Edición: 25 de enero de 2004

Se estima que en El Salvador existen aproximadamente 100 mil indigentes.

Hombres y mujeres que otrora fueron personas trabajadoras hoy se encuentran
deambulando en las calles, sumergidos en la pobreza, enfermos y viviendo de la caridad.

José Osmín Monge

En la calle, los adultos mayores pueden ser más vulnerables a sufrir abusos de todo tipo.

Al recorrer las calles y avenidas de cualquier ciudad o pueblo se puede encontrar con facilidad a ancianos que viven en la mendicidad.

En San Salvador, por ejemplo, plazas, portales, calles, atrios de iglesias y parques son frecuentados por ancianos pordioseros que viven a merced de las humillaciones y de la discriminación.

La procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo, manifiesta que en San Salvador existen más de cien mil indigentes.

“El concepto de indigencia es muy amplio; abarca a los que no tienen un hogar fijo donde vivir y los que no cuentan con una pensión de cualquier tipo”, expresa De Carrillo.

La falta de atención es sin lugar a dudas uno de principales problemas que enfrentan los adultos mayores indigentes. Según De Carrillo, todo lo que respecta a la asistencia del anciano no es visto por el Estado como una prioridad.

Esta carencia de atención es evidente en muchos aspectos. Uno de ellos es la falta de atención médica hospitalaria.

“En los hospitales no son recibidos los ancianos indigentes que no tienen una enfermedad visible o no sufren una enfermedad terminal”, expresa la comisionada Corina Palma Noguera, jefa de la División de Servicios Juveniles y de la Familia de la PNC.

A todo este problema se le suma la falta de asilos o albergues para ancianos y la poca capacidad de los que ya existen. En El Salvador hay aproximadamente 30 albergues. “Cuando se lleva a un indigente a un asilo no lo reciben, porque exigen que debe haber un familiar que responda por ellos”, expresa la comisionada.

El doctor Antonio Velásquez, director del Centro de Atención Sara Zaldívar, manifiesta que en la mayoría de ocasiones aceptan a los indigentes que son remitidos al asilo.

Mientras se busca solución al problema, miles de ancianos indigentes recorrerán las calles y continuarán soportando la indiferencia y los maltratos.

OPINIONES
“Los ancianos de las calles, además de estar abandonados e indefensos, son vulnerables a sufrir abusos”.|

Comisionada Corina Palma
Noguera, jefa de la División de Servicios Juveniles y de la Familia de la PNC.
“El asilo es como un salvador de ancianos que se encuentran en condiciones totalmente controversiales a las que debe vivir un ser humano”.

Dr. Antonio Velásquez, director del Centro de Atención Sara Zaldívar.
“No existe una política de Estado que vele por los ancianos . Se deberían crear asilos en los 14 departamentos”.

Dra. Beatrice Alamanni de
Carrillo, procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos.


1995 - 2003. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com