Edición del 13 al 19 de junio de 2004

Federico Hernández Aguilar, el nuevo presidente del Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte (Concultura), nos comparte un poco de su
vida para conocer mejor al más joven de los presidentes que ha
tenido esa institución.

Orsy Campos
Fotos: Maritza Santos

Con un carisma muy particular, Luis Federico Constantino Hernández Aguilar se presenta a la entrevista programada para que dure una hora, debido a su apretada agenda, tiempo muy corto para descubrir la esencia de un hombre multifacético que ha incursionado en el periodismo, la literatura, la promoción cultural y la política.

A veces serio y en otras con una sonrisa contagiosa, responde a cada pregunta con cautela. Y en cada contestación se descubre a un joven que tiene muchos deseos de trabajar, de hacer las cosas bien; hasta transmite aquella confianza y verosimilitud que muy pocos políticos logran irradiar.

Impecable en su vestir con su traje formal color café y con una barba bien cuidada, Federico refleja en su personalidad el intelectual que es, pero muy diferente a los intelectuales o los artistas bohemios, ya que según asegura no tiene vicios.

Atractivo para muchas mujeres, Federico tiene unos ojos curiosos, chispeantes de vida, seductores y lo más interesante: uno es de color azul y el otro es verde. “Según la camisa que me ponga se pueden ver azules los dos o verdes”, menciona.

A sus casi 30 años, Federico todavía dice con mucho orgullo “Soy soltero y sin compromisos”, aunque en su haber ha tenido muchos amores, sin especificar cuántos, pero sí asegura que en su adolescencia “tuve un montón de novias. Herí sentimientos, pero ahora me arrepiento porque eso se paga”.

De repente, cuando el capítulo de los noviazgos se cerraba, Federico deja escapar una confesión pícara: “He tenido un gran amor, no voy a decir su nombre por razones obvias, pero ha sido la más importante”.

“La experiencia como diputado
puede ser buena, mala, fea,
frustrante o satisfactoria”
Federico Hernández
Presidente Concultura.

Frente a las curiosas y morbosas preguntas, Federico Hernández sólo delata que ese amor se dio cuando él tenía 22 años, y ella... 27.

Los saltos de la vida

Federico considera que su vida siempre ha sido un poquito pública, y se remonta a sus 13 años, cuando comenzó a trabajar en el canal 12, donde iniciaría la transmisión del programa “Canal 13” que era una especie de chiquilladas.

Para participar en lo que él considera como su primer trabajo, en el que ganaba un salario mensual de 300 colones, asegura que fueron entrevistados miles de niños, de los cuales fueron seleccionados nueve o diez.

“Y nos dio, creo que a todos los que estuvimos en ese programa, la experiencia de la responsabilidad muy temprana, de alguna manera teníamos una responsabilidad que cumplir, no podíamos andar haciendo tontera y media, aunque fuéramos niños, porque nos metieron en la cabeza que éramos un ejemplo, y ese fue muy bueno porque nos alejó de un montón de cosas negativas”, asegura.

Después de un año y medio de trabajo en “Canal 13” pasó al programa “Tierra de infancia”, donde comenzó a escribir guiones de televisión a la vez que continuaba con sus estudios.

Es en 1995 cuando entra a la revista dominical de “La Prensa Gráfica”, donde fue redactor y en una época editor. Esta experiencia la considera “enriquecedora. Es hermoso la libertad de escoger temas; me encantaban los reportajes de riesgo, me tiré en paracaídas, subíamos montaña, hicimos rappel”.

En 1998 trabaja en el área de comunicaciones de la Universidad Tecnológica, y es en ese mismo año que Francisco Flores lo llevó a la campaña proselitista, para luego participar en las elecciones como candidato a diputado, puesto que ostentaba antes de ser llamado a la presidencia de Concultura.

Federico transmite confianza, la que muy pocos políticos logran irradiar.

“La experiencia como diputado puede ser buena, mala, frustrante, satisfactoria en la medida en que uno desea hacer cosas por el país y se siente en la libertad o no de hacerlas”, menciona Hernández.

Para este joven político, lo más difícil fue no contar muchas veces en la contraparte política con gente madura, gente que despartidirizara los problemas.

Lo más gratificante fueron las pequeñas cosas que en medio de ese debate tan de poca altura se pudieron hacer, por ejemplo debatir la ley general de educación y las reformas a la ley de la carrera docente, entre otros temas.

A casi dos semanas de haber sido designado como presidente de Concultura, Federico destaca que en este momento están en el proceso de evaluación integral para determinar qué cambios sería necesario realizar dentro de la institución.

Mientras tanto, este joven inquieto hará uso de toda la experiencia acumulada en su quehacer periodístico, político, cultural y artístico para hacerle frente a esa gran resposabilidad que significa Concultura.

Trayectoria literaria

• Federico Hernández Aguilar es poeta, narrador y ensayista. Ha recibido numerosos premios nacionales y su obra poética ha sido difundida en varios países de Centroamérica, el Caribe, Sudamérica y Europa. Ha sido parcialmente traducido al inglés, francés y árabe.

• Su bibliografía cuenta ya nueve títulos: “Con el permiso de ustedes” (poesía), “El segundo verbo” (poesía), “Inconclusiones” (ensayos filosóficos), “Mordiendo la manzana” (poesía), “Gotas” (aforismos y epigramas), “Brusca prosa” (ideas, juicios y vislumbres), “Once maneras de iluminar mi sombra” (poesía), “Juegos de manos” (cuento) y “Apología del cinismo” (poesía).

• En México ha sido publicado, recientemente, “Último divorcio de Blancanieves y otros cuentos”, su segundo volumen de narrativa breve.

• Tiene producción inédita en ensayos sobre poesía, un monólogo existencial, una antología de jóvenes poetas salvadoreños y una selección-homenaje dedicada a la poeta hondureña Juana Pavón.

• Hasta 2003 fue presidente de la Fundación Poetas de El Salvador, entidad cultural no lucrativa que en 2002 y 2003 organizó los dos festivales internacionales de poesía, reuniendo a autores de cuatro continentes.
Escudriñando a un servidor público

• Escritores salvadoreños que admira: Claudia Lars, Roque Dalton y Alberto Rivas Bonilla, entre otros.
n Personajes que admira: “Mahatma” Gandhi, Abraham Lincoln, Winston Churchill, Camilo José Cela, Pablo Neruda, y su antepasado el general Luciano Hernández, que se remonta a la época de Gerardo Barrios.

• Comida favorita: pupusas de queso.

• Pasatiempo favorito: leer (le gusta leer hasta seis o siete libros simultáneamente).

• De qué le hubiera gustado trabajar: guía turístico.

• Características de las mujeres que le atraen: que sean morenas, inteligentes, honestas y sensibles.

• Qué le enoja rápido: no le gusta que la gente sea injusta.

Desde los 13 años ha estado ligado con medios de comunicación. A esa edad participaba en televisión.

Su trayectoria abarca programas
radiales y televisivos.


Vistazo a su vida

• Nació en San Salvador en julio de 1974.
u Realizó estudios de Ciencias Políticas y Ciencias de la Comunicación.

• Su trayectoria periodística abarca radio, televisión y prensa escrita.

• De junio de 1999 a enero de 2003 se desempeñó como Ejecutivo de Comunicaciones de la Presidencia de la República de El Salvador.

• Entre 1999 y 2003 fue director y conductor del programa radial “En voz alta”.

• Fue director y conductor del espacio cultural del programa “Orgullosamente salvadoreño”, producción televisiva que se transmite semanalmente a comunidades de compatriotas residentes en diversas ciudades de los Estados Unidos y en la actualidad en El Salvador.

• De mayo de 2003 a mayo de 2004 fue diputado propietario ante la Asamblea Legislativa de El Salvador. Formó parte de las comisiones de Cultura y Educación, Modernización, y Juventud, Deporte y Recreación.

• Desde el uno de junio de 2004 es presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).

 

 

 

 



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