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Edición
del 19 al 26 de septiemsbre de 2004

Incursionaron
en las magistrales orquestas de antaño. Ella es reconocida
como la Celia Cruz de El Salvador por su voz
y su baile. Su esposo, Salomón Torres, lleva el ritmo
del saxofón en sus venas.
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En la
década de los 60, la voz grave de la hondureña
Carmencita Gallardo resonaba igual en los puertos de Honduras,
en hoteles salvadoreños y en ciudadess colombianas
como Santa Marta, Cartagena y Bogotá.
Como vocalista de las mejores orquestas de Honduras y de El
Salvador ella interpretaba boleros, valses y cumbias de la
época. En esos días su público comenzó
a comparar sus dejos con los de Olga Guillot y Vicky Car.
Años más tarde, ya cuando se radicó en
el país, la gente la llamaba la Celia Cruz de
El Salvador.
Traigo hierba santa pa´ la garganta, traigo abre
camino pa´ tu destino, traigo la ruda pa´l que
estornuda, cantaba y los espectadores seguían
el contoneo de su cuerpo, porque también bailaba.
La música de Celia Cruz que los marineros cubanos llevaban
a Honduras, ella la hacía suya, igual que lo hizo la
primera vez con las canciones del trío Los Panchos.
A los 11 años visitaba una venta de helados en San
Pedro Sula, donde tres hombres recostados en una hamaca tocaban
con la guitarra melodías de Los Panchos,
muy de moda a finales de los 40.
Carmencita los contemplaba quieta, ensimismada. Uno de los
hombres la invitó un día.
Vení cipota, ¿te gusta la música?
Sí, me gusta mucho le contestó ella
sin imaginarse que era el inicio de su carrera en este arte.
¿Te sabes estas canciones? le preguntó.
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| Por su trayectoria artística
fue homenajeada por el Banco Central de Reserva. |
Y Carmencita
los impresionó al cantar las ahora reconocidas Contigo
y Sin ti. A partir de entonces se presentaban
en espacios de radio y ella ingresó a un programa de
aficionados, animado por el salvadoreño Guillermo Antonio
Hernández (Albertico).
Fue él quien le buscó su nombre artístico.
María del Carmen Villalobos les sonaba muy largo; en
cambio Carmen Gallardo era sinónimo de garbosidad,
plantada y elegante, igual que sus cuerdas bucales.
Otros tiempos
Con ese
garbo llamó la atención de los directores de
las orquestas, quienes la conquistaban para las giras. Con
un grupo cubano recorrería las playas hondureñas
para amenizar fiestas de ocho horas ininterrumpidas.
Los músicos salvadoreños que durante la década
de los 50 y 60 dirigían orquestas en el país
vecino la presentaban como su vocalista estrella. Los que
llegaban para ofrecer conciertos le hacían propuestas
para integrarse a las giras posteriores.
En esos ires y venires de los músicos fue contratada
por la orquesta de don Rafael Barrientos, muy famosa a nivel
centroamericano por contar con cinco saxofones, tres trombones
y cuatro vocalistas, para ofrecer varios conciertos en Colombia.
Iban tres magistrales orquestas salvadoreñas: la Internacioanal
Polío, de Paquito Palaviccini; la Sonolux,
de Carlos Quintanilla y en la que debutaba Carmencita con
las letras de Celia Cruz y Olga Guillot.
Carmencita, ahora de 68 años, describe esos días
como los más álgidos de su vida. Las orquestas
impresionaban, los músicos eran integrales, las giras
internacionales frecuentes y géneros como la cumbia
y el merengue se tocaban a la perfección.
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| Carmencita junto a José
Luis Rodríguez El Puma, en 1977, luego
de un concierto en el Gimnasio Nacional. |
Los
músicos de hoy no tienen la calidad de antes,
refiere Carmencita desde su casa en la capital. La gente
era fiestera; a veces dábamos hasta tres fiestas en
el día, recuerda.
En ese mundo de bailes, de viajes y de interpretaciones conoció
al salvadoreño Salomón Torres, un experto del
saxofón que incursionó en las orquestas de antaño.
A veces alternaban en los conciertos e intercambiaban un par
de miradas.
Pero en los días que ella viajó a Colombia también
lo hizo Salomón con la Sonolux. Ambos se
hospedaron en el mismo hotel, y mientras conversaba con Rafael
Barrientos, Carmencita recibió una llamada inesperada.
Era Salomón que la invitaba a un paseo por los centros
comerciales de Barranquilla. Allí comenzaron las pláticas
y ya nunca se perdieron la pista. Se casaron y procrearon
un hijo.
La
misma afinidad
¿Qué le gustó a uno del otro? La
afinidad por la música, responden a la vez. Estando
en Colombia ambos se alternaban con artistas como Lucho Gatica,
Pedro Vargas, Olga Guillot, Lucha Villa, Luis Demetrio y Marco
Antonio Muñiz.
El tener la misma vocación nos atraía
mucho, dice Salomón, ahora de 76 años.
A veces coincidían en la misma orquesta, otras ella
era contratada como cantante en algún restaurante y
él demostraba su talento a bordo de los barcos turísticos.
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| En la actualidad forman
parte del grupo Casa Blanca de Carlos VIlanova.
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En 1966,
Rafael Barrientos los invitó a trabajar en el hotel
Intercontinental, en San Salvador. Desde entonces ella dejó
Honduras y sólo ha regresado para deleitar a sus compatriotas
con el canto.
Allí se presentaban de lunes a sábado, de ocho
de la noche a dos de la mañana. Salomón se contorsionaba
ante el saxofón y Carmencita tocaba las maracas y hacía
honores a cantantes como Celia Cruz.
La música que ofrecían era internacional. Si
nos dejan, nos vamos a querer toda la vida; si nos dejan,
nos vamos a vivir a un mundo nuevo..., y los huéspedes
bajaban a la pista para bailar tomados de la mano.
Los fines de semana la orquesta ofrecía las noches
italianas, las francesas y la mexicana, entonces se vestían
con sus trajes de gala y sonaba música de esos países.
Era un ambiente agradable y de mucha categoría,
rememora Carmencita.
Los años de la guerra fueron difíciles para
los músicos salvadoreños; conseguir trabajo
en el país era casi imposible. Los años que
siguieron al conflicto armado, Carmencita se integró
a la orquesta Tropical Band, del cuartel San Carlos, y a la
vez se presentaba en restaurantes, en la capital, y era invitada
para cantar ante la comunidad de salvadoreños en Estados
Unidos.
Ahora sus ritmos de trabajo han cambiado. Ella sólo
se presenta en fiestas privadas cuando es invitada por gente
de su edad que extraña su música, y Salomón
toca el saxofón y el violín en un dúo
que ha formado junto al pianista Carlos Vilanova.
| Desde
muy joven |
Carmencita
Gallardo nació en el puerto de Amapala, Valle,
Honduras, en 1936. Hija de padre salvadoreño y
madre hondureña. Pasó la mayor parte de
su niñez en San Pedro Sula, donde aprendió
sus primeras canciones.
Las únicas raíces artísticas le vienen
de sus dos tías que solían cantar en el
coro de la iglesia de la ciudad hondureña. A los
11 años comenzó a debutar con su voz en
programas de radio, luego se hizo locutora y participaba
en novelas radiofónicas en su país.
Durante sus años de gloria fue contratada por varias
orquestas de su país y de El Salvador, con las
que viajó a Estados Unidos y a Colombia. |
| Tres
instrumentos |
Además
del saxofón, Salomón Torres es experto del
violín y del bajo. Nació y creció
en San Francisco Chinameca, La Paz.
A los 16 años ingresó a la Escuela Nacional
de Música Rafael Olmedo, en la capital. Desde los
22 inició su paso por las orquestas. Su vida artística
suma ya 55 años.
Sus giras incluyen países como Estados Unidos y
Colombia. Durante la década de los 60 también
trabajó en los cruceros mientras era parte del
grupo The Five Amigos. |
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