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Edición:
18 de enero de 2004

Se
podría pensar que es un tratamiento sicológico
para los adictos al buen beber,
pero, en realidad, la vinoterapia es el último grito
en materia de curas de belleza.
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Además
de rejuvenecer, el sopor de un gran tonel de hidromasaje con
toques de vinos famosos como Chianti, Lambrusco, Cabernet
o Merlot, provoca una sensación de relajamiento incomparable.
Si Penélope y Cleopatra, según la leyenda, tomaban
baños de leche para embellecerse y mantener la piel
hidratada y sedosa, bien puede ser ahora el turno del vino,
varias de cuyas cualidades curativas para el alma y el cuerpo,
a decir de los expertos, ya se conocían en la época
de los romanos.
Son sabidas las recomendaciones de algunos médicos
en cuanto a que un vaso de vino tinto al día ayuda
al sistema cardiocirculatorio, pero, según los expertos,
los granos de uva contienen además polifenoles y vitaminas
que combaten el envejecimiento y elementos hidratantes que
contribuyen a que la piel se mantenga joven y elástica.
Granjas de belleza
La vinoterapia consiste en una serie de tratamientos, para
los que se utilizan distintos tipos de uva, de mostos, de
vinos o de aceites derivados de la uva, que tienen la virtud,
entre otras cosas, de reducir el abdomen, afirmar los glúteos,
rejuvenecer los músculos y la piel y tonificar el seno.
Pero se le atribuyen también cualidades para la relajación,
mediante masajes con pulpa de uva fresca y aceites esenciales,
o con vinos Sauvignon o Merlot. Mientras un masaje con vino
Cabernet permitiría liberar la piel de las células
muertas, otro a base de Lambrusco le daría vitalidad
mediante el suministro de sustancias minerales.
Hay quien asegura que una máscara con extractos de
uva u otra al aceite de semillas de uva reduce las arrugas,
mientras otros afirman que para la circulación no hay
nada mejor que un hidromasaje con extractos de uva y sales
biológicas.
Los más osados, y en estos los italianos están
a la vanguardia, ya que lo practican en varios centros de
belleza y hoteles de campaña, dicen que no existe mejor
cura contra el estrés que el hidromasaje con agua termal
y vino tinto y los masajes con vino caliente y extractos de
semillas de uva.
Aunque los inventores de los centros de vinoterapia fueron
dos franceses, Mathilde Cathiard y Bertrand Thomas, que inauguraron
el primer establecimiento cerca de Bordeaux la tierra
del famoso vino francés del mismo nombre las
beauty farms o granjas de belleza
que incluyen tratamientos de vinoterapia se difundieron rápidamente
en Italia.
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En
un país donde mujeres y hombres gastan varios miles
de euros al año en productos de perfumería y
en el cuidado del cuerpo, los italianos han sabido adaptar
las granjas de belleza a los recursos locales,
como las aguas termales tan difundidas en la península
y los vinos más característicos, como el Lambrusco
o el Sangiovese, este último componente principal del
vino Chianti.
Así por ejemplo, en la región de Emilia Romagna
(centro este del país) (tierra del vino tinto Lambrusco)
en las termas de Salvarola se combinan las aguas termales
con los masajes de uva Lambrusco apenas cultivada y se hacen
aplicaciones de mosto fresco de Trebbiano (otro vino).
En Toscana, más precisamente en la zona denominada
Chianti, algunos hoteles ofrecen la vinoterapia como complemento
de una estadía en contacto con la naturaleza, pero
esta vez usando agua gasificada mezclada con vino Sangiovese
para un hidromasaje relajante.
En el norte de Italia, en la región de Valle de Aosta,
se ofrecen inmersiones en una bañera de bronce con
agua mineral, vinos, especias y hierbas de montaña.
En la isla de Ischia, frente a Nápoles y rodeada del
azul intenso del mar Tirreno, la vinoterapia se armoniza con
productos de esas tierras, por lo que el hidromasaje de agua
termal con extracto de uva negra y sales marinas se combina
con un fango al vino tinto de la isla.
Establecimientos que practican la vinoterapia hay para todos
los gustos y en casi todas las regiones de Italia, país
que por lo demás es el principal exportador de vinos
del mundo y cuya producción representa el 21 por ciento
de la producción mundial y el 34 por ciento de la europea,
gracias a 800.000 bodegas, principalmente en las regiones
de Toscana, Piemonte, Veneto y Sicilia.
¿Y los costos de una vinoterapia? Entre 200 y 500 euros
por persona y por fin de semana. Como en el restaurante, todo
depende del vino que se elija... y de la cantidad de botellas,
es decir, de la cantidad de tratamientos previstos.
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