Edición: 22 de febrero de 2004

La Cuarta Olimpiada Nacional de Matemáticas es una prueba que busca identificar
a los más destacados estudiantes de matemáticas de todo el país, tal como lo han
hecho con Christian Eduardo Moreira.

Orsy Campos
Fotos: Arely Umanzor y César Avilés

Christian no sólo ayuda a sus maestros en las materias de matemáticas, sino también en las demás.

Christian Eduardo Moreira apenas tiene 10 años y ya ganó un concurso a nivel nacional de oratoria; además dijo un discurso en la inauguración del año escolar 2002 en presencia del presidente de la República, y los sábados en la mañana llega a la Universidad de El Salvador (UES) para recibir clases de matemáticas.

Su mente privilegiada le ha permitido llegar al séptimo grado, mientras que los estudiantes de su misma edad apenas están en el cuarto o en menos y posiblemente todavía ni piensan recibir clases en las aulas universitarias.

A los tres años de edad ya jugaba con los números y a los cuatro años ya podía leer muy bien, razón por la cual a los cinco años fue matriculado para estudiar el primer grado, y del quinto grado fue promovido directamente al sexto, asegura la profesora Miriam Betty Moreira Bran, madre de Christian.

“Él es uno de los mejores que sobresale, tiene seguridad para expresarse, no tiene problemas para dirigirse a los demás y tiene una capacidad grande para analizar. Aquí se maneja el programa alumno-tutor y brinda colaboración para ayudar a sus compañeros en algunas materias”, señala la profesora Maira Magali Serrano de Cerna, quien le imparte Lenguaje y literatura en el centro escolar Ojos de Agua, en el cantón del mismo nombre, en Usulután.

El promedio de notas de Christian es de 10, y a diferencia de otros niños que también tienen habilidad con los algoritmos, este muchachito maneja el arte de la elocuencia, y es más, también tiene un alto grado de inteligencia emocional, que le permite controlar el nerviosismo y la ansiedad de una manera muy hábil y con mucha seguridad en sí mismo.

No obstante, Christian Eduardo no se considera una persona fuera de lo normal, y con humildad dice: “No me considero inteligente, porque hay otros que son más inteligentes que yo”.

La habilidad mental que tiene Christian le permite ser un buen orador y organizador.

Su profesora de lenguaje asegura que a la hora del recreo Christian es como un niño normal, juega mucho con sus compañeros, pero a la hora de la clase se ubica y hasta ayuda para explicar un tema que a sus compañeros se les hace difícil entender.

Entre matemáticos

La capacidad mental de Christian le ha permitido participar en la academia sabatina del programa “Jóvenes talentos”, que se realiza en las aulas de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas, de la UES y dura alrededor de siete meses y medio.

Como si fuera una clase normal, los alumnos prestan atención a la explicación del maestro, la concentración es tal que el silencio se apodera del aula, pero de repente un estudiante hiperactivo comienza a jugar con el compañero del lado, conversan y hasta se hacen bromas, luego vuelve la concentración.

Junto con otros 219 estudiantes con habilidades matemáticas, Christian comparte los salones durante tres horas, en donde juegan con los números, las abstracciones y los cálculos más complejos. Él es uno de los estudiantes más pequeños que se divierten con las operaciones numéricas, de hecho en este programa participan alumnos cuyas edades están desde los diez hasta los 17 años.

En este programa sabatino, el 30 por ciento de los niños y de las niñas participantes auxilia a sus maestros en sus propias escuelas, ayudando a otros compañeros para que comprendan los temas difíciles, señala el doctor Alberto Chiquillo Alas, director del programa “Jóvenes talentos”.

Todos estos discípulos de Pitágoras y Pascal han tenido que participar en las Olimpiadas de Matemáticas, actividad académica que permite descubrir a los más talentosos para los números.

Apasionado por el fútbol, Christian es uno de los fanáticos del equipo español Real Madrid.

Después de varias pruebas presenciales son invitados a participar en la academia sabatina, y los mejores de ésta, luego de pasar varias pruebas, logran entrar al “Curso de fin de año”, programa de matemática intensiva que dura seis semanas, en donde los estudiantes pasan recluidos a tiempo completo en la UES.

Estos dos programas: la Academia Sabatina y el Curso de Fin de Año tienen un costo de $300,000 anuales, con lo que cubren honorarios de instructores y mentores, gastos de alimentación, transporte y gastos eventuales en médicos y medicinas, ya que en el curso de fin de año, los niños y los jóvenes son concentrados en la Villa Centroamericna del Instituto Nacional de los Deportes, ubicado en Ayutuxtepeque, para así asegurar la participación de todos los seleccionados, asegura el doctor Chiquillo.

De esta forma, los pequeños y los más grandes, los varones y las niñas más aventajados en matemáticas son preparados para elevarles el nivel académico como futuros bachilleres y universitarios, y así formar profesionales del más alto nivel del país, menciona el doctor Alberto Chiquillo.

Pero este trabajo también está dando otro resultado que no había sido contemplado, el hecho que casi 60 alumnos, que al igual que Christian ayudan a sus maestros a mejorar las clases en las escuelas de donde pertenecen, lo que demuestra lo positivo de este programa.

Y mientras la prueba de la IV Olimpiada de Matemáticas permite descubrir más niños prodigios, Christian y sus otros compañeros siguen sus rutinas diarias de jugar, estudiar y ayudar a sus maestros con los compañeros con menos ventajas académicas.

Christian Eduardo asegura que en el futuro
su meta es llegar a ser médico.
Christian Eduardo Moreira junto a su madre,
la profesora Miriam Betty Moreira Bran.

Alumnos de la Academia Sabatina estudiando en la Universidad de El Salvador.
Un proyecto exitoso
Con excepción del programa “Jóvenes talentos”, en el país no hay otros programas sistematizados para aprovechar las habilidades de los menores con alto coeficiente intelectual o creativo en las áreas de literatura, las artes o el deporte.
En el caso del programa de matemáticas, todo comenzó en 1997 con un proyecto para preparar alumnos para competencias internacionales en matemáticas. Fue en el año 2000 que el Ministerio de Educación se integró a este proyecto, haciéndolo más sistematizado con la creación de las Olimpiadas en Matemáticas, y a la vez se gesta el Curso de fin de año, que dura seis semanas de intenso estudio, para futuros dirigentes técnicos científicos, por iniciativa del doctor Carlos E. Vela, que está en Washington D.C., y quien es el presidente del Centro para el Avance de los Hispanos en Estudios de Ciencias e Ingenierías (CAHSEE, por sus siglas en inglés).
Para este año, la Academia Sabatina incluirá en sus estudios las materias de física, química y biología, además de la matemática para encontrar la vocación de los estudiantes, y así preparar mejor a los futuros profesionales, asegura el doctor Alberto Chiquillo.

Los estudiantes aventajados realizan pruebas de matemáticas constantemente.
El examen de hoy
Este día se publica en este periódico la prueba para la IV Olimpiada de Matemáticas, bajo un trabajo combinado por el Ministerio de Educación y la Universidad de El Salvador, instituciones que promueven el programa de “Jóvenes talentos”.
Este examen tendrá problemas para los tres niveles de estudio: segundo ciclo (4º, 5º y 6º grados), tercer ciclo (7º, 8º y 9º grados) y bachillerato.
Con esta prueba se pretende descubrir más estudiantes con un alto nivel intelectual para las matemáticas. Los escolares pueden solucionar el examen según el nivel en el que se encuentren, por ejemplo los que estudian en el segundo ciclo pueden resolver los problemas de ese nivel o los que están en bachillerato deben solucionar los que les corresponde.
La solución de los problemas pueden entregarla personalmente a las oficinas departamentales del Ministerio de Educación, lo más pronto posible.
El material será evaluado por un comité de calificaciones de la UES, luego serán seleccionados los que consigan una mejor nota para realizarles un examen presencial, para escoger los que participarían en la Academia Sabatina 2004, que iniciaría el próximo 17 de abril.
En la prueba del año 2002 participaron 1,645 estudiantes, y en la de 2003 hubieron 945. “Hacemos un llamamiento a los maestros para que estimulen a sus alumnos que sobresalen en matemáticas a participar en este evento”, menciona el doctor Chiquillo, quien agrega que parten de la honradez del estudiante para resolver la prueba.

 



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