendrán un distintivo que las identificará como
un producto hecho por manos salvadoreñas.
Para
incursionar en la innovación
Para tener una marca y participar
en la tienda “Huacal de
artesanías”, los artesanos salvadoreños
deben cumplir
algunos requerimientos.
• Estándares de calidad.
• Tener experiencia de cinco a diez años
en el campo. |
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