| Edición
del 16 al 22 de mayo de 2004

Cada
mes de mayo, Panchimalco se viste de colores para dar la bienvenida
a la época lluviosa y a los miles de visitantes que
año con año asisten a la
Feria de las Flores y de las Palmas en honor de la Virgen
María.
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Detrás
de la celebración de la Feria de las Flores y de las
Palmas se encuentran dos familias que tienen que trabajar
más de 12 horas diarias e invertir más de mil
dólares para dar de comer a millares de personas que
asisten a la feria, aunque esto implique quedar en bancarrota.
Sin embargo, a cambio de ese esfuerzo, esperan recibir bendiciones.
Para conocer más sobre la celebración fue necesario
permanecer dos días en el lugar para involucrarse con
las personas que mantienen con vida esta tradición.
Parecía la mañana de un sábado cualquiera.
El centro del poblado lucía solitario; solo un par
de ancianas refajadas conversaba bajo la sombra de un amate.
Pero tras esa aparente tranquilidad, dos familias: Méndez
y Martínez —cada una por su lado— se preparaban
para la celebración de la tradicional feria.
Aún era muy temprano cuando doña Andrea Méndez,
devota de la Virgen María y “capitana”
de las cofradías de las palmas, preparaba la comida
de ese día y del domingo, auxiliada de su hija, mientras
su hermano cortaba en piezas los pollos que servirían
para la preparación del arroz aguado. El menú
además incluiría torta de pan, chocolate, horchata
y chicha como bebidas.
“Es un trabajo pesado. Mi hija ha perdido clases por
una semana por la preparación. Pero me siento contenta
y alegre de compartir con la gente”, manifiesta.
Doña Andrea además tiene a su cargo la decoración
de más de 40 palmas que serán adornadas con
flores de ensarta o de camarón, de veranera, de clavel
y de narciso.
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| A
pesar de estar relativamente cerca de la capital, Panchimalco
guarda con arraigo costumbres y tradiciones ancestrales
que en otras zonas del país ya se han perdido. |
Simultáneamente,
en la casa de don Daniel Martínez (mayordomo de las
cofradías) se preparaba, junto a su esposa y a varios
colaboradores, la sopa de frijoles con carne de tunco que
serviría para alimentar a quienes participaran en la
procesión.
La casa
es más pequeña y las cantidades de alimento
se reducían a la mitad, comparada con la familia Méndez,
que sacrificaría más tarde un cerdo de más
de 300 libras.
Fe admirable
Es de admirar la convicción de estas dos familias,
ya que a pesar de sus limitaciones económicas se proponen
a toda costa salir con los preparativos para atender a los
millares de asistentes.
La actividad del sábado supuso una agenda apretada
para las dos familias.
Además
de la preparación de los alimentos, el mayordomo, junto
con su esposa, tenía que apresurarse para ir a traer
la imagen de la Virgen del Rosario al templo —donde
permanece todo el año— para llevarla a su casa
y venerarla hasta la noche como parte de la tradición.

12:30
M. I sostengan con fuerza
La familia Méndez sacrifica un cerdo para la
cofradía.
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1:30 P.M. I alcanzan los tamales
En casa de la familia Martínez, la actividad
se incrementa.
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7:00
P.M. I alabemos a la virgen
Los rezos fueron acompañados por la banda musical.
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7:00
A.M. I LA INSERTA
Las palmas se adornaron con flores de la zona.
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5:00
P.M. I de regreso a casa
Después de la procesión, la Virgen regresa
al templo.
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Por su
parte, la “capitana” debe llevar la imagen de
la Virgen de Concepción a su casa y rendirle veneración
junto con su familia.
Pero ellos no iban solos; les acompañaba una multitud
de fieles católicos, así como los “historiantes”,
que le dieron colorido al ritual.
Niños, jóvenes y ancianos contemplaban la imagen
de la Virgen y se incorporaban a la procesión para
acompañarla hasta su nueva morada temporal.
Según Walter Corado, encargado de la Casa de la Cultura
de Panchimalco, a la actividad llegan alrededor de 13 mil
personas provenientes de diferentes lugares del país,
así como turistas de Panamá, México,
Estados Unidos y de Europa durante la celebración que
se realiza la primera semana de mayo.
El día esperado
El domingo despertó con música de bandas a los
lugareños a eso de las cuatro de la madrugada, anunciando
la celebración.
Por la mañana, las calles comenzaron a poblarse con
la llegada de turistas, periodistas, estudiantes y pobladores,
mientras el repique de las campanas invitaba a asistir a misa.
Pero mientras eso sucedía, el trabajo en las casas
de los cofrades se volvía más intenso conforme
pasaban las horas. Sin embargo, cada familia organizadora
cuenta con el apoyo de muchos colaboradores.
En ambas viviendas, el ambiente parece al de un hormiguero:
rostros de preocupación se notaban en la casa del mayordomo,
porque su esposa, de 89 años de edad, se quejaba de
un fuerte dolor de vientre; pero a pesar de ello pedía
a su esposo que no desatendiera a los invitados de la Virgen.
La atmósfera de aquella casita de bahareque se volvió
insoportable, el oxígeno parecia acabarse por la multitud
que la abarrotaba.
“Hay tamalitos y café”, “¿le
doy una torta de pan?”, “tenemos chicha”,
“usted pida gusto”. Expresiones como estas se
escuchaban en casa de los cofrades, al tiempo que los extranjeros
aprovechaban para tomar fotografías o hacer vídeos.
Al contrario, en casa de doña Andrea, el espacio era
mayor y las colaboradoras se triplicaban. Ahí, al son
de trompetas y tambores, la gente se aglomeraba en la cocina
para deleitarse de una sopa servida en sartén de barro
o para tomarse una horchata en huacales de morro.
La llegada de los “historiantes” y de los músicos
al lugar indicaba que se aproximaba la hora de partir, pero
antes también degustaron los platillos preparados para
la celebración.
El almuerzo ya estaba repartido y las palmas estaban preparadas
porque los visitantes —además de los lugareños—
colaboraron en vestirlas de color.
La hora de partir llegó. Hombres, mujeres y niños
comenzaron a ordenarse. “Los historiantes” comenzaron
con sus danzas, y los chapetones también hicieron su
parte.
Las principales calles de la ciudad estaban invadidas por
millares de personas. Frente a la iglesia se fusionaron las
dos procesiones: la de la Virgen de Concepcion y la de la
Virgen del Rosario para recorrer las calles de la ciudad.
Las danzas, los pitos y los tambores no cesaron de sonar en
todo el recorrido, que dura aproximadamente 30 minutos.
Los “historiantes” en algún momento interrumpían
sus danzas por la multitud que ingresaba a la ciudad para
contemplar el fervoroso evento.
La solemne procesión de las palmas impregnó
de incienso y de aromas florales el ambiente. Mujeres y niñas
vestidas con trajes típicos, los “chapetones”
—representados por infantes— se robaban la mirada
de los concurrentes.
Era una hermosa fiesta pueblerina que culminó con la
llegada de las imágenes de las dos imágenes
al templo para dar comienzo a la misa en honor de la Virgen
María.
¿Qué
son las cofradías?
En Panchimalco se celebran alrededor de 20 cofradias
en el año, donde destacan las de la primera
semana de mayo que son la de la cruz y la de las palmas.
Un mes después que culmina esta fiesta, el
“teta” selecciona a las personas que fungirán
como mayordomo (cofrade de mayor dominio de la fiesta)
y capitanas (encargada de cofradía con cargos
menores) para las celebración del próximo
año.
Los cuatro priostes hacen entrega de la limosna (dinero)
para que los elegidos lo utilicen para las próximas
cofradías.
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Los
religiosos esperan en
las puertas de la iglesia
a su Patrona.
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Cofradía
Es una asociación de personas con fervor dinámico,
religioso y político-cultura. Del latín:
cum fratre (con el hermano).
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Meta
Tiene la responsabilidad del desarrollo de los festejos,
los promueve y coordina para que se realicen con solemnidad. |
Munidor
Tiene la tarea de administrar el buen funcionamiento de
una cofradía. Gestiona y realiza actividades para
obtener fondos económicos. |
“Es
muy lindo todo, pero los gastos de la casa son demasiados”.
Doña Pantaleona Miranda,
colaboradora |
“Acepté
la cofradía para que no se pierda la costumbre,
porque todo el tiempo he sido religioso”.
Daniel Martínez, mayordomo |
“La
comida me gustó mucho. Esta es la quinta vez que
vengo”.
Carmen de Navarrete,
visitante |

La comida es gratis para todos los
que visitan a los encargados de las cofradías.
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Los
“historiantes” son personajes que rinden
homenaje con danzas al santo de la comunidad.
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Después
de
adorar a la Virgen del Rosario, las rezadoras se van a
orarle a la Virgen de Concepción. |
Las
bandas acompañan en todos los momentos las imágenes
en en festejo. |
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La quema
de la pólvora es una actividad organizada por
Casa de la Cultura, tradición que reúne
a casi todos los “panchos”. |
Iglesia
colonial
Según archivos y el Libro de Gobierno de la Parroquia
Santa Cruz de Panchimalco, la construcción del
templo comenzó en 1543. Se terminó de construir
en 1730. Inicialmente el terreno servía como camposanto.
Altares e imágenes pertenecen al arte barroco.
El templo donde se venera la Santa Cruz de Roma constituye
una joya arquitectónica. |
Costos
de preparación
Según los organizadores, para la preparación
de la comida y de la bebida se necesitan más de
500 libras de carne de tunco, 250 libras de pollo, 300
libras de maíz, 400 libras de harina y 300 libras
de azúcar para las tortas de pan y los refrescos.
Todo esto requiere una inversión de más
de mil dólares, así como el trabajo de unas
25 personas para realizar los preparativos. |
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