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Edición
del 12 al 19 de diciembre de 2004

Norbert
P. va a ser asesinado y llora en las piernas de su enfermera.
Quizás le han diagnosticado retraso mental. En la vieja
foto aparece de cuatro años; su pediatra hará
que no cumpla cinco.
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| El
Dr. Eugene Fisher, director del instituto Emperador Guillermo
de Antropologia, Eugenesia y Herencia Humana. Sostenía
que la mezcla de sangre negra con sangre
blanca traería la decadencia de la cultura
europea. |
Decenas
de fotos de asesinados están en el Museo Conmemorativo
del Holocausto en Washington D.C., Estados Unidos, con documentos,
libros y filmes.
Son parte de la exhibición Medicina mortal: Creando
la raza superior que muestra a la ciencia asesinando
a decenas de miles de alemanes enfermos, adultos y niños,
antes de asesinar judíos, gitanos, eslavos y otros
pueblos inferiores.
Porque el Holocausto se basó en la ciencia. Hace un
siglo la desigualdad de las razas humanas se enseñaba
en universidades; los científicos decían que
los negros eran mentalmente inferiores y que los judíos
eran especie diferente.
Médicos y abogados pedían la muerte de los desvalidos
y el suicidio de los inválidos de la Primera Guerra
Mundial. El antropólogo Franz Boas se oponía
a gritos en Nueva York. Él era un inmigrante alemán
de baja estatura, barbado, con cicatriz en la cara.
Boaz y sus discípulos demostraron que la educación
separada pero igual que se ofrecía a los
niños negros creaba una población empobrecida
de todo, pero rica en autodesprecio. Hace 50 años se
declaró ilegal la discriminación en las escuelas
de Estados Unidos; hace 35 todavía había escuelas
rechazando niños negros.
Era lógico que algún día un poder absoluto
aplicaría la ciencia para mejorar a su
población. Y llegó Hitler.
Hombres y superhombres
El nazismo es la biología aplicada, dijo
Herman Hesse, segundo de Adolfo Hitler. Los nazis creían
en la ley de Darwin: el más fuerte sobreviviría.
Dos millones de alemanes fuertes habían muerto en la
Primera Guerra Mundial y los científicos alemanes pensaban
que locos y enfermos se multiplicaban mientras los alemanes
educados tenían pocos hijos.
La respuesta fue la eugenesia, término creado por el
científico inglés Francis Galton (1822-1911).
Viene del griego buen nacimiento y es la aplicación
de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento
de la especie humana. Gracias a la industrializacion había
mucho que perfeccionar o eliminar: delincuencia y miseria.
Pronto había socialistas y conservadores pidiendo la
esterilización de los grupos inferiores.
Los eugenistas consiguieron que se aprobaran leyes para esterilizar
delincuentes en Canadá, Estados Unidos y Suiza. Hitler
iba mucho más allá: declaró indeseables
a los delincuentes, enfermos mentales y se consideró
como modelo físico a los pueblos nórdicos.
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| Empleados
del Aktion T-4 se relajan luego de una jornada de trabajo.
Se encargaban de los programas de eutanasia en pacientes
adultos de instituciones privadas, estatales y religiosas.
Administracion Nacional de Archivos
y Registros |
Los
nazis creían que las poblaciones, o razas
poseían genes buenos y malos,
dice la curadora de la exhibición Susan Bachrach. Eran
genéticamente enfermos los esquizofrénicos,
los epilépticos, los maniacodepresivos, los ciegos
y los sordos genéticos, y los alcohólicos crónicos.
En especial desconfiaban de los judíos, aun de los
conversos al cristianismo.
Para proteger la raza germana se prohibieron los matrimonios
entre saludables hereditarios y personas consideradas
genéticamente impuras. Se persiguió lo que atentaba
contra la reproducción, como el aborto y, según
los nazis, la homosexualidad.
Era un deber de las madres engendrar cuatro, cinco o seis
hijos. Se ofrecieron facilidades fiscales a las familias fértiles
y se buscó mejorar la salud de la población.
En 1936 se creó una oficina que combatía el
aborto y la homosexualidad.
(NOTA: La prohibición de matrimonios entre blancos
y negros ya existía en muchos estados norteamericanos
y duró hasta los años 60).
Cuando los nazis controlaron Alemania, la eugenesia alcanzó
todo los maestros judíos fueron despedidos y
se iniciaron las esterilizaciones masivas. Casi todos los
mejores genetistas, siquiatras y antropólogos participaron
en cortes especiales que decidieron la esterilización
de unos 400,000 alemanes. Los hombres eran vasectomizados,
pero cientos de mujeres murieron cuando se les operó
para atar sus trompas de falopio.
Aktion T-4
Karl Brandt, médico de Hitler y Comisionado del Reich
para Salud y Salubridad, testificó luego de la guerra
que, en 1939, su caudillo recomendó matar a los enfermos
incurables. Los aliados ahorcaron a Brandt y al director del
programa de eutanasia, Viktor Brack.
El programa comenzó matando niños nacidos con
deformidades y continuó con adultos improductivos,
como los inválidos o enfermos mentales. Era un programa
secreto llamado Aktion T-4, por Tiergartenstrasse 4, la dirección
de los cuarteles generales en Berlín. Sería
la primera matanza científica. En 1939 había
300,000 pacientes mentales en Alemania. En 1946 quedaban 40,000.
Un médico supervisaba la muerte y trataba de hacerla
indolora. Los asesinos eran pediatras, siquiatras, enfermeros.
Muchos se habían opuesto a la eutanasia, pero ahora
lo hacían por su patria.
La operación terminó en el verano de 1941 cuando
las iglesias se oponían abiertamente y había
manifestaciones callejeras. Hitler, en guerra profunda en
la Unión Soviética, no quería descontento
interno. Discretamente ordenó el final de las eutanasias
al T-4.
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| Johannes
Hauk (atrás del nino rubio) era el hijo de una
mujer alemana y un soldado argelino del ejercito
francés que ocupaba el oeste alemán en las
riveras del Rin luego de la Primera Guerra Mundial. Él
fue esterilizado a los 16 años, en 1937. Ese año,
los nazis esterilizaron a unos 500 ninos racialmente mezclados.
Foto de Hans Hauk |
Pero las
médicos alemanes retuvieron su poder de matar en su
práctica privada. Continuaron matando infantes retardados
o deformes DURANTE la ocupación aliada.
La peor época fue durante los salvajes bombardeos aliados,
cuando los soviéticos caían sobre Europa y las
poblaciones alemanas abandonaban sus asentamientos históricos
en Prusia Oriental. Para escapar ligeros, las policías
ejecutaban a los internos de manicomios, delincuentes juveniles,
homosexuales, antisociales, presos políticos, ancianos
de asilos y obreros eslavos.
Nuevas muertes
Desde enero de 1940 hasta agosto de 1941 murieron unos 70,000
enfermos. Entonces, T-4 fue a matar gitanos y judíos.
En 1942 fue al campo de exterminio de Lublin y mató
a 1,750,000 personas. Luego creó su propio campo de
concentración en la arrocería de San Sabba,
en Trieste, Italia.
Se declaró que las tribus gitanas sinti y roma eran
enfermos hereditarios y así se exterminó
a poblaciones enteras. Los homosexuales fueron asesinados
o esterilizados por decenas de miles. Por millones fueron
asesinados los polacos y eslavos del Báltico, quienes
se desquitaban entregando o matando judíos.
Según el escritor Henry Friedlander, los burócratas
del T-4 eran seres opacos y jóvenes. Pocos mataban
por amor al partido, pero todos tenían amor al dinero:
buscaban promociones, empleos, influencia. Eran burócratas
eficientes, todos visitaban los campos de muerte, veían
a los prisioneros, contemplaban el baño de gas. Todos
compartían el desprecio por los inválidos, los
judíos, los gitanos y las razas de piel oscura.
Imagine a la población total de salvadoreños,
aun a los emigrantes, e imagínela muerta. Así
murieron los judíos; había desaparecido la cultura
que produjo la literatura yiddish y a Franz Kafka, cuya familia
pereció en los campos de exterminio.
¿Qué pasó con los asesinos luego de la
derrota alemana?
Muy poco: 23 médicos fueron juzgados, 15 fueron encontrados
culpables y siete fueron ahorcados, aunque la mayoría
de pediatras alemanes participó en los asesinatos.
Unos volvieron a ejercer la medicina bajo nombre falso.
Nadie los denunció y la comunidad médica alemana
nunca ha reconocido, examinado ni aceptado los asesinatos,
dice Hugh Gregory Galagher, historiador a quien la poliomieltis
arrebató el uso de brazos y piernas.
Él menciona el caso de Alexander Mitshcherlich, joven
siquiatra que, en 1949, publicó un libro sintetizando
la evidencia del tibunal de Nuremberg que juzgó a los
médicos. El libro fue denunciado como ataque al
honor inviolable de la medicina alemana y su autor fue
calificado de traidor a su patria. Las universidades
han expulsado a estudiantes de medicina que tratan de discutir
el tema.
Hay mucho que discutir. Julius Hallervorden, quien hacía
estudios con cerebros cosechados entre los niños asesinados,
siguió estudiándolos hasta que fueron enterrados
en un cementerio de Munich en 1990.
Robert Ritter, sicólogo infantil y experto en delincuencia
juvenil, compiló una lista de gitanos europeos que
permitió llevarlos a los campos de exterminio. Ernst
Rüdin ayudó a desarrollar los procesos de esterilización.
Ernst Wentzler, pediatra que mató a millares de niños,
murió en 1973. Ninguno fue juzgado.
Carl Clauberg, ginecólogo, mató unas 700 mujeres
buscando un método eficiente de esterilización.
Su procedimiento favorito era bañarles el útero
con tóxicos. Capturado por los soviéticos y
liberado en 1955, las autoridades alemanas lo recapturaron
y murió en 1957 antes de ser juzgado. Otro verdugo,
Paul Nitsche, fue ejecutado en Alemania Oriental en 1948.
Hasta abril 2005
La exhibición Deadly medicine: Creating the
master race se abrió el 22 de abril y permanecerá
abierta hasta el 21 de abril de 1995.
El Museo Conmemorativo del Holocausto fue creado por el
gobierno de Estados Unidos, abre siete días a la
semana y cierra únicamente en la festividad judía
del Yom Kippur y la Navidad cristiana. La entrada es gratuita.
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