Edición: 21 de marzo de 2004

¿Es el museo Ermitage un puente cultural directo entre San Petersburgo y Amsterdam?

Fernando Heller
DPA

Filial holandesa del museo ruso Ermitage a orillas del río Amstel,
en Amsterdam, que expondrá colecciones temporales
Enlace web: http://www.hermitage.nl .

El puente cultural es posible desde fines de febrero pasado, tras la inauguración de la filial holandesa del prestigioso museo ruso Ermitage a orillas del río Amstel, en Amsterdam, bautizada la Venecia del Norte y que con sus numerosos canales y puentes fue inspiración arquitectónica para la antigua ciudad de los zares.

Desde que fuera inaugurada la sede holandesa del Ermitage, en el edificio “Neerlandia”, en el soberbio canal Nieuwe Herengracht, “se han desbordado todas las previsiones de asistencia.

Estamos recibiendo un auténtico torrente humano de unos 6,000 visitantes diarios”, asegura uno de los agregados de prensa del flamante museo, que muestra hasta el próximo 29 de agosto la exposición “El oro griego”, un reflejo de las mejores piezas de oro griego de entre los siglos VI y II antes de Cristo halladas durante las distintas expediciones arqueológicas rusas al Mar Negro entre los siglos XIX y XX.

Se trata de la parte menos conocida de la otra Grecia clásica: la de las colonias de las tierras que hoy pertenecen a Crimea y a las riberas del Mar Negro, una zona en la que los griegos antiguos establecieron una gran área comercial que dio lugar a una pujante orfebrería. Así se pueden contemplar en el Ermitage de Amsterdam brazaletes, pulseras, colgantes, coronas, ánforas... un verdadero tesoro de oro a orillas del Amstel que provoca ya largas colas de público.

Y es que estos primeros días de marzo, que anticipan lentamente la primavera boreal, son tal vez los mejores para adentrarse en este nuevo espacio cultural, construido en la antigua residencia de ancianos Amstelhof, del siglo XVIII.

Con la pulcra y cuidada organización de los holandeses y los tesoros artísticos de antropología, historia y artes plásticas del Ermitage-Amsterdam, la combinación no podía ser mejor para invitar a un viaje a la capital holandesa.

Perfecta simbiosis

“Pensamos que el acuerdo entre el Ermitage ruso (fundado en 1764 a iniciativa de Catalina la Grande) y Amsterdam era una simbiosis perfecta: expondremos aquellas obras que no tenemos en Holanda. Por ejemplo, no tendría sentido exponer aquí un Van Gogh o un Rembrandt, del que el Ermitage ruso posee más de 20, sino que buscamos ofrecer obras que aquí son menos frecuentes de ver”, explica el portavoz del museo, Frans van der Vert, acerca de esta “sucursal” del gran Ermitage con sede en la tricentenaria ciudad rusa.

Amsterdam se beneficia así del inagotable fondo del primer museo ruso y uno de los más importantes del mundo. La ciudad de los canales disfrutará, al igual que antes lo hicieron Londres o Las Vegas, de la así llamada “globalización positiva” del arte, propugnada activamente por el director del Ermitage, Mijail Piotrovski.
Se trata de exponer colecciones temporales, “dado que las leyes rusas no permiten tener fuera del país las obras nacionales durante más de seis meses”, comenta Van der Vert.

Para explicar detalles del nuevo museo, la dirección ha decidido reunir a la prensa internacional en el ala “infantil” de “Neerlandia”: un taller especialmente dedicado a los niños, que podrán acudir a Amsterdam a “aprender de los grandes maestros del arte universal en pequeños grupos de trabajo”, comenta el portavoz.

Así, en una primera fase, algunas escuelas de los distritos del sureste y sur de Amsterdam participarán de manera experimental en los “talleres infantiles” y en el “aula para talentos”, destinados a promover el arte entre los menores, “un proyecto del que el Ermitage-Amsterdam se siente especialmente orgulloso”, asegura el experto.

Mientras se pasea por las orillas del Herengracht, con su paisaje de bicicletas, barcazas y pequeños puentes levadizos, no puede dejar de pensarse en la conexión entre ambas ciudades que se forjó en el siglo XVIII cuando el zar Pedro I el Grande (1682-1725) quedó fascinado por la ciudad de los canales y por la pintura holandesa y decidió establecerse en la urbe para estudiar su diseño urbanístico y después exportarlo a San Peterbsurgo. “De hecho, hay muchos vocablos rusos relacionados con la marinería que tienen origen en el idioma neerlandés”, explica Van der Vert.

Tras la muestra “El oro griego” podrán contemplarse las exposiciones “Nicolás y Alejandra: los últimos zares” (del 18 de septiembre al 13 de febrero de 2005) y “Pintura veneciana” (del 5 de marzo al 4 de septiembre de 2005). Hasta el año 2007 está previsto que el Ermitage cuente con 4,000 metros cuadrados de exposición, frente a los 500 actuales.



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