Edición del 23 al 29 de mayo de 2004

Si usted es un “chocolate-dependiente” estará feliz de saber
que puede tener la sensación de haber comido una caja entera
de bombones sin engordar ni un gramo, confeccionarse ropa
de chocolate, lucirlo casi como una joya o embadurnarse hasta
parecer un huevo de Pascuas gracias a una nueva moda que está
haciendo furor en Italia.

Elena Llorente
DPA

La “chocolate-manía” tiene miles de adeptos y adictos en Italia, a punto tal que se han multiplicado los festivales del chocolate y se tapizan las ciudades con la publicidad de las múltiples variedades, la última, los bombones con picante.

Los festivales, en los que se pueden probar todas las variedades de chocolate, así como aprender recetas y secretos, cuentan con una radio que transmite noticias de chocolate, indica las cafeterías o las confiterías de la ciudad donde se consume el mejor cacao y hasta elige un “alcalde de chocolate”.

Otro aspecto de la moda del chocolate es la cosmética. Según los expertos cosmetólogos de Grotta Giusti Terme, un instituto de curas termales del norte de Italia que practica la “chocoterapia”, la absorción del chocolate a través de la piel mediante un masaje produce la misma sensación que comer una caja de bombones sin engordar ni un gramo.

En algunos institutos de belleza se aplican fangos al chocolate, máscaras de chocolate, masajes al chocolate y hasta baños de inmersión en chocolate. Famosas casas de artículos de belleza han lanzado productos al chocolate, como un gel chocolatado contra la celulitis de una conocida firma francesa.

Aparte de contener hierro, el chocolate tiene feniletilamina, sustancia que se encuentra también en el cerebro y que se activa cuando uno está enamorado. Por eso, al parecer, los golosos se sienten queridos cuando lo comen. Por eso también funciona como un buen remedio para las penas del corazón.

Los “chocolatólogos” aseguran que muchos cardiólogos sostienen que los polifenoles del cacao pueden favorecer la salud cardiovascular, ayudando a la relajación de los vasos sanguíneos y actuando como antioxidantes, así como tener efectos preventivos contra las trombosis, al evitar la formación de coágulos sanguíneos. La cafeína y la teobromina, también presentes el cacao, estimulan el sistema nervioso central aumentando el ritmo cardíaco y la concentración.

Algunos van todavía mucho más lejos y sostienen que es posible prever el carácter de una persona, algo así como “dime qué chocolate comes y te diré quién eres”. O, más extremo aún, “dime qué chocolate prefieres y te diré qué tipo de amante eres”.

Quien prefiere el chocolate casi amargo o con “peperoncino” (picante), aseguran, es todo fuego haciendo el amor. Los que gustan del chocolate con leche son dulces, pero no apasionados. Los que comen sólo chocolate blanco no creen demasiado en el sexo, a no ser como derivado del amor.

Originario de las zonas tropicales de América, fueron los mayas quienes lo bautizaron cacao (de cac que significa rojo, por el color de la cáscara del fruto, y cau que significa fuerza y fuego). Los aztecas aprendieron de los mayas el cultivo del cacao y descubrieron el chocolate, bebida aromática que se obtenía mezclando las semillas con agua.

El cacao era tan importante entonces que sus semillas se usaban como moneda. Los europeos lo adoptaron primero como medicina y luego como comestible, y se convirtieron en los principales consumidores. Los americanos dejaron de ser con el tiempo los principales productores. Hoy es Costa de Marfil el principal productor mundial de cacao.

Aunque se han introducido variantes en la producción, la verdadera base sigue siendo la de los indígenas americanos, porque ni siquiera la gran novedad del chocolate con “peperoncino” es italiana: fueron mayas y aztecas los primeros que mezclaron el cacao con el chile.



1995 - 2004. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com