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Edición:
18 de enero de 2004


Inicia rescate de
sistema hidrográfico asociado a volcán de casi
un millón
de años, en la frontera de México y Guatemala.
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Un
proyecto para recuperar el volcán Tacaná
se ha puesto en marcha desde el año pasado.
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El volcán
Tacaná, en la frontera de México y Guatemala,
es el corazón de una milenaria cuenca hídrica
presa de la deforestación, la erosión y la pobreza,
males que podrían revertirse con un novedoso proyecto
que abarcará a 700 mil habitantes.
El plan, en marcha desde fines del año pasado por iniciativa
de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), busca
rescatar de manera concertada las cuencas de los ríos
Suchiate, Coatán, Cahocán y Cosalpa, asociadas
al Tacaná.
En la zona de 1,360 kilómetros cuadrados, poblaciones
marginadas conviven con la sobreexplotación de recursos,
la intensa deforestación y la erosión.
El Tacaná, de más de 4,000 metros de altura
y una antigüedad de casi un millón de años,
fue uno de los montes más venerados por las antiguas
culturas mayas, de cuya cuenca se sirvieron. Con el paso de
los siglos se hizo evidente un deterioro que obliga hoy a
modificar su manejo para garantizarle un futuro adecuado.
Perseguidas por la pobreza, las comunidades de la cuenca,
en parte descendientes de la cultura maya, practican un uso
intenso y desordenado de los recursos. Lo mismo hacen algunas
industrias, como azucareras y aceiteras, que han invertido
capitales importantes en el lugar.
El manejo integral de las cuencas es fundamental por el agua,
pero no se hace en América Latina, por eso este proyecto
es un ejemplo que podría marcar nuevos rumbos en la
región, dijo a Tierramérica el director de la
UICN para Mesoamérica, Enrique Lahmann.
El proyecto Manejo integrado de las cuencas asociadas
al volcán Tacaná busca crear sinergias
entre los gobiernos de México y Guatemala, las comunidades
y municipios fronterizos y varias organizaciones no gubernamentales
para promover una dirección única al uso de
la cuenca, explicó Lahmann.
La idea es mejorar la calidad de vida de las comunidades y
garantizar para generaciones futuras el uso sustentable del
agua, un bien escaso para muchos en América Latina.
Sólo en América Central, con 36 millones de
habitantes, 58 por ciento de la población rural no
tiene acceso al agua potable,
indican estudios del Centro del Agua del Trópico Húmedo
para América Latina y el Caribe.
El proyecto Tacaná despierta tal expectativa que Liliana
Toledo, coordinadora de Cooperación Internacional del
Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala,
lo califica de iniciativa que pretende definir el nuevo
rumbo que debe tomar la humanidad para garantizar el desarrollo
sostenible.
Según Toledo, los objetivos del programa apuntan a
demostrar el manejo de ecosistemas en cuencas hidrográficas
y a dotar de poder a las personas para que establezcan un
uso participativo, equitativo y responsable del agua y los
recursos naturales.
En la mayor parte de los planes de administración de
cuencas en el mundo y en América Latina, las estrategias
de desarrollo y conservación se centran en zonas puntuales
vecinas al torrente de los ríos y no involucran a todas
las autoridades y grupos sociales.
En cambio, en el del Tacaná, las acciones incluirán
todo el cauce de los ríos hasta su desembocadura en
el mar, y a todos quienes estén vinculados con su ecosistema.
Es un plan ambicioso que apenas se inicia y aunque no
pretendemos cambiar en la totalidad la calidad de vida de
la región, buscamos movilizar a todos los interesados
y hacerlos partícipes de los mismos objetivos y metas,
explicó a Tierramérica Rocío Córdoba,
coordinadora del área de humedales, agua y zonas costeras
de la UICN en Mesoamérica.
Aunque el plan de poco más de 18 millones de dólares
involucra a México y Guatemala, aún no
lo llamamos proyecto binacional, señaló
el director de UICN, pero la meta es que obtenga ese estatus.
Mientras tanto, UICN logró que la mayoría de
municipios, grupos sociales y dependencias de gobierno acepten
caminar juntos en acciones de recuperación.
Este año, el plan se centrará en afianzar las
alianzas entre las partes y efectuar un estudio integral de
la cuenca.
En 2005 se pondrán en marcha iniciativas concretas
para beneficiar a las comunidades pobres y en el tercer y
cuarto año del proyecto se desplegarán todas
las acciones y se buscará que los gobiernos lo adopten
formalmente como un plan binacional.
UICN promueve una campaña mundial destinada a demostrar
la conveniencia del desarrollo integral de las cuencas hídricas,
que consta de seis proyectos, incluido el del Tacaná.
Los restantes se llevan a cabo en El Salvador, en África
austral, en Asia sudoriental y en el área del mar Mediterráneo.
El
autor es corresponsal de IPS.
Con aporte de Jorge A. Grochembake en Guatemala
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