Edición: 18 de abril de 2004

Los ambientalistas europeos crearon en febrero un partido único, con miras
a las elecciones parlamentarias de junio. Pero su influencia política sigue
siendo marginal.

Julio Godoy 
PARÍS
Los verdes alemanes abandonaron el pacifismo a favor de la doctrina militar de la OTAN.

Los verdes europeos, surgidos hace más de 20 años como movimientos políticos alternativos, decidieron construir un partido unificado, pero padecen una crisis de crecimiento y de influencia, combinada con fuertes interrogantes sobre los valores sociales y económicos que representan.

El Partido Verde Europeo, creado en febrero, reúne a las 32 organizaciones de la Federación Europea de Partidos Verdes y destaca que hay movimientos ambientalistas en casi todos los países del continente, con excepción de Belarús, Irlanda del Norte, Islandia, Lituania, Moldavia, Polonia y las repúblicas surgidas del desmembramiento de Yugoslavia. Sin embargo, la influencia política de esos grupos es marginal.

Sólo dos forman parte de coaliciones gobernantes: Die Gruenen (Los Verdes) de Alemania es socio menor del Partido Social Demócrata desde 1998, con tres ministerios, y el partido verde de Letonia designó al ministro del Ambiente en 2002. En Francia, el partido Les Verts (también Los Verdes) gobernó en alianza con los partidos Socialista y Comunista de 1997 a 2002.

Aun en esos tres países se trata de fuerzas minoritarias. Die Gruenen, que en 1983 fue el primer partido ecologista europeo en obtener bancas en un parlamento nacional, cuenta según encuestas con adhesión de ocho a 10 por ciento de los votantes.

Les Verts apenas pasa el cinco por ciento de la intención de voto, y los ambientalistas letones tuvieron 2,8 por ciento de los votos en 2002.

En todos los otros países europeos, con excepción de Austria, Bélgica, y Suiza, los partidos ecologistas son aún menores.

Sin embargo, la italiana Monica Frassoni, diputada verde del Parlamento Europeo, dijo que la unificación de los ecologistas busca “ganar las elecciones parlamentarias europeas de junio y consolidar una presencia política de la familia de los verdes” como “sujeto político que pueda actuar en el ámbito continental”.

En la actualidad, hay 44 diputados verdes en el Parlamento Europeo, de 626 integrantes.

“Los partidos tradicionales, tanto de izquierda como de derecha, han incorporado los conceptos ecologistas más consensuales en sus propios programas, minando el crecimiento de los nuevos movimientos ambientalistas”, aseguró la profesora de ciencias políticas Hélène Miard-Delacroix, de la Escuela Normal Superior de Lyon.

“Las sociedades europeas, sobre todo las latinas, son mayoritariamente reticentes a incorporar en su comportamiento cotidiano exigentes prácticas de protección del ambiente, como demandan los movimientos ambientalistas más ortodoxos”, señaló.

Cuando Les Verts integró el gobierno trató de restringir los periodos de caza y de sancionar las prácticas más brutales de persecución contra especies migratorias, y eso enfureció a los cazadores, con gran capacidad de presión en las zonas rurales.

Del mismo modo, Dominique Voynet intentó impulsar la agricultura orgánica en Francia cuando fue ministra de Ambiente, y fue blanco de violentas críticas de agricultores tradicionales.

El autor es corresponsal de IPS. Con aporte de Francesca Colombo (Italia).

 



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