Edición: 25 de enero de 2004

De un total de 659 mil ancianos salvadoreños, solo un 20% cuenta con una pensión. Miles más se ven obligados a vivir de la caridad, mientras tres de cada diez trabajan para vivir.
El acceso a la salud todavía no es gratuito para ellos. Un buen número es víctima de golpes y de abandono por parte de sus familiares.
Si bien existe una Ley de Atención Integral a la Persona Adulta Mayor, su aplicación todavía enfrenta tropiezos, sobre todo porque no existe una cultura de tolerancia hacia los ancianos, así como ni respeto desde el ámbito familiar, hasta el derecho a contar con lo mínimo para vivir.
Esta entrega especial busca precisamente mostrar esta realidad, no para despertar compasión, sino tomar conciencia sobre una problemática que afecta a más de medio millón de ancianos y en el futuro podría afectarle a usted.

Ricardo Guevara

Muchos ancianos esperan vivir un futuro mejor. Lejos del olvido, de la indiferencia y del rencor de sus familiares.

“Como cada mañana, me cuesta un poco levantarme. Mis rodillas están débiles, las manos me tiemblan y no tengo la fuerza de antes.

Después de varios intentos he logrado ponerme de pie, la artritis me impide moverme con libertad. Una taza de café es mi único desayuno.

Tengo que salir a la calle para comprar clavos, pega y suela para reparar zapatos con lo que apenas gano dos dólares a la semana para comprar mis alimentos.

Aunque desde hace varios años no tengo noticias de mis hijos, ahora, gracias a Dios, tengo el apoyo de una familia que me ha dado posada en una casa.

He cumplido 80 años y a pesar de que no tengo comodidades ni bienes materiales, me siento muy a gusto con tener un poco de salud, y un lugar en el cual pasar mis últimos días de vida...”.

Historias como la de don “Carlos” se repiten a diario en todos los rincones del país, en los que el común denominador es siempre el mismo: abandono, maltrato y marginación.

A pesar de que en el país existe una Ley de Atención Integral para la Persona Adulta Mayor, en vigor desde enero del 2002, aún no existen las condiciones para que los ancianos empiecen a gozar de sus beneficios.

Cuando se empezó a discutir esta ley en el año 2001 existía la propuesta de aplicar un 25% de descuento en la compra de medicinas, ropa y artículos básicos , entre otras ventajas.

Sin embargo, esta propuesta no se pudo concretizar, ya que según fuentes legislativas, no se contó con el apoyo de los sectores involucrados. Al final todo quedó en buenas intenciones.

La falta de apoyo se ve reflejado en la vida cotidiana de los ancianos, quienes no tienen acceso a los servicios básicos de salud, ya que deben pagar una cuota para obtener sus medicinas (en los hospitales públicos es de un dólar por cada receta).

Además es preocupante la falta de médicos en el área de geriatría y gerontología para tratar las enfermedades propias de la vejez.
También existen algunos adultos mayores que no cuentan con el apoyo de su grupo familiar o han sido marginados por la sociedad.

Este problema puede ser originado por varias causas, pero uno de los factores principales es por que los adultos mayoreses ya no son productivos para la sociedad (cerca del 60% carece de algún grado de escolaridad), lo que contribuye a la falta de oportunidades de trabajo al sobrepasar los 60 años.

Paradójicamente la esperanza de vida de los adultos mayores ha crecido en los últimos años y se calcula que en el 2020 habrá un millón de personas que sobrepasen los 60 años de edad, según la SN.

La vejez es una de las etapas de la vida de mayor vulnerabilidad y fragilidad. Lamentablemente en nuestro país casi nadie se preocupa por el futuro y el bienestar de los adultos mayores, por eso es necesario que nosotros nos preguntemos: ¿Estamos preparados para afrontar dentro de unos pocos años el mismo calvario de nuestros padres y abuelos?



Algunos estudios reflejan que un 53,7% adultos mayores son mujeres y un 46,3%, varones. De esta población, 55% eran residentes de áreas urbanas y 45% de áreas rurales. Además un 53,4% eran analfabetos, un 23,5% personas económicamente activas y solo un 20,8% estaba jubilado. Asimismo un 29,9% no tenían ingresos y el 25,8% no recibía dinero de familiares que vivían en el extranjero.

De acuerdo a cifras del Fondo de Población de las Naciones Unidas, en América hay alrededor de 91 millones de personas mayores de 60 años.

Para el 2050, la mitad de la población mundial tendrá más de 36 años, el 21% de la población mundial estará formada por niños y el 21% superará los 60 años.

Los legisladores

“La Secretaría Nacional de la Familia no está asumiendo el papel de hacer pública la legislación. Para que la legislación se aplique se necesita de difusión”.
Blanca Flor Bonilla, FMLN

“La Asamblea Legislativa y las mismas instituciones que velan por los derechos de los adultos mayores debemos hacer pública la ley para que esas personas se beneficien de esta normativa. Yo he visto que en algunas instituciones, como los bancos y los hospitales, no se está cumpliendo con la ley. Eso se debe a que no hay conocimiento de esta normativa”.
Isolina de Marín, PDC





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