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Edición
del 21 al 28 de noviembre de 2004

América
Latina podría ayudar a reducir hasta 55 millones de
toneladas de CO2. Pero los críticos se preguntan si
la región sólo está vendiendo créditos
baratos de carbono al mejor postor.
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Credito
foto PHOTOSTOCK
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América
Latina es campeona en el mercado de carbono: negocia ya unos
210,6 millones de dólares en el marco del Protocolo
de Kyoto, cuya entrada en vigor en febrero de 2005 reanimó
el alicaído combate contra el recalentamiento global.
La región presentó unos 46 proyectos en el marco
del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del tratado, que
podrían reducir unos 55 millones de toneladas equivalentes
de dióxido de carbono (CO2), el principal gas invernadero,
resultante de la quema de combustibles fósiles.
El récord sitúa a la región al frente
de los esfuerzos en el mundo en desarrollo, solo después
de Asia, por reducir las emisiones de estos gases, responsables
del cambio climático global.
Los críticos se preguntan, sin embargo, si la estrategia
latinoamericana fomentará las energías más
limpias y renovables en la región o se limitará
a la venta de créditos baratos de carbono al mejor
postor del Norte industrializado.
El MDL es uno de los tres mecanismos flexibles del Protocolo
de Kyoto (1997), diseñados para ayudar a los países
industrializados a cumplir con la meta para 2012 de reducir
sus emisiones 5,2 por ciento respecto de los niveles de 1990.
El mecanismo, que comenzó a instrumentarse aún
sin la entrada en vigencia del tratado, permite a compañías
del mundo industrializado invertir en proyectos de reducción
de emisiones en países en desarrollo.
A través de créditos de carbono, las empresas
pueden contabilizar como propias esas reducciones en sus países
de origen o comerciarlas en los mercados de emisiones.
Es el caso de la firma franco-alemana Vallourec and Mannesman
(V&M), que planea construir en Brasil una planta termoeléctrica
con base en derivados del carbón vegetal, producto
de la reforestación.
La central generará electricidad para la planta siderúrgica
que la propia V&M tiene en Barreiro, en el sudoriental
estado de Minas Gerais, y permitirá reducir 1,15 millones
de toneladas equivalentes de CO2 en 21 años. La empresa
acreditará como suya esa reducción.
La principal motivación de la empresa no fue
ambiental, sino eliminar los riesgos de la interrupción
del suministro de electricidad, que son terribles para los
altos hornos siderúrgicos, admitió en
diálogo con Tierramérica Eduardo Botelho, de
la Superintendencia de Mantención y Utilidad de V&M.
Brasil es el mayor potencial exportador de créditos
de carbono, seguido por Colombia, Panamá, Costa Rica
y Perú, según un estudio de la Comisión
Económica para América Latina. El informe registró
en marzo al menos 46 proyectos MDL en la región. Pero
varios más entraron al proceso de inscripción
durante los últimos meses.
Empresas europeas como V&M son las más entusiastas.
Las españolas Endesa, Unión Fenosa e Iberdrola
anunciaron inversiones por 850 millones de dólares
en proyectos MDL en América Latina.
Pero los créditos de carbono derivados de proyectos
de energía renovable representan solo 10 por ciento
de todos los que se negocian en el marco del MDL, según
la no gubernamental CDMWatch, con base en Bali, Indonesia.
Y esta es la crítica más recurrente de los verdes:
hasta ahora, los gobiernos y corporaciones del Norte usan
el MDL para proyectos que generan grandes volúmenes
de créditos de carbono baratos, a través de
gases como el metano y los hidrofluorocarbonos (en especial
el HFC-23), que les permiten cumplir rápida y cómodamente
con las metas de Kyoto.
El MDL, aducen los activistas, simplemente cambia el lugar
donde se registran las reducciones de gases, sin mayores beneficios
ambientales o sociales para los países huéspedes
y no permiten promover cambios en el uso y producción
energética.
En Colombia, la inversión social fue una exigencia
para desarrollar la central eólica de Jeripachi, en
la Guajira, el primer proyecto MDL en el país, de otros
15 en planeación.
El proyecto, que permitirá la reducción de emisiones
por 3.2 millones de dólares, es parte del Fondo de
Carbono y Desarrollo Comunitario del Banco Mundial e incluye
la modernización de infraestructura escolar y sanitaria
en beneficio de la vecina etnia wayuú.
Pero hay quienes consideran este tipo de inversión
solo como un paliativo menor y abogan por convertir el MDL
en un mecanismo exclusivo para energías renovables.
Algo, sin embargo, poco probable pues estamos en una
etapa de transición donde también usamos energías
fósiles más limpias, dijo a Tierramérica
Carlos Loret de Mora, secretario de la Comisión Nacional
del Ambiente, CONAM, de Perú, otro de los pioneros
con 19 proyectos MDL y una inversión de 935 millones
de dólares.
La española Endesa, con operaciones en Argentina, Perú,
Chile y Colombia, colocará en el mercado europeo los
créditos de carbono provenientes de la proyectada hidroeléctrica
de Callahuanca, a 16 kilómetros de Lima, que reducirá
460 mil toneladas de CO2.
Los precios de la tonelada de CO2 se cotizan ahora entre 3,5
y siete dólares, un precio muy bajo aún. Y los
costos de transacción llegan a 200 mil dólares
por proyecto, lo que no deja espacio para pequeños
emprendimientos.
La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto el año próximo
podría catapultar el Mecanismo de Desarrollo Limpio,
pero su vida útil puede ser muy corta. Los compromisos
del tratado sólo abarcan hasta 2012, y lo que suceda
después es incierto.
La autora es directora editorial de Tierramérica. Con
aportes de Mario Osava (Brasil), Abraham Lama (Perú)
y Yadira Ferrer (Colombia)
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