| Edición
del 23 al 29 de mayo de 2004

No
por nada se trata de los Países Bajos: Holanda siempre
se
las ingenia para luchar contra la amenaza del agua.
Su nueva arma en esa batalla incesante son las casas anfibias.
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Pilones
de metal se observan entre las bases de las casas
anfibias en construcción en la villa de Maasbommel,
Holanda. |
Durante
siglos, los holandeses han construido diques para protegerse
del mar.
Ahora que se pronostican inundaciones más frecuentes
debido al cambio del clima en el mundo están esforzándose
para convivir con el mar en vez de mantenerlo a raya.
Ese cambio de actitud se refleja en un nuevo proyecto de viviendas
en esta ciudad a unos 100 kilómetros al sudeste de
Amsterdam. Es una comunidad de casas anfibias.
Al contrario de las casas flotantes ancladas en muchos canales
holandeses o las aldeas flotantes en el sudeste del Asia,
varias docenas de viviendas son construidas en terreno firme.
Pero también están diseñadas para flotar
en caso de inundaciones.
Las casas están fabricadas de madera liviana, y la
base de granito es hueca, lo que le permite flotación.
Sin cimientos fijos, la estructura está meramente depositada
en el suelo y ajustada a postes de cinco metros con anillos
deslizantes, lo que le permite flotar hacia arriba si crecen
las aguas. Todos los cables eléctricos y las conexiones
del agua y cloacales van dentro de tubos flexibles dentro
de los postes de sostén.
Las estructuras de 65 metros cuadrados están situadas
del otro lado del dique en una hermosa planicie anegada de
una de las principales vías acuáticas del país,
el río Maas, frente a un embarcadero.
Las ingeniosas viviendas responden a otra necesidad acuciante
en Holanda: hallar espacio para vivienda en el país
de mayor densidad de población en Europa, observa Chris
Zevenbergen de la empresa encargada del proyecto, Dura Vermeer.
Afirma que las casas anfibias pueden contribuir a contrarrestar
el déficit del 40% de terrenos aptos para el desarrollo
urbano en los próximos 50 años.
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| Las ingeniosas
viviendas responden a una necesidad acuciante. |
A un precio
inicial de 260.000 euros (unos 310.000 dólares) para
una casa con tres dormitorios pequeños, las viviendas
son caras para un pueblo como Maasbommel.
Pero se han vendido muchas unidades y los primeros propietarios
están por ocuparlas.
“Son como cualquier otra casa”, dijo el constructor
Hans van de Beek. “La única diferencia es que,
cuando sube el agua, sube la casa”.
Por eso durante períodos de crecidas, los residentes
necesitarán un bote para trasladarse desde el dique
donde estacionan sus automóviles hasta su casa.
Durante más de mil años, los holandeses se han
esforzado por contener el mar e incluso le han ganado terreno.
Los vertederos
de tierra y las bombas de desagüe impulsadas por molinos
han creado campos reclamados a las aguas, llamados “polders”,
donde se han alzado ciudades, campos de pastoreo y cultivos.
Si no fuese por su sistema de diques y canales, hasta la mitad
de Holanda podría estar sumergida.
El país ha padecido dos severas inundaciones en la
última década, en 1993 y 1995, que causaron
daños por miles de millones de dólares. En 1953,
más de 1.800 personas murieron durante una inundación
a la que se recuerda sencillamente como “el desastre”.
Los científicos advierten que el calentamiento global
no hará sino empeorar la situación. El Panel
de Cambio Climático de las Naciones Unidas pronostica
que las lluvias en Holanda podrían aumentar hasta en
un 25% y que el nivel del mar podría subir 1,10 metro
en este siglo.
“Debido al cambio del clima, Holanda y su región
del delta experimentarán crecidas”, advierte
Zevenbergen. Las casas anfibias “son un medio para que
la gente habite zonas anegadizas que de otro modo serían
inhabitables”
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