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Edición
del 19 al 26 de diciembre de 2004

Se
calcula que dos millones de compatriotas viven y trabajan
en Estados Unidos. Aquí en El Salvador son millares
de familias las que se han quedado sin poder compartir con
sus seres queridos la Navidad y las fiestas de fin de año,
época en la que la nostalgia pesa más que nunca.
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Si
ellos no me ayudaran yo no podría seguir estudiando.
Ellos me están dando la posibilidad de un mejor
futuro
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Doña
Gumercinda Recinos tiene los ojos de una niña traviesa
y la fortaleza de un roble. Madre de once hijos, nueve de
ellos vivos, ha luchado toda su vida contra corriente.
Nacida en Arcatao, Chalatenango, vivió los más
crudos años de la guerra y tuvo que huir hasta Mesa
Grande, Honduras, con todo y sus once retoños. Hilda,
de 22 años, la penúltima de sus hjos es, de
hecho, hondureña.
Al término de la guerra, regresó ya no a Arcatao
sino a San Antonio Los Ranchos, siempre en Chalatenango, donde
comenzó otra lucha.
Trabajó de sol a sombra junto a sus hijos, les enseñó
a sembrar y poco a poco los sacó adelante. A
veces la mitad se iba a dormir sin haber comido, recuerda.
Cuando todos crecieron, la casa de doña Gumercinda,
llena de hijos y nietos, comenzó a quedarse vacía.
Primero se fue Abel, luego Roberto y Efrain, más tarde
Carlos y hace tan solo un año, Héctor. También
emigraron dos hijas.
Nueve de sus nietos quedaron a su cargo y a todos los crió
como si fueran propios.
Uno a uno también se los fueron llevando. Ahora sólo
le queda Hilda, la única de sus hijos que ha logrado
estudiar en la universidad, y dos nietos, que se resisten
a separarse de su abuela.
Doña Gumercinda reconoce los beneficios que trajo la
migración de siete de sus hijos, pero todavía
no se acostumbra.
Antes la casita era de bahareque, y la pasábamos
mal; ahora hasta teléfono tenemos, dice.
Sus cinco varones le envían mes a mes dinero y la llamaban
cada fin de semana; sin embargo, para ella no es suficiente.
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2.5
millones de salvadoreños se calcula que viven
en el extranjero, más de la mitad de ellos en
Estados Unidos.
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300
salvadoreños emigran ilegalmente a Estados Unidos
todos los días, utilizando como puente la frontera
Guatemala-México.
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25
mil salvadoreños fueron expulsados de México
durante el 2003. Más de la mitad de ellos fueron
hombres en edad productiva.
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Yo
no los detuve porque era para bien, pero me hacen una gran
falta, dice.
Para curar la nostalgia pasa escuchando música
ranchera, la misma que le gustaba a sus hijos y trata de mantenerse
ocupada, convencida de que así logrará que la
tristeza sea menos profunda.
Durante estas fechas, Hilda, su hija, asegura que su madre
se pone especialmente triste, sobre todo porque la casa, antes
llena de hijos y nietos, está prácticamente
vacía.
Celebración
en la distancia
Y doña Gumercinda no es la única. Al otro lado
del país, en Pasaquina, La Unión, don Teófilo
Rubio tiene cinco hijos residiendo en Estados Unidos.
Él, al igual que doña Gumercinda, reconoce que
la partida de sus hijos benefició económicamente
al hogar, puesto que él ya no trabaja más como
agricultor bajo el ardiente sol del mediodía.
¿Para qué voy a trabajar la tierra si
pagan apenas $5 la tarea?, dice convencido, y es que
todos sus hijos le envían dinero para sus gastos.
Sin embargo,
siempre los extraña y anhela el momento en que regresen
a una tierra que poco a poco se ha ido quedando sin la gente
de origen.
Héctor Odir Ramírez, alcalde de Pasaquina, calcula
que el 100% de las familias de ese pueblo tiene familiares
en Estados Unidos.
Se nota en todo el pueblo: las casas, las calles, todo
ha cambiado porque la gente se está marchando,
dice.
Y esa no es una realidad exclusiva de Pasaquina. La migración
a Estados Unidos ocurre en todos los rincones del país.
Según el estudio Perfil del Hombre Salvadoreño,
elaborado por CID-GALLUP y EL DIARIO DE HOY, un 78% de la
población encuestada (1000 hombres entre los 18 y los
55 años) afirmó tener un familiar viviendo en
Estados Unidos.
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Doña
Gumercinda se aferra a su hija Hilda y a sus dos nietas.
El resto de sus seres queridos ya emigró.
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Según
el Informe sobre Desarrollo Humano 2003, del Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el 22.5% del total
de hogares salvadoreños recibe remesas del exterior.
Este dinero en casi todos los casos, es usado para satisfacer
las necesidades básicas de alimentación, vestuario
y calzado, aunque también contribuye a invertir en
salud y educación.
Hilda, la penúltima hija de doña Gumercinda,
es un ejemplo de ello.
Aunque sus hermanos apenas cursaron la primaria , ella ya
cursa tercer año de licenciatura en enfermería,
gracias a que sus hermanos en Estados Unidos le envían
dinero para pagar sus estudios.
Si ellos no me ayudaran yo no podría seguir estudiando.
Ellos me están dando la posibilidad de un mejor futuro,
dice convencida.
El anhelo tanto de Hilda, su madre y cientos de familias que
tienen seres queridos residiendo en el extranjero es lograr,
ya sea visitarlos un día o que ellos regresen a la
tierra que los vio nacer.
Yo
tengo once años de no ver a uno de mis hijos y eso
duele. He pedido la visa y nada, dice doña Gumercinda.
Y es que la condición de indocumentados, no sólo
de sus hijos sino de miles de compatriotas impide que éstos
puedan regresar al país, aunque sea de visita.
Según las estimaciones del Servicio de inmigración
y Naturalización de Estados Unidos, un alto porcentaje
de la población salvadoreña en ese país
mantiene un estatus de residencia ilegal.
Aunque el número de salvadoreños que residen
en Estados Unidos sin autorización disminuyó
entre 1990 y 2000. Esta cifra bajó de 298,000 en 1990
a 189,000 en 2000.
Además, según Cancillería, un promedio
de 240 mil salvadoreños están amparados bajo
el Estado de Protección Temporal TPS (por sus siglas
en inglés), aunque esto no les permite viajar.
Si bien durante estas fechas, el aeropuerto se ve abarrotado
de cientos de compatriotas que llegan a celebrar las fiestas
de fin de año con sus familias, otros cientos miles
quizá, como los hijos de doña Gumercinda
y don Teófilo se conforman apenas con una llamada telefónica
que alivie un poco el dolor de la distancia.
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Don
Teófilo Rubio logró obtener una visa americana
y ha visitado a sus hijos en el Norte en dos ocasiones.
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Hechos
y cifras
- De acuerdo
con indicadores del Ministerio de Planificación (MIPLAN),
unos 250 mil salvadoreños abandonaron el país
en 1970, unos 550 mil en 1980 y los flujos migratorios se
incrementaron durante la década de los 90.
- De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, en
el 2002 había 2,778,286 salvadoreños viviendo
en el exterior, de quienes el 90% se encontraría en
Estados Unidos. El censo de Estados Unidos; sin embargo registra
una cifra de 655 mil salvadoreños viviendo en Estados
Unidos.
- Según el estudio La población salvadoreña
en Estados Unidos, publicado por FUSADES en 2004, que
cita datos del último censo de Estados Unidos del año
2000 y de la encuesta suplementaria del censo 2000, los salvadoreños
constituyen el cuarto o quinto grupo hispano más importante
de Estados Unidos.
- La población total de Estados Unidos es de 281.4
millones de habitantes. De éstos, 35,3 millones o el
12.5% del total son hispanos. Con una población de
20,640,711, los mexicanos conforman el grupo hispano de mayor
importancia en los Estados Unidos, constituyendo el 58.5%
de la población hispana total. De acuerdo con los datos
recolectados por el censo, la población hispana de
Estados Unidos aumentó de 22.4 millones en 1990 a 35.3
millones en 2000.
- De los cincuenta estados en el país, hay siete que
tienen más de un millón de hispanos, California,
Texas, Nueva York, Florida, Illinois, Arizona y New Yersey.
- La población hispana de California es de aproximadamente
11 millones y la de Texas es de 6.7 millones. Estos dos estados
representan más de la mitad de la población
hispana en Estados Unidos.
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