Edición: 15 febrero de 2004

La estupidez no sólo es exclusiva de las personas con coeficiente intelectual bajo.
Este libro demuestra que alguien considerado brillante también puede caer en sus redes.

Morena Rivera
ilustración: giancarlo gil

¿Alguna vez ha creído que las personas inteligentes pueden actuar como estúpidas? Si lo ha pensado, usted no está muy alejado de la realidad.

El libro “Por qué las personas inteligentes pueden ser tan estúpidas”, del sicólogo y escritor estadounidense Robert J. Sternbeg, trata de dar respuestas sicológicas al comportamiento estúpido de aquellas personas también consideradas como brillantes.

La forma de actuar de algunos científicos, presidentes, músicos y otros personajes famosos, reconocidos por sus niveles intelectuales, sirve para ejemplificar que en en algún momento de sus vidas fueron necios y actuaron con irracionalidad.

El proceder del expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien se involucró en una relación amorosa con Mónica Lewinsky, demuestra que a pesar de su estatus y de estar consciente de la naturaleza de sus actos se dejó llevar por una conducta imprudente.

Es decir que su comportamiento no fue el de un hombre suspicaz e inteligente, sino el de un tonto. Caso similiar el de Richard Nixon, quien se vio involucrado en el encubrimiento del robo “Watergate”.

Situaciones tan aplicables a la vida diaria, por ejemplo en una empresa, también son abordadas en este texto. Se demuestra que directores o jefes de personal, reconocidos por su capacidad intelectual, pueden llegar a tomar decisiones descabelladas en un momento de crisis.

Ficha técnica
Título: Por qué las personas inteligentes
pueden ser tan estúpidas
Autor: Robert J. Sternberg
Editorial: Norma
Páginas: 334
Precio: $19
Distribuyen: Simán, Hiper Europa
y librería La Ceiba

Pero Robert J. Sternberg incluye en el libro otra forma de estupidez que puede alcanzar a las personas inteligentes y dejarlas en desventaja con el paso del tiempo.

La idea errónea de que la inteligencia es nata puede ocasionar que muchas personas se pierdan del inigualable camino del esfuerzo y por temor a parecer ignorantes dejen de cultivar sus habilidades y detengan su crecimiento intelectual.

En cambio, quienes creen que la inteligencia no es más que un proceso enriquecedor y moldeable con el paso del tiempo tienen más probabilidades de desarrollar sus talentos y convertirse en verdaderos genios.

Para el caso, en uno de los capítulos el autor explica que muchos de los genios: filósofos, poetas, compositores, músicos, entre otros, fueron niños normales, pero gracias a su dedicación lograron convertirse en verdaderos conocedores de su rama.

Tal es el caso de Mozart, que llegó a ser un intérprete prodigioso. Aunque compuso a una edad temprana, sus primeras melodías ni eran orignales ni tenían interés alguno. No fue sino hasta los 21 años que creó las que son consideradas verdaderas obras de arte.

Este tipo de ejemplos le dan un toque de interés a este libro que por momentos puede transmitir destellos de aburrimiento en el lector. Sin embargo, eso no impide que al final se encuentren respuestas al por qué las personas inteligentes pueden actuar, a veces, de forma estúpida.

AP). Israel inauguró un depósito donde hay casi un millón de tesoros arqueológicos: desde herramientas de piedra y vasijas de la Edad de Bronce, hasta joyas de la era romana.

El depósito Beit Shemesh, situado cerca de Jerusalén, es el nuevo centro de la Colección Nacional de Antigüedades. Los artefactos fueron desenterrados en excavaciones efectuadas en Israel desde su independencia en 1948.

Antes de la inauguración del depósito Beit Shemesh, los objetos desenterrados en excavaciones se hallaban almacenados en un antiguo edificio de Jerusalén, dijo su curadora, Galit Litani.

Entre los artefactos figuran los más antiguos descubiertos fuera de África: hachas de basalto primorosamente labradas y cuchillos de pedernal hallados en la región superior de Galilea, y que datan de hace 1,5 millones de años.

Lámparas de aceite de la era romana coexisten con urnas de la Edad de Hierro, en tanto un cañón de la época de Napoleón se halla en un estante, recuerdo del fracasado intento del emperador francés por capturar el puerto de Acre en 1799.
Algunos de los objetos más asombrosos se hallan en salas más pequeñas, con atmósfera controlada.

El rostro de un león de bronce, uno de un conjunto de manijas de ataúdes de la época bizantina, junto con exquisitas joyas de oro de distintos períodos históricos están almacenados cerca de delicados objetos de vidrio fenicio.

Entre tanto, dijo Litani, otras piezas de oro tenían un propósito muy diferente en la cultura helénica de los años 323 al 30 AC. “Eran puestos en las bocas de los muertos”, señaló, “para pagar al encargado de transportar al difunto al otro mundo”.

DPA. El escritor Julio Cortázar, quien buscó una renovación del lenguaje y atrapó a varias generaciones de lectores con su fantasía transgresora de límites y fronteras, recibió diversos homenajes a los 20 años de su muerte el 12 de febrero de 1984.

“Qué puede haber de más maravilloso que entrar en esa inmensa selva de palabras —en el fondo el idioma es eso— e ir poco a poco creando una forma, extrayendo todo aquello que puede servir para transmitir un contenido. Es un combate, pero es un combate que tiene una belleza y una alegría infinita”, afirmaba el cuentista y novelista argentino.

Cortázar incluyó a lo largo de su innovadora obra lo que él denominó una “constante lúdica”. Enfrentado a la solemnidad y el acartonamiento, concibió el juego como la posibilidad de acceso a un mundo diferente. Esta estrategia se refleja en títulos de sus novelas como “Los premios” (1959), “Rayuela” (1963) o “62/Modelo para armar” (1968).

Justamente en la asombrosa “Rayuela”, que es “muchos libros, pero sobre todo es dos libros”, el lector puede asumir un papel pasivo, con una lectura lineal, o bien puede convertirse en cómplice, saltando de un capítulo a otro y rechazando el orden cerrado de la novela tradicional.

El escritor será recordado con diversas actividades en el marco del Año Internacional Julio Cortázar 2004, en el que se destaca una exposición itinerante titulada “Presencias”, que se exhibirá inicialmente en Bogotá, y pasará luego por Buenos Aires, Madrid, París y La Habana.

La iniciativa, que busca recrear el mundo cortazariano, cuenta con el apoyo de la viuda del escritor, Aurora Bernárdez, y la colaboración de algunos de sus amigos más cercanos.

Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914, cuando su padre era agregado de la embajada argentina en Bélgica. Murió a causa de leucemia en 1984.


SEMANA CULTURAL

Miércoles 18

Exhibición de la película “Le Papillon”, de Muyl (2002), a las 6:30 p.m. en el cineclub de la Alianza Francesa, ubicada en la colonia Escalón, 51ª Avenida Norte # 152, San Salvador. Entrada gratis.

Hasta el miércoles 18

Muestra de pintura “Pinceladas hondureñas”, de los artistas Mauri Flores, Keyla Morel y Luz Vallecillos, en la Alianza Francesa.

Del miércoles 18 al sábado 21


El grupo “El Círculo” presentará la obra “Vida de perro”, a las 8:00 p.m. en el Teatro Luis Poma, en Metrocentro, San Salvador. Precios: $5 general y $3 estudiantes con carné.

Jueves 19


Inauguración de la exposición de pinturas de Astrid Suárez, a las 7:30 p.m. en la Alianza Francesa.

Todo febrero
• Expo-caricaturas de Toño Díaz, que comprende una selección de sus trabajos realizados entre 1958 y 2003, en la Casa de la Cultura de Zacatecoluca, La Paz.

• Muestra de 20 esculturas del artista español Francisco Leiros, en el Museo de Arte de El Salvador. También se puede ver la exposición ”José Mejía Vides, 70 años de expresión”. Entradas: general $1.50, estudiantes $0.50.

• Exposición de la pintora de origen italiano Madeleine Spiere, en el Teatro Luis Poma, en Metrocentro, San Salvador.

Hasta el sábado 28
Exposición de pintura de la artista panameña Olga Sinclair, en la Galería Espacio, en colonia San Benito, Calle La Reforma # 209, San Salvador.

Hasta el domingo 29

Exposición “Productos de reciclaje elaborados en lámina”, presentada por Nery Nelson Hernández, en la Casa de la Cultura del barrio San Jacinto, en el horario de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.

Talleres de arte

En la Casa de la Cultura del barrio San Jacinto, al teléfono 270-1557.




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