|
Edición:
22 febrero de 2004

La
estupidez no sólo es exclusiva de las personas con
coeficiente intelectual bajo.
Este libro demuestra que alguien considerado brillante también
puede caer en sus redes.
 |
Había
una vez, en un reino lejano, un castillo habitado por un rey
y sus dos hijas. La mayor llamada Dévora y la menor,
Carolina. Ésta era bella como ninguna otra doncella
jamás antes vista.
Su padre, el rey Felipe, le decía: Mi querida
y hermosa hija, tus cabellos son cafés y relucientes,
tus ojos... azules como dos zafiros.
Su hermana Dévora, que no poseía igual belleza,
la envidiaba tanto, que cuando el rey murió, se la
llevó a la montaña más alta. Ahí
le hizo un horrible hechizo,
convirtiéndola en una fea urraca, diciéndole:
Que sólo una lágrima de amor, combinada
con su sangre, podría romper el hechizo. Sin
más que decir desapareció.
La princesa Urraca se quedó en la montaña; así
pasaron los años. Un día escuchó cantar
una hermosa melodía. Fue hasta el lugar de donde provenía
ese dulce sonido. Al llegar vio que había un esplendoroso
castillo, que le pareció familiar, así que decidió
volar sobre él, y como no reconoció a la servidumbre
del lugar, regresó a la montaña.
Se puso a pensar y al final concluyó que aquel castillo
le era familiar porque ahí había vivido. Recordó
que al morir su padre, su hermana Dévora había
vendido el castillo a un poderoso rey.
Luego de tanto pensar se quedó dormida. A la mañana
siguiente escuchó aquella bella melodía, decidiendo
volar al castillo. Al llegar echó un vistazo atrás
del muro y, ¡oh sorpresa!, ahí se encontraba
un príncipe alimentando a unas hermosas aves y voló
sobre ellas... Al descubrirla, las aves se espantaron y escaparon.
El príncipe, molesto, le gritó: ¡Aléjate
de aquí, fea urraca!
La princesa, muy triste, se fue
y no pudo probar bocado
alguno, por lo que moría de tristeza y de hambre
Se armó de valor y regresó al castillo para
intentar comer, pero otra vez fue descubierta y las aves del
castillo se asustaron. El príncipe, muy molesto, dijo:
Tú, urraca fea, espantas a mis aves.
Al escuchar eso, la princesa huyó triste y desconsolada...
Esa tarde, el príncipe no dejaba de pensar en cómo
podría atrapar a la urraca, por lo que se le ocurrió
que si el ave volvía... ¡la eliminaría!
A la mañana siguiente, la urraca volvió al jardín.
El príncipe la agarró y la metió en una
jaula, pero al ver sus hermosos ojos azules se conmovió
y la colocó suavemente sobre una mesa. Esa noche, el
príncipe no dejaba de pensar en aquella urraca y en
sus hermosos ojos azules.
Al siguiente día fue a verla, le ofreció un
poco de agua y semillas. La urraca bebió agua.
El príncipe le dijo: Hoy vendrá el cazador
y te matará. Al escuchar esto, la urraca levantó
la cabeza bruscamente y lo miró a los ojos. Impresionado
por la belleza de sus ojos, le dijo con voz débil:
¡Está bien... vivirás!.
Así pasaron los meses.
Un día, el príncipe decidió sacarla de
la jaula y colocó en la palma de su mano unas cuantas
semillas y la urraca comió. Mientras que los sirvientes
le observaban y le decían: Aléjate de
esa horrible ave... te hará daño, pero
él los ignoraba. Se reía y hacía gestos.
Pero desconfiados sus sirvientes llamaron al cazador, que
pronto llegó. Y al verla exclamó: ¡Qué
horrible ave...!. Y decidió matarla.
Apuntó con su arco disparando una flecha, que hirió
a la urraca en el pecho. El príncipe, al ver caer a
la urraca se arrodilló y le dijo: ¡Oh,
mi querida ave... te han herido!.
Al decirlo, de su ojo salió una lágrima que
resbaló por su mejilla, cayendo en la herida de la
urraca. En ese momento, una brillante luz dejó ver
a una preciosa joven. El príncipe, al ver tan encantadora
belleza, se enamoró perdidamente.
En ese momento, su hermana Dévora apareció y
arrepentida le pidió perdón. Y como la princesa
tenía un corazón noble y bondadoso... ¡la
perdonó!
Más tarde, el príncipe le pidió matrimonio
y ella aceptó. La celebración se llevó
a cabo en el gran salón. Todos los condes, los ministros
y las doncellas fueron invitados a la boda.
El príncipe Carlos y la princesa Carolina vivieron
felices para siempre.
|

BOGOTÁ
DPA
Por
medio de una acción judicial, cuatro colombianos
buscan el ascenso póstumo del personaje de la
obra El coronel no tiene quien le escriba
del Nobel de Literatura 1982, Gabriel García
Márquez.
Los demandantes esperan que el Estado ratifique como
coronel y ascienda a general a Nicolás Márquez
Mejía, abuelo materno del conocido escritor,
quien inspiró la célebre novela de un
oficial que esperó en vano durante más
de 15 años una carta que le confirmara su pensión
militar.
Márquez, quien falleció el 4 de marzo
de 1937, militó en las filas del ejército,
donde alcanzó el grado de coronel y ocupó
el cargo de intendente general.
La búsqueda de reconocimiento para el coronel
que García Márquez inmortalizó
con su pluma había quedado en el olvido desde
el 13 de septiembre de 1954, y volvió a revivir
el año pasado, cuando un abogado, un ingeniero,
un periodista y una ama de casa interpusieron una tutela
que estudia actualmente la sección tercera del
tribunal administrativo del departamento de Cundinamarca.
Estas personas se dieron a la tarea de corregir la que
consideraron una de las peores injusticias cometidas
por parte del Estado colombiano en toda nuestra historia
republicana, según la versión.
No pretendemos dinero ni publicidad. Esto es resultado
de un estudio de más de un año en el que
buscamos comprobar las bases históricas de las
obras de García Márquez y nos encontramos
con esto, explicó Rafael Cañón,
uno de los demandantes.
Los demandantes han acopiado todos los documentos oficiales
de la época referentes al caso y los datos exactos
de lo que el Nobel en su momento convirtió en
realismo mágico.
El reporte cita una carta que envió la esposa
del coronel, Tranquilina Iguarán, el 21 de abril
de 1939 a la comisión del Escalafón de
Antiguos Militares solicitando el auxilio que le corresponde
como viuda del ex uniformado.
Otro intento por lograr la inscripción
del coronel ante esa comisión lo realizó
en 1951 Juan de Dios Márquez Iguarán,
hijo de éste y tío del novelista, pero
no obtuvo respuesta.
En 1954, la Comisión de Escalafón emitió
una resolución en la que se abstuvo de inscribirlo,
argumentando que Juan de Dios no había acreditado
ser el hijo del oficial. Ahora el caso queda en manos
del tribunal bogotano.
|
|

Madrid,
DPA
PSalvador
Dalí apenas tenía 16 años cuando
se trazó el proyecto de toda una vida. Seré
un genio, aunque el mundo diga que no, escribía
en su diario.
No hay duda: Ya en ese entonces, el que se convertiría
en el pintor surrealista más famoso de todos
los tiempos era consciente de su excepcional talento,
que revive a lo largo de todo 2004 gracias al Año
Dalí.
Si bien la genialidad del excéntrico creador
español siguió viva después de
su muerte, también continuó la controversia
en torno a este artista, de cuyo nacimiento en la localidad
catalana de Figueres se cumplen cien años el
próximo 11 de mayo.
Dalí era un hombre lleno de vergüenza. Tanto,
que se construyó una fachada, una máscara
exhibicionista para camuflarse y que no se quitó
hasta fallecer, el 23 de enero de 1989, pocos meses
antes de cumplir los 85 años.
Sus estrafalarios bigotes, su extraña forma de
hablar, su indumentaria, sus poses, todo ello no fue
más que un parapeto para ocultar la patológica
timidez que amenaza con destruirlo y que nunca le abandonará
del todo, sostiene el renombrado hispanista Ian
Gibson en su biografía La vida desaforada
de Salvador Dalí.
Para este autor irlandés, el genio de Dalí
es discutible, pero no así su mérito de
haber creado una obra muy valiosa tanto literaria
como plástica y de haber conquistado con
creces la tan deseada celebridad internacional.
A los 16 años, Dalí decide convertirse
en Dalí, explica Gibson. Sumido en su terror
a ser homosexual y a la vez atraído por Lorca,
al que, como al cineasta Luis Buñuel, conoció
en la famosa Residencia de Estudiantes de Madrid, el
artista catalán creó su propio personaje
para combatir esta tremenda timidez.
En opinión de muchos críticos, el Dalí
auténtico es el de los años 1926 a 1938,
cuando, en pleno auge del surrealismo, creó cuadros
como La persistencia de la memoria (1931),
que muestra sus famosos relojes blandos. De esa época
datan también las películas Un perro
andaluz (1928) y La edad de oro (1930),
rodadas con Buñuel.
La decadencia del pintor, en cambio, empieza cuando
regresa a España en 1948, después de haber
vivido en París y Estados Unidos.
Otro factor determinante en su vida lo constituyó
su esposa y musa Gala, con la que se casó por
la iglesia en 1958.
|
|
SEMANA
CULTURAL
|
LA
PLUMA
|
|
Domingo
22
La Fundación Filarmónica de San Pedro
Sula, Honduras, presenta el concierto de quinteto, formado
por miembros de su Orquesta de Cámara, con un
programa especial con la música de Bach, Haydn,
Beethoven, Brahms, Mozart y Britten, a las 7:30 p.m.
en el Teatro de las Ruinas, de Suchitoto.
Miércoles 25
Presentación de la película francesa Entre
chients et loups (Entre perros y lobos), en idioma
francés, sin subtítulos en español,
a las 6:00 p.m. Entrada gratis. Alianza Francesa, colonia
Escalón, 51ª Avenida Norte # 152, San Salvador.
Jueves 26
En el café-teatro de la Alianza Francesa se presentará
el grupo de danza Oxígeno + Danza,
a las 7:30 p.m. Entrada: miembros y estudiantes de la
Alianza, gratis; público $2.
Hasta el viernes 27
Exposición fotográfica Gaudí,
el maestro de la luz, de Marc Llimargas i Casas,
en el Centro Cultural de España, en la colonia
San Benito, calle La Reforma #166.
Hasta el sábado 28
Exposición de pintura de la artista panameña
Olga Sinclair, en la Galería Espacio, en colonia
San Benito, Calle La Reforma # 209.
Hasta el domingo 29
Exposición Productos de reciclaje elaborados
en lámina, presentado por Nery Nelson Hernández,
en la Casa de la Cultura del barrio de San Jacinto,
en el horario de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.
Todo febrero
- Expo-caricaturas de Toño Díaz, que comprende
una selección de sus trabajos realizados entre
1958 y 2003, en la Casa de la Cultura de Zacatecoluca.
- Muestra de 20 esculturas del artista español
Francisco Leiros, en el Museo de Arte de El Salvador.
También se puede ver la exposición José
Mejía Vides, 70 años de expresión.
Entradas: general $1.50, estudiantes $0.50.
-
Exposición de la pintora de origen italiano Madeleine
Spiere, en el Teatro Luis Poma, Metrocentro.
|
Olvidarte
nunca
José Vladimir Morales
Dicen que no soy para ti,
que solo soy una mancha
en tu belleza,
mas no saben
que eres para mí
un tesoro, una princesa.
Me piden que te olvide,
que me aleje de ti,
pero sé que tú vives
muy dentro de mí.
Olvidarte nunca
grito a los cuatro vientos
y te tengo
en mis pensamientos.
¿Cómo olvidarme de ti?
si día a día te tengo
en mi existir.
Eres como un lucero
que alumbra mi mente
y mi corazón.
El olvidarte sería
como un loco
que vaga
en la calle sin razón.
|
|