| Edición
del 22 al 29 de agosto de 2004

El
billar es un juego considerado por algunos como un deporte,
donde
la concentración y la precisión son importantes.
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Es apasionante
como el futbol, es entretenido como el balonmano, genera alta
concentración como el ajedrez, necesita una práctica
constante para alcanzar la precisión como la del encestador
de baloncesto, desarrolla la serenidad como el golf y, sin
embargo, el billar todavía no es considerado por algunos
como un deporte, sino un juego que sólo envicia a quien
lo practica.
De hecho, en el país no se conoce de una asociación
de billar, un club ni una federación que lo fomente
en el plano deportivo.
Apenas hay salones de juego (también son cervecerías
en algunos casos) que de manera informal realizan competencias,
como Las Vegas, ubicado en la 11ª Calle Poniente en las cercanías
del parque Campo de Marte.
En ese lugar hubo un torneo el pasado mes de julio, en donde
al primer lugar le otorgaron un premio de $50, al segundo
le dieron $30 y al tercer lugar $25. Empero, en estos sitios
y otros similares, el billar se juega como algo para entretenerse
o para ganar algo de dinero en pequeñas apuestas que
son desde menos de $0.25 hasta más de $1 por jugada.
Uno de los lugares que ya tiene trayectoria es el Club La
Dalia, situado en la segunda planta del portal La Dalia, frente
al parque Libertad, en San Salvador.
Este sitio fue abierto al público en los años
70, menciona German Edgardo Sánchez, encargado del
local, quien también asegura que el billar no
es un juego del mal vivir. Aquí se viene a matar el
estrés; ya a la hora del juego se olvidan los problemas,
porque uno se concentra tanto.
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| La
base de la mesa es de piedra, cubierta de fieltro verde. |
La entrada
al billar La Dalia es un callejoncito estrecho que produce
malas sospechas, pero en realidad es seguro y tranquilo. Ahí
no aceptan mujeres por órdenes del propietario, ya
que según él las damas podrían generar
problemas; tampoco aceptan a menores de edad ni a estudiantes
con uniforme.
En este sitio se puede ver a los jugadores de día y
de noche, sumergidos por completo en su juego, mirando atentamente
esa bolita pesada y brillosa, hecha de marfil.
Por los movimientos de los ojos se descubre que, mentalmente,
trazan el posible trayecto que recorrerá la bola blanca
y la bola que golpeará.
Luego toman un trozo de yeso para rozarlo en la ficha de caucho
que está en la punta del taco (un palo de madera de
un poco más de un metro), esto para que no pifee, o
sea para que no resbale el taco al golpear la bola.
Los jugadores se concentran, miran una y otra vez las bolas,
mientras el taco se desliza por los dedos suavemente, en un
movimiento de vaivén. Luego lanzan el golpe a la bola
blanca para que golpee la bola numerada, y así con
un cálculo cuasi-matemático, la bolita entra
en un orificio que llaman buchaca o tronera, con lo que logran
un punto según el juego pactado.
Es tan entretenido jugar billar que pareciera tener un encanto
o una magia especial que hace que la gente pase horas y horas
jugando. Para ser honestos, puede enviciar a quien lo practica.
Por ejemplo, German Edgardo Sánchez comenzó
a jugar desde que tenía 13 años, ahora tiene
49 años. A veces entraba a las tres de la tarde
y salía hasta las once de la noche, asegura.
Tras
la pista
El origen del billar no es tan fácil rastrearlo. Franceses
e ingleses se disputan la invención del billar moderno,
pero parece que corresponde a los franceses su actual organización,
pues se tiene noticia de que el rey Luis XI, en el siglo XV,
lo jugaba ya en el salón y sobre una mesa: la mesa
de billar como mueble fijo hizo su aparición hacia
1510.
También se cultivó en Inglaterra con el nombre
de balyards, y es frecuente su mención
en obras literarias de los siglos XVI y XVII, como esparcimiento
en los círculos más distinguidos, según
la página de internet www.acanomas.com/DatoMuestra.php?Id=97.
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| Este
tipo de tiro lineado es conocido también como enderezón. |
La primera
sala pública de billar se abrió en París,
en 1610. Luis XIII de Francia fue un gran aficionado a este
deporte; pero quien verdaderamente lo puso de moda fue su
hijo Luis XVI. En esta época se sustituyeron las grandes
bolas de boj por otras más pequeñas de marfil.
A fines del siglo XVIII se hizo famoso el capitán Francés
Mingot, el mejor jugador de su época, quien idea la
aplicación de una pieza de cuero en el extremo del
taco (lo que se conoce como ficha), con lo que se pudieron
lograr efectos notables, entre ellos el retroceso.
Después de ser un juego de la realeza europea, el billar
llegó a Estados Unidos, donde era practicado por la
clase pudiente y luego se popularizó.
En El Salvador no hay un dato certero de cuándo se
comenzó a jugar, pero se estima que fue a inicios del
siglo XX, practicándolo en clubes y casinos exclusivos,
y posteriormente llegó a los sectores populares, donde
cautivó a sus jugadores.
En el país hay billares de mala fama, por considerarlos
antros, y otros exclusivos. Hay aquellos que cobran $0.10
y $0.15 por juego, como el Billar Bobby Kings
en la Plaza Zurita, hasta los que cobran $5.75 la hora, como
el Galaxy Bowling en la colonia Escalón.
Así como los precios, quienes juegan billar también
es algo variado, porque tanto juega el desempleado como el
empresario, el obrero como el gerente, el analfabeta como
el universitario, todos practicando un deporte que requiere
concentración, dedicación, precisión
y un toque de elegancia.
Cómo
se juega
No hay una sola forma de jugar el billar; hay diferentes
modalidades. Incluso de un país a otro o de un
billar a otro se dan diferencias. Pero en forma general
los siguientes son los más conocidos:
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| Al
igual que el futbol, en el billar se hace el juego
de pared usando las bandas. |
1 y 15: puede empezar por la bola con el número
más bajo o por la bola más alta. Juegan
dos o cuatro personas, y gana el que haga primero 60
puntos.
Juego de fichas: Cada quien agarra el número
de una bola y esa es la que debe echar en la buchaca
o tronera. Juegan de dos a tres personas. Puede jugarse
con la ficha tapada (sólo el jugador sabe cuál
número lleva) y ficha destapada o vista, donde
todos saben cuál es el número de los jugadores.
Mesa: Deben echar en las buchacas las bolas del
1 al 15, en orden correlativo, y el primero que haga
60 puntos gana. Juegan dos o cuatro personas.
New York: Juegan tres personas, quienes se reparten
las bolas de la siguiente manera: la primera lleva las
bolas del uno al cinco, la segunda del seis al 10 y
la tercera del 11 al 15. Para ganar hay que echar las
bolas de los contrincantes, y gana el que tiene al menos
una de sus bolas en la mesa.
Full negro o bola ocho: Lo juegan
de dos a cuatro personas, quienes deciden qué
tipo de bolas llevan, ya sea lisas o rayadas (del uno
al siete lisas, y del nueve al 15 rayadas). Se juega
de dos formas, dependiendo de como se arma el juego:
si lo hacen colocando la bola negra (número ocho)
atrás de la que tiene el número uno cabe
la posibilidad de que quien revienta y hace caer la
bola en la tronera (la ocho) gana automáticamente
el juego, y la otra forma es que la bola se saca y se
pone a la orilla de la banda. Hay que tener cuidado
de no bañarse (hacer caer en la tronera la bola
blanca), ya que hay que incorporar al juego una bola
lisa o rayada que ya haya caído en la tronera
(depende la cantidad de veces que el jugador se bañe).
Bola nueve: Lo juegan dos personas y se arma
del uno al nueve, y se lleva un orden correlativo al
momento de echar las bolas en la tronera.
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