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Edición:
15 de febrero de 2004

En
Suchitoto se encuentra la primera Escuela-taller de
oficios tradicionales de
El Salvador, un lugar donde se preparan trabajadores especializados
en restauración,
como parte de un proyecto a nivel iberoamericano.
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María
Elena González, aprendiz en herrería,
hace chisporrotear el hierro con una cortadora eléctrica
en la escuela-taller de Suchitoto.
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Mientras
la parroquia de Santa Lucía, en Suchitoto, espera con
mucha paciencia que sea rejuvenecida para mostrar todo su
esplendor de antaño, a la entrada de ese municipio
hay 50 jóvenes que están aprendiendo todos los
secretos de los antiguos artesanos, para luego cumplir el
deseo de la centenaria iglesia.
Hombres y mujeres son entrenados en la Escuela-taller
de oficios tradicionales de Suchitoto, por el momento
la única en El Salvador, en donde por dos años
recibirán una rigurosa preparación que los acreditará
como obreros especializados en restauración.
Son 50 jovencitos cuyas edades están entre los 15 y
los 24 años. En ese grupo de aprendices se encuentran
diez mujeres: seis están aprendiendo carpintería,
dos se preparan como electricistas y dos más decidieron
practicar el trabajo más duro, el de la herrería.
En la escuela-taller, a diferencia de cualquier otro centro
de estudios, el 80 por ciento del tiempo del aprendizaje se
utiliza para las prácticas, por lo que las destrezas
adquiridas son muy valiosas en los cuatro oficios que se ofrecen:
albañilería, carpintería, electricidad
y herrería.
Ahí los alumnos se encuentran trabajando con mucha
dedicación en la especialidad que escogieron; así
algunos están concentrados en la elaboración
de balcones con la técnica ya casi perdida del hierro
forjado; otros cepillan la madera hasta dejarla lustrosa y
bien perfilada; otros más se dedican a levantar muros,
arreglar los ladrillos del piso, preparar mezcla de cal y
arena sin utilizar cemento, mientras que algunos hacen sus
prácticas de instalaciones eléctricas.
Todos estos muchachos y jovencitas saben muy bien que su preparación
en los oficios escogidos es importante y están conscientes
de que están siendo capacitados para restaurar valiosas
joyas de la arquitectura en el centro histórico de
Suchitoto, en Cuscatlán.
Me
interesó el trabajo de hacer balcones con hierro forjado,
porque es algo que casi ya no se hace, menciona María
Elena González, de 19 años, una jovencita cuyas
manos suaves y cuerpo de apariencia frágil contrasta
con el trabajo rudo de la herrería.
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Reyna
Arely Henríquez, de 20 años, y María
Elena González, de 19, en sus prácticas
diarias.
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Los mejores
de estos aprendices, así como algunos de los egresados
de las dos promociones anteriores serán los encargados
de restaurar la iglesia de Santa Lucía, utilizando
las técnicas antiguas que usaron los españoles
durante la colonia y que poco a poco se ha ido perdiendo.
Proyecto mundial
El surgimiento de la Escuela-taller de oficios tradionales
de Suchitoto (en 1998) se debe a un proyecto impusado por
tres instituciones: la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI), el Consejo Nacional para la Cultura
y el Arte (Concultura) y la Alcaldía de Suchitoto,
además del apoyo del Instituto Salvadoreño de
Formación Profesional (INSAFORP).
No obstante, este centro que prepara obreros especializados
en restauración forma parte de un proyecto más
ambicioso: el Programa de Preservación del Patrimonio
Cultural en Iberoamérica de la AECI, el cual desarrolla
tres grandes líneas de trabajo que se complementan
entre sí: la revitalización de centros históricos,
la restauración de monumentos y la creación
de escuelas-taller.
Este programa
de la AECI, que fue creado en 1984, se amplió en 1991
con el de escuelas-taller, y en la actualidad han sido creadas
34 en 17 países. Para el caso, en Guatemala y en Honduras
hay tres de estas escuelas, mientras que en El Salvador la
de Suchitoto es la primera, señala el arquitecto Marlon
Edgardo Figueroa Rodríguez, director de la Escuela-taller
de oficios tradicionales de Suchitoto.
En esencia, el proyecto de las escuelas-taller es la
de capacitar a jóvenes de escasos recursos para que
sean profesionales en el arte de restaurar edificios. En Europa
la restauración es un arte, además de una industria,
porque el turismo es valiosísimo. Aquí nosotros
estamos todavía en pañales, menciona el
arquitecto Figueroa.
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En
los cuatro oficios que se imparten en la escuela-taller,
la práctica tiene prioridad.
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Es así
como en 1998 se inauguró la primera escuela-taller
en el país, e inició el programa de estudios
de dos años con los primeros aspirantes, graduándose
32 jóvenes en el 2000. En la segunda promoción
en 2003 se graduaron 45 jóvenes.
Este es un proyecto de mucho impacto en el mercado laboral,
pues de los 32 graduados en el 2000, 24 de ellos trabajaron
en las ocupaciones en que fueron formados, es decir que hubo
una inserción laboral del 75%. Además, el proyecto
tuvo un gran impacto a nivel local, ya que el 88% de los egresados
trabajó en el mismo municipio de
Suchitoto, y el restante 12% en San Salvador, señala
el boletín # 18, con fecha 4 de febrero de 2003 del
INSAFORP.
Una de las peculiaridades de este proyecto es que la preparación
es gratis. Es más, como los muchachos y las jovencitas
están como aprendices a tiempo completo, de 8:00 a.m.
a 12:00 m. y de 1:00 p.m. a 4:00 p.m., reciben una beca remunerada
que asciende a ¢360 mensuales, seguro médico y
equipo de seguridad industrial.
Este incentivo les permite dedicarse de lleno al aprendizaje
de las técnicas, casi olvidadas, de los antiguos artesanos,
y de esta forma no sólo restaurar la belleza arquitectónica
y artística de la iglesia de Santa Lucía, sino
también participar en recuperar el centro histórico
de Suchitoto, además de trabajar en otros monumentos
y edificios históricos del país.
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Obras
a trabajar
Restauración y puesta en balor de la iglesia
parroquial de Santa Lucía.
Rehabilitación de las instalaciones donde
funciona en la actualidad la Escuela-Taller de Suchitoto.
Apoyo a la Alcaldía Municipal de Suchitoto
en obras de restauración y rehabilitación
de edificios y espacio públicos ubicados dentro
del conjunto del Centro Histórico.
¢360 para cada aprendiz
Es
el pago que recibe cada
muchacho para aprender el oficio.
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Estos
aprendices se entrenan en los módulos de práctica
de circuitos eléctricos.
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Formación
integral
Por el momento, la Escuela-taller de oficios tradicionales
de Suchitoto sólo tiene capacidad para recibir un máximo
de 50 aprendices, quienes en su totalidad son de la zona aledaña
al municipio.
Entre los requisitos para ingresar a esta escuela es comprobar
que sean personas de escasos recursos económicos y
tener un nivel mínimo de estudios de sexto grado hasta
bachillerato.
El programa de estudio tiene cuantificado 3,784 horas-clase
(dos años), que incluyen una preparación teórica
y práctica; en la teoría el equivalente es al
20% de capacitación, mientras que el otro 80% es práctica.
Dividido en cuatro semestres con exámenes mensuales
y semestrales, el plan de estudio incluye la especialización
por oficio opcional que puede ser herrería, electricidad,
carpintería y albañilería, además
materias comunes que incluye lenguaje, matemáticas,
historia del arte y la arquitectura, dibujo técnico,
normas de seguridad e higiene industrial y gestión
empresarial, entre otros, señala la ingeniera Lidia
Martínez, coordinadora pedagógica de la escuela.
Sin embargo, las proyecciones van más allá,
porque en el plan de estudio también tienen contemplado
incluir informática, ética, inglés básico
y técnico, como una forma de darles una preparación
más integral, señala la ingeniera Martínez.
De esta forma, la escuela tiene proyectado la implementación
de microempresas y talleres artesanales con los jóvenes
egresados, así como la creación de una bolsa
de trabajo que no sólo se quede en Suchitoto, sino
que pueda emigrar a todo el país.
Pronto
iniciará restauración
Desde hace más de una década, la iglesia de
Santa Lucía ha sido objeto de algunos intentos por
restaurarla; no obstante, hasta ahora no se ha logrado por
completo, debido a problemas económicos, por un lado,
y a la falta de personal especializado, por el otro, por lo
que el surgimiento de la Escuela-taller de oficios tradicionales
daba la esperanza de contar con el personal idóneo.
Aunque la escuela-taller de Suchitoto ha graduado anteriormente
dos promociones de obreros especializados, no se logró
el objetivo principal, que era la restauración de la
iglesia de Santa Lucía, porque no existía un
documento especializado de restauración, para el cual
Concultura ha contratado expertos y ellos lo están
desarrollando, y ya hemos visto los avances de ese proyecto,
que podríamos tenerlo aproximadamente dentro de un
mes, y en base a eso entraremos con todo, dice Figueroa.
Lo
que se restauraría
El arquitecto Marlon Figueroa señala algunos
de los trabajos a realizarse en la Iglesia Santa Lucía
.
Una restauración que tendría a penas
18 meses para ejecutarse con los obreros capacitados
en la Escuela-Taller de Suchitoto.
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Restauración
del techo y del cielo
falso enduelado, además de
rescatar las pinturas.
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Restaurar
puertas y vitrales,
para que concuerden en estilos
y colores.
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Desmontar
y dar tratamiento
al forro de algunas columnas
dañadas por el comején.
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Restaurar
pisos, restituir piezas
quebradas y gastadas, y verificar
el piso original.
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Reinstalar
bancas originales de
la iglesia, para que concuerden
con el estilo del templo.
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