 |
Edición:
25 de enero de 2004
|

De
un total de 659 mil ancianos salvadoreños, solo un
20% cuenta con una pensión. Miles más se ven
obligados a vivir de la caridad, mientras tres de cada diez
trabajan para vivir.
El acceso a la salud todavía no es gratuito para ellos.
Un buen número es víctima de golpes y de abandono
por parte de sus familiares.
Si bien existe una Ley de Atención Integral a la Persona
Adulta Mayor, su aplicación todavía enfrenta
tropiezos, sobre todo porque no existe una cultura de tolerancia
hacia los ancianos, así como ni respeto desde el ámbito
familiar, hasta el derecho a contar con lo mínimo para
vivir.
Esta entrega especial busca precisamente mostrar esta realidad,
no para despertar compasión, sino tomar conciencia
sobre una problemática que afecta a más de medio
millón de ancianos y en el futuro podría afectarle
a usted.
 |
|
Muchos
ancianos esperan vivir un futuro mejor. Lejos del olvido,
de la indiferencia y del rencor de sus familiares.
|
Como
cada mañana, me cuesta un poco levantarme. Mis rodillas
están débiles, las manos me tiemblan y no tengo
la fuerza de antes.
Después de varios intentos he logrado ponerme de pie,
la artritis me impide moverme con libertad. Una taza de café
es mi único desayuno.
Tengo que salir a la calle para comprar clavos, pega y suela
para reparar zapatos con lo que apenas gano dos dólares
a la semana para comprar mis alimentos.
Aunque desde hace varios años no tengo noticias de
mis hijos, ahora, gracias a Dios, tengo el apoyo de una familia
que me ha dado posada en una casa.
He cumplido 80 años y a pesar de que no tengo comodidades
ni bienes materiales, me siento muy a gusto con tener un poco
de salud, y un lugar en el cual pasar mis últimos días
de vida....
Historias como la de don Carlos se repiten a diario
en todos los rincones del país, en los que el común
denominador es siempre el mismo: abandono, maltrato y marginación.
A pesar de que en el país existe una Ley de Atención
Integral para la Persona Adulta Mayor, en vigor desde enero
del 2002, aún no existen las condiciones para que los
ancianos empiecen a gozar de sus beneficios.
Cuando se empezó a discutir esta ley en el año
2001 existía la propuesta de aplicar un 25% de descuento
en la compra de medicinas, ropa y artículos básicos
, entre otras ventajas.
Sin embargo, esta propuesta no se pudo concretizar, ya que
según fuentes legislativas, no se contó con
el apoyo de los sectores involucrados. Al final todo quedó
en buenas intenciones.
La falta de apoyo se ve reflejado en la vida cotidiana de
los ancianos, quienes no tienen acceso a los servicios básicos
de salud, ya que deben pagar una cuota para obtener sus medicinas
(en los hospitales públicos es de un dólar por
cada receta).
Además es preocupante la falta de médicos en
el área de geriatría y gerontología para
tratar las enfermedades propias de la vejez.
También existen algunos adultos mayores que no cuentan
con el apoyo de su grupo familiar o han sido marginados por
la sociedad.
Este problema puede ser originado por varias causas, pero
uno de los factores principales es por que los adultos mayoreses
ya no son productivos para la sociedad (cerca del 60% carece
de algún grado de escolaridad), lo que contribuye a
la falta de oportunidades de trabajo al sobrepasar los 60
años.
Paradójicamente la esperanza de vida de los adultos
mayores ha crecido en los últimos años y se
calcula que en el 2020 habrá un millón de personas
que sobrepasen los 60 años de edad, según la
SN.
La vejez es una de las etapas de la vida de mayor vulnerabilidad
y fragilidad. Lamentablemente en nuestro país casi
nadie se preocupa por el futuro y el bienestar de los adultos
mayores, por eso es necesario que nosotros nos preguntemos:
¿Estamos preparados para afrontar dentro de unos pocos
años el mismo calvario de nuestros padres y abuelos?

Algunos estudios reflejan que un 53,7% adultos mayores son
mujeres y un 46,3%, varones. De esta población, 55%
eran residentes de áreas urbanas y 45% de áreas
rurales. Además un 53,4% eran analfabetos, un 23,5%
personas económicamente activas y solo un 20,8% estaba
jubilado. Asimismo un 29,9% no tenían ingresos y el
25,8% no recibía dinero de familiares que vivían
en el extranjero.
De acuerdo a cifras del Fondo de Población de las Naciones
Unidas, en América hay alrededor de 91 millones de
personas mayores de 60 años.
Para el 2050, la mitad de la población mundial tendrá
más de 36 años, el 21% de la población
mundial estará formada por niños y el 21% superará
los 60 años.
|
La
Secretaría Nacional de la Familia no está
asumiendo el papel de hacer pública la legislación.
Para que la legislación se aplique se necesita
de difusión.
Blanca Flor Bonilla, FMLN
La Asamblea Legislativa y las mismas instituciones
que velan por los derechos de los adultos mayores debemos
hacer pública la ley para que esas personas se
beneficien de esta normativa. Yo he visto que en algunas
instituciones, como los bancos y los hospitales, no
se está cumpliendo con la ley. Eso se debe a
que no hay conocimiento de esta normativa.
Isolina de Marín, PDC
|
|