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Edición
del 24 al 31 de octubre de 2004
Respuesta
a colaborador
Veo nuevamente, con mucho interés,
que el señor autor del artículo Los Duke
se dignó responder a mi carta del 26 de septiembre
recién pasado. He tomado nota de su dirección
de casilla postal adonde tendré el mayor de los gustos
en enviarle más información acerca de este tema,
en caso de ver que en el futuro siguiese tan confundido como
está ahora.
Me alegra mucho ver que la crítica destructiva
a su artículo ha sido lo suficientemente constructiva
para hacerle variar tanto su historia. Veo que pasó
de
Peter Duke fue el primero en tocar suelo americano
(nada menos) al fundar San Agustín, Florida
(5 de septiembre) hasta
el dominio fue totalmente
español e implica también la fundación
por españoles
(3 de octubre).
En cuanto a la devoción de los piratas hacia San Agustín,
creo que el señor autor está confundiendo personas.
La ciudad de San Agustín en Florida fue fundada por
don Pedro Menéndez de Avilés en 1565 en honor
a San Agustín de Hipona (354-406 dC), padre y doctor
de la Iglesia Católica y uno de sus más grandes
santos. San Agustín de Canterbury, primer Arzobispo
de Canterbury y también un Santo Católico (aunque
de menor monta), vivió cerca de 200 años después
del primero mencionado aunque casi mil años antes de
la reforma Protestante en Inglaterra.
En cuanto a la devoción (o veneración) de los
primeros anglicanos a un santo (cualquiera que fuese), sugiero
al señor autor que revise los Treinta y Nueve Artículos
de la Iglesia Anglicana, escritos durante el reinado de Isabel
I de Inglaterra en 1562, y amplificados por el Libro de Oración
Común (Book of Common Prayer). El artículo
xxii dice:
La doctrina Romana concerniente a la
adoración de santos (siguiendo la práctica protestante
de llamar adoración a lo que los católicos llamamos
veneración) es vana y no está fundada
en ninguna garantía de la Escritura, pero es más
bien repugnante a la Palabra de Dios. Vuelvo a repetir
lo que dije en mi anterior carta: Es muy poco probable que
un corsario inglés, al servicio de esta Reina en particular,
haya fundado una ciudad y la haya bautizado con el nombre
de uno de los más grandes santos (o uno menor) de la
Iglesia Católica.
Con respecto a la mención de la palabra duke
en el libro del Génesis, mi punto es que si una palabra
en particular varía de una versión a otra, se
deduce que no es
producto de la cultura judía
desde el Génesis, llevada a la isla por los Normandos
(19 de septiembre) sino que es una palabra introducida por
el traductor de turno, aunque su significado sea el mismo
en todas las versiones.
Para concluir con un pensamiento personal, admiro la motivación
del señor autor para escribir su artículo, pero
no es dando datos falsos como va a honrar la memoria de ninguna
persona. También es triste ver que alguien, que probablemente
se considera un intelectual, no tenga más recursos
para contrarrestar una crítica que tratar de insultar
a quien tenga la osadía de cuestionar su trabajo. Esta
es una práctica común en nuestro país,
pero sobre todo en los niveles culturales menos preparados.
Atentamente
Ing. Enrique Fortín-Magaña
efortin@hotmail.com
A la atención del Sr. Óscar Monedero Alfaro
Estimado señor Monedero, esperando no quitarle su tiempo,
quisiera comentarle que durante la década de los años
70 supe a través del señor José Duke
que presumiblemente era familiar su nieta, pues el mismo José
Duke así me lo hizo saber en esas fechas. Cierto o
no, su artículo ha despertado en mí el interés,
pues vivo en España desde hace años e incluso
he fundado una modesta empresa de gestión cultural
cuyo nombre es C&Duke. Asimismo, le comento soy escritor.
En caso de interesarle, podría inclusive compartir
con usted algunas anécdotas basadas en nuestros encuentros.
El señor José Duke era, desde mi punto de vista,
una persona interesante. Será para mí un placer
poder saludarle.
Carlos Ernesto
arriaga_40@hotmail.com
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Una obra aceitosa
Un derrame de aceite, dispersado por la marea y la acción
del viento la semana pasada, ha creado una capa multicolor
brillante sobre el agua, dando una apariencia de un
cuadro de pintura. La dispersión del líquido
sucedió frente a las playas de la isla Vashon,
en Washington (Estados Unidos).
Oficiales del Departamento de Ecología y los
responsables del derrame estaban intentando controlar
el derrame para proteger las especies marinas sensibles.
Foto:
AP/THE NEWS TRIBUNE, DEAN J. KOEPFLER
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