Edición: 21 de marzo de 2004

Los habitantes de los alrededores del lago de Coatepeque ven con preocupación
cómo año con año baja el nivel del agua, sin que se recupere en el invierno.
El Ministerio de Medio Ambiente iniciará una investigación.

Orsy campos
Fotos: Eleonora Salaverría

Hasta que el Ministerio de Medio Ambiente haga un balance hídrico se podrá determinar si el lago ha disminuido su caudal anormalmente.

“Aquí antes había un lugar que le llamábamos Pedrero Hondo, pero ahora las piedras ya no están sumergidas, por eso ahora lo conocen como Pedrero Seco”, menciona don Ángel Martínez, mientras hace un gesto de tristeza y clava su mirada en el lago de Coatepeque.

Es una barbaridad lo que ha disminuido, por lo menos son 50 metros desde hace doce años, reafirma Martínez, quien se aferra en decir que el nivel del lago es anormal en la actualidad.

Con mucho énfasis señala hasta dónde llegaba el espejo de agua, muestra un muro donde se notan las diferentes capas que cubría el líquido y enseña los restos de un viejo muelle que ahora está casi cubierto por la vegetación, mientras el agua juguetea en la orilla, a una distancia de más de 25 metros.

Al igual que Martínez, a otros lugareños también les parece preocupante el descenso del nivel del agua. Roberto Rivas Cerritos, quien se dedica a reparar motos acuáticas, menciona que este año (el nivel del agua) ha bajado más de lo normal.

De igual forma, Eusebia Mancilla, quien tiene 40 años y desde pequeña ha llegado a lavar a la ribera, sin necesidad de tener un instrumento científico de medición y valiéndose más en su experiencia, asegura que el caudal del lago disminuye cada año. Ella asegura que “antes, hace 10 años, el agua subía hasta aquel amate”, señalando un frondoso árbol que se encuentra a casi 50 metros de distancia.

En un recorrido en las riberas se verificó lo que la población dice que son señales de que el lago ha disminuido en su caudal, por ejemplo las playas son más extensas, hay muelles cuyos cimientos ya no son cubiertos por el agua y quedan a la vista, motos de agua y lanchas que antes estaban guardadas en sus hangares y que caían directamente al agua, ahora descienden en tierra firme.

¿Qué dicen los expertos?

Los rumores de los lugareños, quienes aseguran que el caudal del lago disminuye en forma anormal, ha llegado a oídos del ministro de Medio Ambiente, ingeniero Walter Jokisch, quien ha ordenado una investigación sobre el caso.

Las lanchas que antes descendían en el agua ahora caen directamente en la tierra.

Esta decisión del ministro es la respuesta a una petición formulada hace un mes por la Fundación Coatepeque (FundeCoatepeque) y otras personas, por lo que “ha girado instrucciones para que se hagan estudios que permita saber qué es lo que está pasando”, señala el ingeniero Carlos Aguilar Molina, especialista de recursos hídricos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

Es así como el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) del Ministerio de Medio Ambiente ha presentado una propuesta al ministro sobre las investigaciones y estudios a realizarse para establecer lo que está pasando en el lago.

De hecho, lo que tienen que hacerse es actualizar la información que ya existe en un estudio hidrológico del lago de Coatepeque, el cual tiene información desde 1914 hasta 1970, y que fuera publicado en noviembre de 1973, realizado por el Servicio Hidrológico de la Dirección General de Recursos Naturales Renovables, dependencia del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

Ahora el paso inicial para establecer qué es lo que está sucediendo es realizar la actualización sobre las entradas y salidas de agua en la cuenca, a fin de compararlas y establecer la variación en el volumen de almacenamiento del lago, lo que en términos hidrológicos se conoce como balance hídrico.

“No podemos entrar en especulaciones, que está sucediendo esto, que está sucediendo lo otro, porque tenemos que ser científicos y no podemos arriesgarnos a una especulación. ¿Qué está sucediendo? Lo va a decir el resultado del estudio de ese balance hídrico que SNET ha propuesto”, asegura el ingeniero Aguilar Molina.

En el verano, esta pipa extrae un promedio de 900 barriles de agua cada semana.

No obstante, para realizar este estudio y actualizar la información es necesaria la aprobación de la propuesta planteada al ministro, luego sería presentado a FundeCoatepeque y a la comunidad, para después buscar las posibles fuentes de financiamiento.

Establecidos los pasos anteriores y ya con el financiamiento, “la duración en sí de la actualización puede ir desde tres a seis meses, a un año, depende del enfoque y de la profundidad, pero para tener respuestas con unos tres cuatro meses de análisis preliminares... hasta unos seis meses es lo máximo”, señala la ingeniera Ana Deisy López, directora del Servicio de Hidrología del SNET.

Si la reconstrucción estadística y la actualización de la información, que abarcaría desde 1970 a 2003, demostrara que hay un descenso anormal del caudal y cuáles serían las causas, entonces el Ministerio de Medio Ambiente pasaría a la etapa de posibles soluciones con la participación de los gobiernos municipales y la población, señala la ingeniero Deisy López.

De esta manera, la apreciación de que el lago se está consumiendo como consideran los lugareños, como Ángel Martínez, Roberto Rivas Cerritos y Eusebia Mancilla, entre otros, será confrontada con datos científicos, los cuales demostrarán si los habitantes del lago tienen la razón o no.

La disminución del nivel del agua permite ahora observar las bases que sostienen a este muelle, señal, para algunos, del problema.
En este muro de contención se pueden observar los niveles marcados que ha dejado el agua, según los pobladores otra señal del problema.

Fenómeno cíclico

“Lugar de serpientes”

“Revisando la información histórica (del estudio hidrológico de Coatepeque, publicado en 1973) se han detectado periodos de 16 años de transición, seguidos por periodos de nueve años húmedos, luego nueve años secos y otros nueve de época húmeda, para comenzar luego la transición y repetir el ciclo”, señala la ingeniera Celina Mena, coordinadora del Área de Información y Estudios del Servicio Hidrológico del SNET/MARN.

Dentro de los periodos húmedos hay dos registros: de los años 1932 hasta 1940 y de 1950 hasta 1958, en el que se registraron los máximos niveles de agua (según la información de la población). Continuando con el patrón cíclico, en 1962 y 1963 el agua comenzó a disminuir progresivamente.

Con el estudio que haría Medio Ambiente se determinaría si los fenómenos cíclicos tendrían alguna influencia en el lago, así como los períodos de “El Niño” y las sequías de 2001 y 2002, el aumento poblacional y la deforestación.

- El lago de Coatepeque, situado entre los municipios de El Congo y Santa Ana, tiene una extensión de 24 kilómetros cuadrados y una profundidad máxima calculada en 120 metros.
- Sus principales accidentes geográficos son la isla Teopán y la península Los Anteojos.
- Este lago, cuyo nombre en lengua náhuat significa “Lugar de las serpientes”, está asentado sobre un volcán extinto, como lo está el lago de Ilopango, en San Salvador.
- En una primera etapa la investigación necesitaría de los siguientes especialistas: hidrólogos, hidrogeólogos, geológos y expertos en calidad del agua.
- En una segunda etapa participarían un limnólogo (especialista en biología de lagos) y sociologos.
- Coatepeque es una cuenca cerrada, es decir que no está conectada con cauces superficiales. La única entrada de agua es por precipitación (lluvias); mientras que las salidas son por evaporación, evapotranspiración, infiltración subterránea hacia la cuenca del río Sucio y las extracciones de agua para irrigación y abastecimiento.

Aunque Fundación Coatepeque intenta reforestar la cuenca, la población a veces no ayuda.

El 10 de agosto de 2003, la revista Hablemos publicó en su sección buzón una carta del ingeniero Luis Antonio González Pacheco, quien hacía referencia, entre otras cosas, sobre el problema de la disminución del caudal del lago de Coatepeque.

En esta ocasión reproducimos un fragmento de esa carta, para comprender algunas de las causas de porqué supuestamente el nivel del agua de esta cuenca ha descendido:

“Durante los últimos 30 años, el nivel de éste (lago de Coatepeque) ha bajado por lo menos 12 metros y la tendencia es hacia abajo. Sin temor a equivocarme, el problema se puede identificar en tres áreas:

1. Disminución de lluvias. La cantidad de lluvia parece que ha disminuido de sus niveles históricos. Durante muchos años le seguí la pista a los niveles de lluvia en la Estación de El Palmar, en Santa Ana. Desde 1965 a 1997, la tendencia estadística, calculada por medio del método de los mínimos cuadrados, era hacia la baja así: 1965: 1773 mm. de lluvia; 1997: 1668 mm. de lluvia. Si la tendencia se mantiene, aunque yo creo que se ha incrementado, al 2002 estarían cayendo 100 milímetros de agua menos que en 1965. Este es un problema causado por la deforestación.

2. Apertura de pozos profundos en las riberas del lago. Este es un mal necesario. Las comunidades que viven alrededor del lago necesitan de esta agua. En la parte sur del lago existen bombas de alto poder que llevan el agua a cantones como Flor Amarilla y Las Lajas. Tradicionalmente se ha culpado a la extracción de agua por parte de las quintas residenciales. Cierto que durante el verano se extrae esa agua, pero de inmediato es absorbida por los jardines y regresa al manto freático.

3. Viento y evaporación. Quizás después de la extracción de agua por pozos profundos, el viento del verano es lo que más incide en quitar agua del espejo de agua y evaporarlo hacia las montañas vecinas y la atmósfera. Es impresionante ver cómo con las fuertes ráfagas se levanta gran cantidad de agua del lago.

Estos tres factores sumados hacen que la extracción sea mayor que la cantidad de agua que ingresa al lago durante el invierno”.

 



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