Edición: 22 febrero de 2004

La estupidez no sólo es exclusiva de las personas con coeficiente intelectual bajo.
Este libro demuestra que alguien considerado brillante también puede caer en sus redes.

Celina Sánchez-Gurrola,
13 años, Morelia, Michoacán, México
Ilustración: ricardo leiva

Había una vez, en un reino lejano, un castillo habitado por un rey y sus dos hijas. La mayor llamada Dévora y la menor, Carolina. Ésta era bella como ninguna otra doncella jamás antes vista.

Su padre, el rey Felipe, le decía: “Mi querida y hermosa hija, tus cabellos son cafés y relucientes, tus ojos... azules como dos zafiros”.

Su hermana Dévora, que no poseía igual belleza, la envidiaba tanto, que cuando el rey murió, se la llevó a la montaña más alta. Ahí le hizo un horrible hechizo,
convirtiéndola en una fea urraca, diciéndole: “Que sólo una lágrima de amor, combinada con su sangre, podría romper el hechizo”. Sin más que decir desapareció.

La princesa Urraca se quedó en la montaña; así pasaron los años. Un día escuchó cantar una hermosa melodía. Fue hasta el lugar de donde provenía ese dulce sonido. Al llegar vio que había un esplendoroso castillo, que le pareció familiar, así que decidió volar sobre él, y como no reconoció a la servidumbre del lugar, regresó a la montaña. 

Se puso a pensar y al final concluyó que aquel castillo le era familiar porque ahí había vivido. Recordó que al morir su padre, su hermana Dévora había vendido el castillo a un poderoso rey.

Luego de tanto pensar se quedó dormida. A la mañana siguiente escuchó aquella bella melodía, decidiendo volar al castillo. Al llegar echó un vistazo atrás del muro y, ¡oh sorpresa!, ahí se encontraba un príncipe alimentando a unas hermosas aves y voló sobre ellas... Al descubrirla, las aves se espantaron y escaparon.

El príncipe, molesto, le gritó: ¡Aléjate de aquí, fea urraca! 

La princesa, muy triste, se fue… y no pudo probar bocado alguno, por lo que moría de tristeza y de hambre…

Se armó de valor y regresó al castillo para intentar comer, pero otra vez fue descubierta y las aves del castillo se asustaron. El príncipe, muy molesto, dijo: “Tú, urraca fea, espantas a mis aves”.

Al escuchar eso, la princesa huyó triste y desconsolada... Esa tarde, el príncipe no dejaba de pensar en cómo podría atrapar a la urraca, por lo que se le ocurrió que si el ave volvía... ¡la eliminaría!

A la mañana siguiente, la urraca volvió al jardín. El príncipe la agarró y la metió en una jaula, pero al ver sus hermosos ojos azules se conmovió y la colocó suavemente sobre una mesa. Esa noche, el príncipe no dejaba de pensar en aquella urraca y en sus hermosos ojos azules.

Al siguiente día fue a verla, le ofreció un poco de agua y semillas. La urraca bebió agua.

El príncipe le dijo: “Hoy vendrá el cazador y te matará”. Al escuchar esto, la urraca levantó la cabeza bruscamente y lo miró a los ojos. Impresionado por la belleza de sus ojos, le dijo con voz débil: “¡Está bien... vivirás!”.
Así pasaron los meses.

Un día, el príncipe decidió sacarla de la jaula y colocó en la palma de su mano unas cuantas semillas y la urraca comió. Mientras que los sirvientes le observaban y le decían: “Aléjate de esa horrible ave... te hará daño”, pero él los ignoraba. Se reía y hacía gestos.

Pero desconfiados sus sirvientes llamaron al cazador, que pronto llegó. Y al verla exclamó: “¡Qué horrible ave...!”. Y decidió matarla.

Apuntó con su arco disparando una flecha, que hirió a la urraca en el pecho. El príncipe, al ver caer a la urraca se arrodilló y le dijo: “¡Oh, mi querida ave... te han herido!”.

Al decirlo, de su ojo salió una lágrima que resbaló por su mejilla, cayendo en la herida de la urraca. En ese momento, una brillante luz dejó ver a una preciosa joven. El príncipe, al ver tan encantadora belleza, se enamoró perdidamente.

En ese momento, su hermana Dévora apareció y arrepentida le pidió perdón. Y como la princesa tenía un corazón noble y bondadoso... ¡la perdonó!

Más tarde, el príncipe le pidió matrimonio y ella aceptó. La celebración se llevó a cabo en el gran salón. Todos los condes, los ministros y las doncellas fueron invitados a la boda.

El príncipe Carlos y la princesa Carolina vivieron felices para siempre.

BOGOTÁ
DPA

Por medio de una acción judicial, cuatro colombianos buscan el ascenso póstumo del personaje de la obra “El coronel no tiene quien le escriba” del Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez.
Los demandantes esperan que el Estado ratifique como coronel y ascienda a general a Nicolás Márquez Mejía, abuelo materno del conocido escritor, quien inspiró la célebre novela de un oficial que esperó en vano durante más de 15 años una carta que le confirmara su pensión militar.
Márquez, quien falleció el 4 de marzo de 1937, militó en las filas del ejército, donde alcanzó el grado de coronel y ocupó el cargo de intendente general.
La búsqueda de reconocimiento para el coronel que García Márquez inmortalizó con su pluma había quedado en el olvido desde el 13 de septiembre de 1954, y volvió a revivir el año pasado, cuando un abogado, un ingeniero, un periodista y una ama de casa interpusieron una tutela que estudia actualmente la sección tercera del tribunal administrativo del departamento de Cundinamarca.
Estas personas se dieron a la tarea de corregir la que consideraron “una de las peores injusticias cometidas por parte del Estado colombiano en toda nuestra historia republicana”, según la versión.
“No pretendemos dinero ni publicidad. Esto es resultado de un estudio de más de un año en el que buscamos comprobar las bases históricas de las obras de García Márquez y nos encontramos con esto”, explicó Rafael Cañón, uno de los demandantes.
Los demandantes han acopiado todos los documentos oficiales de la época referentes al caso y los datos exactos de lo que el Nobel en su momento convirtió en realismo mágico.
El reporte cita una carta que envió la esposa del coronel, Tranquilina Iguarán, el 21 de abril de 1939 a la comisión del Escalafón de Antiguos Militares solicitando el auxilio que le corresponde como viuda del ex uniformado.
Otro intento por lograr la “inscripción” del coronel ante esa comisión lo realizó en 1951 Juan de Dios Márquez Iguarán, hijo de éste y tío del novelista, pero no obtuvo respuesta.
En 1954, la Comisión de Escalafón emitió una resolución en la que se abstuvo de inscribirlo, argumentando que Juan de Dios no había acreditado ser el hijo del oficial. Ahora el caso queda en manos del tribunal bogotano.

Madrid, DPA

PSalvador Dalí apenas tenía 16 años cuando se trazó el proyecto de toda una vida. “Seré un genio, aunque el mundo diga que no”, escribía en su diario.
No hay duda: Ya en ese entonces, el que se convertiría en el pintor surrealista más famoso de todos los tiempos era consciente de su excepcional talento, que revive a lo largo de todo 2004 gracias al “Año Dalí”.
Si bien la genialidad del excéntrico creador español siguió viva después de su muerte, también continuó la controversia en torno a este artista, de cuyo nacimiento en la localidad catalana de Figueres se cumplen cien años el próximo 11 de mayo.
Dalí era un hombre lleno de vergüenza. Tanto, que se construyó una fachada, una máscara exhibicionista para camuflarse y que no se quitó hasta fallecer, el 23 de enero de 1989, pocos meses antes de cumplir los 85 años.
Sus estrafalarios bigotes, su extraña forma de hablar, su indumentaria, sus poses, todo ello no fue más que un parapeto para “ocultar la patológica timidez que amenaza con destruirlo y que nunca le abandonará del todo”, sostiene el renombrado hispanista Ian Gibson en su biografía “La vida desaforada de Salvador Dalí”.
Para este autor irlandés, el genio de Dalí es discutible, pero no así su mérito de haber creado una obra muy valiosa —tanto literaria como plástica— y de haber conquistado con creces la tan deseada celebridad internacional.
“A los 16 años, Dalí decide convertirse en Dalí”, explica Gibson. Sumido en su terror a ser homosexual y a la vez atraído por Lorca, al que, como al cineasta Luis Buñuel, conoció en la famosa Residencia de Estudiantes de Madrid, el artista catalán creó su propio personaje para combatir esta tremenda timidez.
En opinión de muchos críticos, el Dalí auténtico es el de los años 1926 a 1938, cuando, en pleno auge del surrealismo, creó cuadros como “La persistencia de la memoria” (1931), que muestra sus famosos relojes blandos. De esa época datan también las películas “Un perro andaluz” (1928) y “La edad de oro” (1930), rodadas con Buñuel.
La decadencia del pintor, en cambio, empieza cuando regresa a España en 1948, después de haber vivido en París y Estados Unidos.
Otro factor determinante en su vida lo constituyó su esposa y musa Gala, con la que se casó por la iglesia en 1958.


SEMANA CULTURAL

LA PLUMA

Domingo 22
La Fundación Filarmónica de San Pedro Sula, Honduras, presenta el concierto de quinteto, formado por miembros de su Orquesta de Cámara, con un programa especial con la música de Bach, Haydn, Beethoven, Brahms, Mozart y Britten, a las 7:30 p.m. en el Teatro de las Ruinas, de Suchitoto.

Miércoles 25
Presentación de la película francesa “Entre chients et loups” (Entre perros y lobos), en idioma francés, sin subtítulos en español, a las 6:00 p.m. Entrada gratis. Alianza Francesa, colonia Escalón, 51ª Avenida Norte # 152, San Salvador.

Jueves 26
En el café-teatro de la Alianza Francesa se presentará el grupo de danza “Oxígeno + Danza”, a las 7:30 p.m. Entrada: miembros y estudiantes de la Alianza, gratis; público $2.

Hasta el viernes 27

Exposición fotográfica “Gaudí, el maestro de la luz”, de Marc Llimargas i Casas, en el Centro Cultural de España, en la colonia San Benito, calle La Reforma #166.

Hasta el sábado 28

Exposición de pintura de la artista panameña Olga Sinclair, en la Galería Espacio, en colonia San Benito, Calle La Reforma # 209.

Hasta el domingo 29

Exposición “Productos de reciclaje elaborados en lámina”, presentado por Nery Nelson Hernández, en la Casa de la Cultura del barrio de San Jacinto, en el horario de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.

Todo febrero
- Expo-caricaturas de Toño Díaz, que comprende una selección de sus trabajos realizados entre 1958 y 2003, en la Casa de la Cultura de Zacatecoluca.

- Muestra de 20 esculturas del artista español Francisco Leiros, en el Museo de Arte de El Salvador. También se puede ver la exposición ”José Mejía Vides, 70 años de expresión”. Entradas: general $1.50, estudiantes $0.50.

- Exposición de la pintora de origen italiano Madeleine Spiere, en el Teatro Luis Poma, Metrocentro.

Olvidarte nunca


José Vladimir Morales


Dicen que no soy para ti,
que solo soy una mancha
en tu belleza,
mas no saben
que eres para mí
un tesoro, una princesa.

Me piden que te olvide,
que me aleje de ti,
pero sé que tú vives
muy dentro de mí.

Olvidarte nunca
grito a los cuatro vientos
y te tengo
en mis pensamientos.
¿Cómo olvidarme de ti?
si día a día te tengo
en mi existir.

Eres como un lucero
que alumbra mi mente
y mi corazón.
El olvidarte sería
como un loco
que vaga
en la calle sin razón.




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