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Edición:
14
de marzo de 2004


Sin políticas
de ahorro y uso eficiente, gigantes como Sao Paulo o Ciudad
de México
pueden enfrentar racionamientos del líquido, advierten
expertos.
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Tanto
en México como en Brasil, las megaciudades devoran
los recursos hídricos, dejan una estela de agua contaminada
y recurren a lugares cada vez más lejanos para abastecerse.
Pero el problema no se origina en la escasez del líquido,
sino en el desperdicio, aseguran expertos.
Es necesario reducir el consumo excesivo, dijo
a Tierramérica el especialista brasileño Aldo
Rebouças, quien apunta a una gestión de
la demanda como única salida para la crisis del
abastecimiento en la región metropolitana de Sao Paulo,
que enfrenta el riesgo de racionamiento en los próximos
meses.
La amenaza pesa desde el año pasado sobre los 18 millones
de habitantes del conjunto de 38 municipios de la Gran Sao
Paulo.
Las represas del sistema Cantareira, que abastecen la mitad
de la población metropolitana, están con apenas
17% de su capacidad total y tendrían que alcanzar 40%
hasta fin de marzo para evitar el racionamiento, según
los técnicos de la estatal Compañía de
Saneamiento Básico del Estado de Sao Paulo (SABESP).
Por eso la empresa decidió, en un último
intento de evitar el colapso, ofrecer a los usuarios
que reduzcan su consumo en por lo menos 20 por ciento, con
un descuento proporcional en sus cuentas en los próximos
seis meses.
La SABESP, que monopoliza el suministro en la región,
está elaborando planes para incrementar su capacidad
de producción en 12 a 15 m3/s en los próximos
15 años, señaló a Tierramérica
Francisco José Paracampos, superintendente de Planificación
y Apoyo de Distribución de la compañía.
Debido al escaso margen, vulnerable a cualquier sequía,
Esta opción mantiene la cultura de la abundancia,
que prefiere incrementar la oferta en lugar de promover el
ahorro y el uso más eficiente de los recursos hídricos,
según Rebouças, ingeniero hidráulico
de la Universidad de Sao Paulo. Cada habitante de la Gran
Sao Paulo consume hoy 180 litros diarios de agua, pero 100
litros serían suficientes, sostuvo.
Los nuevos proyectos son muy caros, porque dependen de manantiales
más lejanos, con gastos adicionales de energía
para elevar el agua a la altitud de Sao Paulo, cerca de 800
metros, destacó el especialista.
Pero Paracampos discrepa: considera que los planes de la SABESP
combinan aumento de oferta y control de demanda. El consumo
en la Gran
Sao Paulo bajó 20 por ciento en los seis últimos
años, aseguró.
Problemas similares a los de Sao Paulo enfrenta la zona metropolitana
del Valle de México, compuesta de la capital nacional
y el vecino estado de México, con 20 millones de habitantes
aglomerados en una altitud de unos dos 1,240 metros.
La región es favorecida por abundante agua subterránea,
que responde por 70 por ciento del abasto, pero cuya sobreexplotación
provocó hundimiento del suelo y daños estructurales
en construcciones.
Se estima que la extracción excede en 50 a 80% la recarga
natural de los acuíferos, y los planes oficiales incluyen
sacarles más agua y aprovechar ríos lejanos
en altitudes más bajas. Entretanto, se calcula que
35% del agua se derrocha a través de fugas en el sistema
de tuberías.
La zona sufre además una grave confusión institucional,
con más de 20 instancias administrativas. Hay
duplicación de tareas en la gestión, políticas
opuestas entre organismos de una misma entidad, observó
Manuel Perló, director del Programa Universitario de
Estudios sobre la Ciudad.
Además es necesario sustituir equipos. En los
sanitarios, que representan 26% del consumo residencial, la
descarga puede bajar a seis litros de agua, un tercio del
gasto actual, sin perder eficiencia, dijo Ivanildo Hespanhol,
experto en reutilización de la Universidad de Sao Paulo.
La reutilización puede postergar la necesidad de nuevos
manantiales lejanos. Es ventajosa en la agricultura, porque
contiene material orgánico fertilizante, en industrias
que consumen mucha agua, en el lavado de calles y el riego
de jardines urbanos.
Decenas de empresas industriales ya la emplean en la Gran
Sao Paulo. Pero es una alternativa incipiente que tiene
que ser impuesta por decisión política,
ya que no interesa a las compañías de saneamiento
debido al precio más bajo del agua reutilizable, opinó
el especialista.
Con aporte de Diego Cevallos (México)
| ECOBREVES |
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AMERICA
CENTRAL
Tribunal en defensa del agua
El Tribunal Centroamericano del Agua (TCA) desarrollará
su segundo período de audiencias en San José,
Costa Rica, para debatir sobre casos de países
de la región.
El Tribunal es una organización de la sociedad
civil que busca la condena moral de las personas e instituciones
responsables de perjuicios al recurso hídrico,
explicó el biólogo Ricardo Valverde, asesor
técnico del TCA.
Se analizarán casos como el de perjuicios para
fuentes de agua en El Salvador por la construcción
de carreteras y la contaminación con material
radiactivo en el canal de Panamá.
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GUATEMALA
Cultivarán tilapia por café
El
Ministerio de Agricultura y Ganadería de Guatemala
promoverá la cría del pez tilapia (Oreochromis
spp) como alternativa para comunidades afectadas por
la crisis del café, sobre todo en la costa sur
del país.
Hay suficientes condiciones para cultivar la tilapia,
de rápido crecimiento. Sólo se necesita
que el área no supere los 1,500 metros de altura
y tenga una temperatura promedio de 26 a 28 grados,
explicó el viceministro Ramiro Pérez.
El ministerio instaló, con apoyo técnico
del gobierno de Taiwán, el Centro Nacional de
Producción y Capacitación Acuícola
Sabana Grande.
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HONDURAS
Sin presupuesto para combatir incendios
El
gobierno de Honduras dejó a la estatal Corporación
Hondureña de Desarrollo Forestal (Cohdefor) sin
fondos para prevenir y combatir los incendios forestales
que cada año ocurren en el país, denunció
el gerente de esa dependencia, Gustavo Morales.
Morales expresó su confianza en que las autoridades
enmienden su error, pero de momento busca ayuda de la
Agencia Internacional para el Desarrollo del gobierno
de Estados Unidos y otros potenciales donantes.
Cada año, cerca de 55 mil hectáreas de
bosque son destruidas por unos 950 incendios, en muchos
casos intencionales, sobre todo en los meses de verano,
según Cohdefor.
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