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Edición:
22 febrero de 2004

En
España se realizó la feria de Arte Contemporáneo
(ARCO), donde
la fotografía tuvo un destacado papel.
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Sin
título, 1971, de Alexander Calder.
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La feria
de Arte Contemporáneo (ARCO) de Madrid, España,
presentó este año una propuesta cargada de originalidad
y centrada en Grecia como país invitado, en la que
la fotografía tuvo un lugar destacado como forma de
expresión, sobre todo entre las generaciones más
jóvenes, pero también entre los clásicos.
Con un 10 por ciento más de visitantes que en 2003,
ARCO se consolida como el evento de su tipo que más
público convoca en el mundo. Además, un acuerdo
con la feria de Nueva York The Armory Show abre
este año nuevas posibilidades en marzo próximo,
cuando la feria española organizará varias mesas
redondas en Estados Unidos.
Con un total de 277 galerías de 36 países, 26
de ellas latinoamericanas, como Ruth Benzacar de Argentina
o OMR y Enrique Guerrero de México, la feria reúne
este año gran cantidad de fotografía, desde
lo más clásico con Man Ray hasta las nuevas
generaciones presentes en los apartados más vanguardistas.
Con su tradicional mezcla de vanguar dias históricas,
arte moderno, contemporáneo, emergente y experimental,
en la feria destacó la presencia de la fotografía,
tanto en las galerías como entre los visitantes. Al
igual que los lugares de descanso en los que se mezclaba el
esparcimiento con diseños originales, el recorrido
de la gran cantidad de visitantes con sus cámaras,
sorprendente si se tiene en cuenta que las entradas a la feria
cuestan 23 euros (unos $29), introdujo el interrogante acerca
de dónde acaba y dónde empieza el arte.
Entre los programas de este año destacó Las
Américas, comisariado por Sandra Antelo-Suárez
(Los Ángeles), Regine Basha (Austin, Texas), Gustavo
Buntinx (Lima), Julieta González (Caracas), Magda González
(La Habana),
Lisette Lagnado (São Paulo), Omar López-Chahoud
(Nueva York), Rosa Martínez (Barcelona), Victoria Noorthoorn
(Buenos Aires), Christian Rattemeyer (Nueva York), José
Ignacio Roca (Bogotá) y Osvaldo Sánchez (México
D.F.), entre otros.
Grecia acudió con 15 galerías y el impulso de
dar a conocer a jóvenes artistas que subrayaron la
vitalidad de su arte. Destacó el interés de
distanciarse del peso de su historia, algo nada fácil
de lograr, y de mostrar que están buscando nuevos caminos,
muchos de ellos de acercamiento al resto de Europa.

Sin
título 2003, obra de Ana Cristina Leite
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Yo
espero, de Roberto Diago.
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