Edición del 19 al 26 de diciembre de 2004

El artista salvadoreño Roberto Huezo presenta su nueva exposición “El Retorno”, después de cinco años de ausentarse de las salas de exhibición. Su obra se podrá ver hasta el nueve de enero en la Galería 1-2-3.

Orsy Campos
Fotos: Maritza Santos


Roberto Huezo con su obra “Pera flotando”.

La nueva obra de Roberto Huezo, considerado como uno de los mejores pintores contemporáneos, está cargada de mucha belleza natural, en donde la contemplación de flores, frutas y verduras, con sus contrastantes colores, claros y oscuros permiten conseguir una paz espiritual.

Influenciado por su estancia en el Lejano Oriente, especialmente en Japón, Huezo ha logrado plasmar el atractivo que tienen las plantas, desde los detalles más sencillos como las ramas hasta el esplendor que produce la flor misma.

Son 50 cuadros los que están expuestos en la Galería 1-2-3, obras recientes que las ha trabajado por el lapso de cuatro años, tiempo durante el cual se mantuvo alejado de casi toda actividad artística cultural.

Todas sus obras están pintadas sobre tela, y ha utilizado acuarela y sumi, tinta japonesa con la que escriben los nipones utilizando pinceles, asegura Huezo, lo que demuestra hasta qué punto ha logrado trabajar con mucha paciencia.

“Esta exposición es un ejercicio desde la perspectiva del budismo zen, donde uno se representa después de desarrollar la meditación y convertirse en ella; es otro encuentro con la vida y un encuentro con la vida en sus diferentes propiedades”, señala el pintor.

Sus creaciones no sólo quieren reflejar una forma de la realidad, como lo son las frutas o las flores, sino que también quiere transmitir las diferentes sensaciones que esos objetos producen, como su olor, el volumen, su forma, entre otras características.

Nueva etapa creativa

Con su hablar pausado y reflexivo, Roberto Huezo nos comenta que su experiencia pictórica ya tiene 30 años, y asegura que en todo ese tiempo su trabajo ha evolucionado.

En el inicio asumió un encuentro con la vida anterior del hombre, por lo que arrancó a través de la figura del huevo.

Lo comenzó a colocar en diversas bases que pertenecían a los reinos vegetal, animal y mineral.

“Café en uva”.

Eran formas de monumentos con símbolos prehispánicos, rúnicos (escritura antigua usada por pueblos germánicos del norte de Europa entre los siglos III y XVII) y geométricos.

“En esos cuadros no hay figura humana. Con el huevo, la forma más perfecta que hay en la naturaleza, es el cofre arquitectónicamente y estructuralmente más sólido para guardar una vida en potencia... La formación de un huevo es un milagro de la naturaleza”, menciona Huezo.

Luego hubo pequeños cambios que lo llevaron a renovar su trabajo, ya que comenzó a ponerle rocío a los huevos, para darle la impresión de la mañana, y descubrió que el agua tenía su propio impacto visual, y dejó los huevos para trabajar gotas de agua.

“Las hice sobre superficies planas, con mucho color, las puse a flotar sobre nubes, y volví a descubrir que estaba trabajando con la luz y las sombras, entonces dejé las gotas y quedé con el puro paisaje”, afirma el autor.

Gracias a una beca para escribir un libro en el Japón, entre los años 1969 y 1970, aprendió jardinería con los monjes budistas, en donde no sólo adquirió conocimientos con la práctica sino también con la meditación.

Ahora esta exposición está influenciada con las enseñanzas de ese budismo zen, el mismo que le enseñó a experimentar la vida de una forma diferente, apreciando los sentimientos que pueden provenir de la belleza que tienen las cosas, como la naturaleza, en especial las flores y las frutas.

Esta exposición es para Roberto Huezo como un renacer, mucho más si se toma en cuenta que hace un año un incendio consumió más de 150 pinturas, en las que estaban incluidas obras de este pintor y la de otros artistas como Salarrué, José Mejía Vides, Rosa Mena Valenzuela y Camilo Minero, además de pintores extranjeros.

Las piezas estaban guardadas en una bodega que el artista había construido especialmente para conservar las obras, las que lamentablemente no estaban aseguradas ni registradas en el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).

“Bodegón de peras”.
“Dulce de atado”.

En todo caso, la exposición “El Retorno” es una muestra de que el trabajo debe continuar, y que el arte puede ayudar a sobrellevar los momentos más difíciles de la vida, y así como Huezo se complacía haciendo estas pinturas, que por cierto tienen un encanto sobrenatural, así el que las visite descubrirá otra forma de expresar la belleza.

Trayecto de su vida

• Roberto Huezo Nació en San Salvador en 1947.
• Ha trabajado la pintura, el grabado, el dibujo, la escultura y la cerámica, con las que ha realizado diferentes exposiciones alrededor del mundo.
• Estudió arte en Japón: en las especialidades de jardines, sumie y grabado.
• Licenciado en letras con especialización en comunicaciones, graduado de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.
• Realizó estudios en arquitectura en la Universidad de El Salvador.
• Ha tenido exposiciones individuales en El Salvador, Panamá, Nueva York, Miami, Washington, Guatemala y Colombia.
• Ha realizado exhibiciones colectivas: en El Salvador, Chiapas (México), España, Francia, Argentina, Cuba, Guatemala.
• Colecciones permanentes que tienen obras de Roberto Huezo: dibujos de “El Calvario”, Capilla Monseñor Romero, en la UCA, y Biblioteca Centro Pastoral “Monseñor Romero”. Torre Democracia y Teatro Presidente en El Salvador; Relieves arquitectónicos en el Aeropuerto Internacional de El Salvador.
Pinturas en colecciones: Museo Forma, el cual ahora forma parte de la Colección Nacional de El Salvador; Museum of Modern Art of Latin America, Washington, DC y la Mansión del Gobernador, Atlanta, EE.UU.
• Colección presidencial de Panamá, Honduras, Venezuela, París, España, Japón, México, Colombia; colección Real, España. “Centro Reina Sofía” y colección Papal, Ciudad del Vaticano.
• Sus obras, tanto pinturas, grabados como dibujos son exhibidas en colecciones privadas en los Estados Unidos, México, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, Perú, Brasil, Argentina, Bolivia, Japón, España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Australia y Canadá.

Para apreciar las pinturas

La exposición estará abierta hasta el 9 de enero de 2005, en la Galería 1-2-3, ubicada en colonia San Benito, Avenida La Capilla # 258, San Salvador, teléfono 275-9827.

“Bastón del emperador”.
“Orquídeas”.



 
 


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