Edición: 15 febrero de 2004

Una compañía de Taiwan procesa partes usadas de computadora para convertirlas
en ornamentos decorativos e incluso en oro.

“Noticias”
Boletín informativo sobre Taiwan

Estatuilla elaborada con material reciclado de las computadoras

Con el ritmo a que ingresa la nueva tecnología de computación en el mercado, el orgulloso dueño de una reluciente computadora personal, de última tecnología, descubrirá en dos años que su sistema ha llegado a ser obsoleto desde hace tiempo.

A diferencia de los carros viejos, que por lo menos tienen el potencial de que algún día se conviertan en clásicos de gran valor, las computadoras que ya han pasado de moda están generalmente destinadas a la basura.

No obstante, algunas personas emprendedoras en Taiwan están utilizando estas viejas PC para volver realidad el viejo adagio de que la basura de un hombre es el tesoro de otro.

La basura producto de la tecnología informática se ha convertido en un serio dolor de cabeza ambiental. Los ecologistas alrededor del mundo están luchando para que haya reglamentos que obliguen a las compañías, primero que todo a fabricar computadoras que sean reutilizables y economicen energía, y que al mismo tiempo animen al público a que recicle tanto como sea posible.

Aunque en años recientes la idea del reciclaje ha tenido auge, no es una práctica que esté profundamente enraizada en Taiwan. En particular, los programas de incentivos para reciclar computadoras comenzaron a crecer hace aproximadamente cinco años. Hasta entonces, pocos habrían pensado que las piezas no deseadas de la computadora se podrían convertir en algo útil o valioso.

Pero gracias a esos programas, los fríos y abultados monitores de computadora, impresoras y tableros de circuitos impresos se han metamorfoseado en ornamentos decorativos, placas de mármol e incluso oro puro.

“El año pasado procesamos 6.600 toneladas de soporte físico usado”, declaró Roscow Hsiao, de Super Dragon Technology Co. Ltd. Eso ayudó a la compañía a tener una ganancia de más de 12,5 millones de dólares en ventas.

Parte del proceso, así como el producto terminado, de la extracción de oro de los tableros de circuitos electrónicos.

Según Hsiao, Super Dragon maneja la única instalación certificada en la isla para reciclar cada pieza de una PC vieja. Otras compañías procesan sólo ciertas partes, como monitores por ejemplo. Siendo la primera en entrar al mercado, señaló, la compañía se ha convertido en un modelo en este negocio.

“Hemos ofrecido visitas guiadas a muchos funcionarios del Gobierno y diplomáticos que vienen a ver por sí mismos qué tan factible es transformar la chatarra”, explicó Hsiao.

Conductor eléctrico

El proceso de fabricación de microprocesadores y conectores a menudo requiere que el oro sea grabado en las conexiones del circuito, puesto que el metal precioso es un excelente conductor eléctrico. Con la tecnología apropiada, este oro se puede extraer del soporte físico desechado. Cada tonelada de desechos de computadora rinde cerca de 100 gramos de oro.

Otro metal precioso minado de la basura, el paladio, también tiene valor suficiente como para hacer meritorio el proceso de extracción. El paladio y sus aleaciones se pueden utilizar en filtros para la purificación del hidrógeno, joyería, contactos eléctricos e instrumentos quirúrgicos.

La basura no-metálica, como cubiertas de cristal o de resina, se muele en un polvo extremadamente fino y se utiliza para producir ornamentos, ladrillos y mármol sintético.

Hsiao, ingeniero industrial de vocación, destacó que el proceso de molienda es lo que hace las operaciones de la compañía tan favorables al medio ambiente. Los procedimientos usuales para ocuparse de tal basura son ya sea quemarla —un proceso que lanza dióxido de carbono y dioxinas a la atmósfera— o tirarla en botaderos, corriendo el riesgo de contaminar seriamente el suelo y los químicos peligrosos podrían invadir la cadena alimenticia.

Super Dragon también procesa los desechos industriales de sus corporaciones clientes. Productos que no llenan las medidas de control de calidad, mercancías almacenadas y basura líquida, todos deben ser reciclados. “Entre nuestros clientes tenemos a cerca de 100 compañías de tecnología informática, lo que nos asegura una fuente constante”, afirma Hsiao.

Sin embargo, el mercado para los ornamentos y los materiales de construcción hechos del soporte físico reciclado necesitará algo de tiempo para desarrollarse completamente.

Hay planes para convertir a la fábrica en una atracción turística. Un objetivo más inmediato, sugiere Hsiao, es educar al público. “Esperamos que la gente venga a apreciar las obras de arte hechas con los materiales reciclados y se sienta orgullosa de tener una de ellas, como si fuera un tipo de declaración ecológica, si le parece”.

Boletín informativo sobre Taiwan, volumen 33 Nš 35

 



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