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Edición del 17 al 24 de octubre de 2004

Perros y gatos abandonados y de la calle han encontrado techo, amor y cuidados especiales en un particular refugio para animales huérfanos que funciona en Santo Tomás.

Tania Urías
Fotos: Arely Umanzor

Desde que nacieron Nino, Rocky, Abel, Sisco, Colombina, Petunia, Chico, Pinki y Pepe, aprendieron a sobrevivir en alguna calle de San Salvador, a pelear por un poco de comida, a beber agua de las alcantarillas y a soportar las inclemencias del tiempo.

Criados en las calles y en las avenidas de San Salvador, muchos de ellos sufrieron maltratos y abusos, desde ser amarrados hasta recibir fuertes golpizas como “Rocky”, un inquieto cachorro color café que aún presenta las cicatrices de las heridas que sufrió al ser usado como bolsa de boxeo para que otros perros “pitbull” entrenaran en él.

En sus andanzas por las calles, algunos como “Abel” —que ahora no puede caminar debido a una fractura de su columna— fueron atropellados por conductores imprudentes.

Sin embargo, tanto él, como Rocky y al menos unos 300 perros y gatos callejeros más, ya han sido rescatados de esta vida dura de las calles y llevados a un lugar seguro, donde reciben alimentación, cuidados médicos y sobre todo mucho cariño.

Se trata de la Asociación al Rescate de los Animales (ARANI), una entidad creada hace apenas un año por un grupo de gente amante de los animales.

ARANI, que nació luego de que El Diario de Hoy publicara la noticia sobre un perro de la calle llamado Dólar que también fue rescatado, busca recoger animales heridos o maltratados que no tengan a nadie que vele por ellos.

Todos los directivos de ARANI comparten un mismo amor por los animales de la calle y están llenos de proyectos para rescatarlos.
Los cachorros son los más solicitados por aquellos que quieren adoptar; sin embargo, el esfuerzo de la asociación es promover a los perros y a los gatos adultos.

Francisco Batarsé, un empresario salvadoreño, no sólo recogió y rescató a “Dólar”, sino que además gestó junto a otro grupo de gente con iguales inquietudes, la creación de lo que es hoy ARANI.

Al principio cada miembro recogía a un animal y lo llevaba a una clínica veterinaria privada para que fuese curado y luego entre todos le buscaban un hogar.

Ahora un año después, ARANI cuenta con un refugio propio, una clínica veterinaria y mucha voluntad para seguir trabajando en beneficio de los animales abandonados.

Para ello han condicionado un albergue con capacidad para unos 50 perros y unos 25 gatos. Casi nunca hay espacio disponible debido al poco interés de la gente por adoptar a los ya recuperados.
Y esa es la principal preocupación de la asociación: no sólo rescatarlos de las calles, sino colocarlos en un hogar donde reciban el amor y los cuidados que tanto necesitan.

Adopción, el fin primordial


Cada animalito que ingresa a ARANI es sometido a un tratamiento para curar sus heridas, tanto físicas como emocionales y luego, una vez sano, está listo para ser adoptado.

Un promedio de ocho perros están siendo adoptados por mes, según Héctor Saavedra, el cuidador. Sin embargo, la gente prefiere a los cachorros y por ello hay unos 40 canes adultos a la espera de un nuevo hogar.

De acuerdo al doctor Francisco Espinoza, veterinario de ARANI, la edad promedio de estos perros oscila entre los cinco y los diez años.

La raza de la mayoría es mixta y entre sus principales características están el ser animales habilidosos, excelentes cuidadores y muy resistentes a todo tipo de enfermedades.

“Son perritos que acatan rápido y no exigen mucho, que pueden prestar excelentes servicios de seguridad en caso de talleres, de ranchos de playa y de granjas”, dice el médico.

“En el caso de los felinos, en casa donde hay gato no hay ratones, es un excelente depredador de los roedores”, añade el veterinario.

Además, según la licenciada María del Carmen Menéndez, también miembro de ARANI, el perro es un remedio excelente para el estrés.

“Cuando uno llega a casa cansado de tanto trabajo y estresado, nuestra mascota nos recibe moviendo la cola feliz, todo el estrés se va”, dice la licenciada Menéndez, quien recogió un perrito de la calle que tiene sólo tres patas, que hoy vive con ella y es su consentido.

La clínica de la asociación carece de medicamentos, pero abunda el cariño a los pacientes.

Si una persona quiere adoptarlos debe llenar una solicitud en la que se detalla el tamaño de la vivienda donde irá a residir el adoptado, el número de niños que viven ahí, y si hay presencia de más mascotas, todo para garantizar el bienestar del animal.

Muchas necesidades


ARANI está compuesto por al menos quince personas que de manera voluntaria y permanente aportan una cantidad mensual poseen además una red de unos 40 colaboradores que apadrinan mascotas donando cantidades mensuales que van de cinco dólares en adelante.
Además cuentan con patrocinio de la empresa “Dogui”, que dona los alimentos para los perros y los gatos que ahí se mantienen.

Sin embargo, aún se tienen muchas necesidades, para el caso se necesita patrocinio para insumos médicos y un tatuador que permita identificar a todos los perros y gatos que pasan por el refugio.

“Necesitamos todo tipo de insumos médicos. El proyecto contempla la formación de jaulas, espacios idóneos para que los perros puedan estar acondicionados en grupos de siete, para identificar a los líderes y evitar riñas”, explica.
También se necesita ampliar la clínica veterinaria hasta convertirla en hospital y poder realizar ahí las operaciones, que hoy se llevan a cabo en clínicas privadas.

La idea del grupo también es fomentar la participación voluntaria de más veterinarios, entre ellos estudiantes universitarios.

“Queremos formar campañas a través de las universidades, estudiantes de veterinaria que quieran colaborar con el proyecto”, dice.

Pero no sólo médicos veterinarios pueden participar, cualquier persona que quiera colaborar con esta noble idea, puede también comunicarse y ahí les dirán las múltiples formas en las que pueden ayudar.

En un año, ARANI ya ha recogido unos 300 animales y de estos al menos 75 ya han sido adoptados, otros han muerto debido a que llegan en grave estado de salud y muchos otros están aún a la espera de una mano amiga, dispuesta a darles el amor y los cuidados que tanto necesitan.

Uno de los proyectos de ARANI es conseguir sillas de ruedas para los perros inválidos.
Aunque la gente prefiere los perros, en el refugio también se da
cabida a más de una veintena de gatos huérfanos.
El refugio cura a los animalitos de sus heridas físicas y sicológicas y los llena de amor.
¿Quiere ayudar?
* ARANI cuenta con un Plan Padrinos, en el que una persona selecciona un animalito para convertirlo en su ahijado y mensualmente aporta una cantidad de dinero que puede ir de tres dólares en adelante que le ayuden a mejorar sus condiciones de vida, a cambio recibe vía correo electrónico o postal, fotografías e información sobre los progresos de su ahijado.

* También se reciben donaciones en especie que pueden ser toallas, frazadas, champú, platos para comiday otros

*Se necesitan insumos médicos como gasas y esparadrapos, alcohol, yodo, jeringas, antibióticos, analgésicos, entre otros.

*También hay una cuenta corriente en el Banco Salvadoreño a nombre de ARANI, cuyo número es: 2510046209, para cualquier donación.

* Si usted no puede hacer una donación en especie, pero siente amor por los animales, colabore donando su tiempo.

* Si está interesado en colaborar con ellos o adoptar un animal puede comunicarse al 222-3138 o al correo electrónico aranielsalvador@yahoo.com

Refugio lleno

Si bien la razón de ser de ARANI es rescatar animales de la calle o abandonados saben que existe una gran demanda, por lo que tienen que priorizar los ingresos y establecer prioridades.

De ahí que se le dé especial cabida a perras y gatas embarazadas abandonadas, perros y gatos atropellados que requieran atención médica urgente, enfermos con tumores graves o heridas de riesgo, canes en deplorable estado de desnutrición y aquellos animales que estén siendo usados para fines que atenten contra su vida.





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