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Edición:
21
de marzo de 2004


ONGs denuncian una
supuesta conspiración de Washington para apoderarse
del acuífero
Guaraní en Sudamérica. Funcionarios y expertos
dicen que es una tesis descabellada.
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El
agua, cada día más escasa, es motivo de
peleas en varios países del mundo.
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Las aguas
tranquilas del Acuífero Guaraní, reservorio
de 1,2 millones de kilómetros cuadrados bajo los países
del Mercosur, son el centro de una airada polémica.
Un proyecto de conservación del acuífero, que
comenzó a ejecutarse en 2003, desató una guerra
de acusaciones entre los encargados de llevarlo adelante y
organizaciones sociales que alertan sobre una supuesta conspiración
liderada por Estados Unidos para apoderarse del agua.
En los últimos tres años, científicos,
ambientalistas y gobiernos elaboraron el Proyecto para la
Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema
Acuífero Guaraní, con la intención de
conocer su potencialidad y los riesgos que puede correr, para
elaborar modelos de gestión conjunta entre los países
que lo comparten.
Se calcula que el acuífero bajo Argentina, Brasil,
Uruguay y Paraguay tiene unos 37 mil kilómetros cúbicos
de agua, pero sólo se pueden explotar de 40 a 80 kilómetros
cúbicos en zonas de recarga.
El Centro de Militares por la Democracia Argentina (Cemida)
afirmó que la supuesta actividad de grupos terroristas
en la Triple Frontera (entre Argentina, Brasil y Paraguay)
fue un pretexto de Washington para aumentar su presencia militar
allí y apoderarse silenciosamente del Acuífero
Guaraní, a través del proyecto de conservación.
Estados Unidos estructuró un sistema para detectar
la magnitud del acuífero,
asegurar su uso sustentable y evitar todo tipo de contaminación
y para ello puso al frente de la investigación
al Banco Mundial, a la Organización de Estados Americanos
(OEA) y a otros órganos a los que controla, afirmó
el informe del Cemida, elaborado por la profesora de historia
Elsa Buzzone.
Le destinó un presupuesto de 26 millones de dólares
y sugirió la forma en que participarían las
comunidades indígenas y la sociedad civil para mantener
un permanente control hasta que lo considere conveniente,
añadió.
Esa tesis es compartida por grupos organizadores del Foro
Social de la Triple Frontera, que se prevé realizar
del 25 al 27 de junio en la nororiental ciudad argentina de
Puerto Iguazú.
Pero el secretario general del proyecto, el brasileño
Luiz Amore, dijo que esa denuncia no tiene ningún
sentido.
El proyecto nació de una iniciativa de las naciones
que comparten el acuífero y fueron ellas las que pidieron
asistencia financiera al Fondo para el Medio Ambiente Mundial,
formado con aportes de países y manejado financieramente
por el Banco Mundial, explicó.
Durante cuatro años, organizaciones de la sociedad
civil intervinieron en las distintas instancias del programa,
destacó Amore.
De Brasil, que tiene bajo su territorio 71 por ciento
del acuífero, participaron 176 instituciones, entre
organismos nacionales y estaduales, universidades y ONGs,
indicó.
Las unidades nacionales del proyecto, integradas por funcionarios
de cada país, eligieron a la OEA como agencia ejecutora
de la iniciativa, que se financia con 13,4 millones de dólares
del GEF, 12 millones de los gobiernos y el resto de otras
organizaciones hasta completar 26,7 millones de dólares,
puntualizó.
La red brasileña Grito del Agua, que reúne a
unas 60 organizaciones, también cuestionó el
proyecto.
El agua del acuífero solo puede ser usada localmente,
en cientos de comunidades, pero explotar aguas profundas es
difícil y carísimo, reafirmó
el experto.
La autora es corresponsal
De IPS.
| ECOBREVES |
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HONDURAS
Proyecto contra desertización
y sequía
Un proyecto orientado a mitigar la sequía y prevenir
la desertización en 10 de los 18 departamentos
de Honduras comenzó hace dos semanas con consultas
populares e identificación de proyectos productivos
en las comunidades del sur, centro y occidente del país.
El viceministro de Agricultura y Ganadería, José
María Ordóñez, dijo a Tierramérica
que sólo involucrando a las comunidades se pueden
obtener resultados positivos para la consecución
del desarrollo sustentable.
Los departamentos abarcados presentan sequías
de moderadas a severas, y en los del sur, instituciones
ambientalistas como el Comité para la Protección
y Defensa de la Flora y Fauna del Golfo de Fonseca sostienen
que, de continuar el deterioro de manglares y otras
especies marinas, puede formarse el primer desierto
de América Central.
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COSTA
RICA
Especies invasoras en Isla del Coco
Científicos
de la Unión Mundial para la Naturaleza se proponen
erradicar especies invasoras de la costarricense Isla
del Coco, en el océano Pacífico, para
que no causen más daños a la biodiversidad.
Alan Tye, Brian Cook, Norm McDonald y Michel Pascal,
con experiencia en tareas similares la eliminación
de especies exóticas en Nueva Zelanda, Australia
y las islas Galápagos, procurarán acabar
con gatos, cerdos, venados de cola blanca y dos tipos
de ratas.
Según esos científicos, los cerdos causan
erosión y arrastre de materiales en la isla,
de 24 kilómetros cuadrados, y eso determina sedimentaciones
sobre los ecosistemas coralinos. La isla es área
protegida desde 1978 y fue declarada Patrimonio Natural
de la Humanidad en 1997 por la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura.
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