Edición del 12 al 19 de septiembre de 2004

El proyecto para el cultivo de achiote en Morazán es una estrategia
para que no se pierda el cultivo de la planta. Además es una alternativa
para los agricultores que ya perieron la fe en el henequén.

Lorena Baires
Fotos: César Avilés


Dicen que el color de la esperanza es verde; pero para los agricultores de Morazán, esa tonalidad se ha transformado en una pequeña semilla roja: el achiote.

Ese condimento que da un color rojo oscuro a las comidas es el mismo que germina en más de 250 manzanas de terreno, al nororiente del país.

Cerca de 200 agricultores han invertido sus ahorros en un programa liderado por el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP), en conjunto con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y la Fundación Salvadoreña de Educación y Trabajo (EDYTRA).

Estas entidades han contratado a un grupo de profesionales salvadoreños para que apoyen a los agricultores.

El programa se desarrolló en tres meses, donde abordaron temas como la biología de la planta, cuidados de la tierra, abonos, limpieza de los terrenos y administración de empresas, entre otros.

Experiencias

Uno de los capacitados es Romeo Pineda, quien inició su formación el 16 de febrero de este año con la construcción de los viveros. “Cada uno hizo su microempresa cerca de la casa, en su propio terreno. Así toda la familia se involucra en el trabajo”, comenta emocionado.

Pineda ha dispuesto un espacio de diez manzanas para que la semilla colorada germine, pero tiene planificado sembrar otras cinco más para aumentar la producción. Sus cultivos están en el lugar conocido como “La Joya”, cercano a la ribera del río San Francisco.

En sus tierras laboran unas 20 personas a diario, que no siempre suelen ser los mismos empleados. Las jornadas de trabajo son de seis horas, que Pineda las paga a cinco dólares. Cada obrero debe llevar sus instrumentos de trabajo, según sean las labores del día.

Ficha de la planta
Nombre científico: Bixa Orellana
Especialidad: dermatología, cosmética, gastronómicas.
Indicaciones: protección solar y de las picaduras de insectos. Antiinflamatorio, cicatrizante en patologías de piel. Evita la aparición de ampollas, quemaduras, eczemas y herpes zoster. Bronceador en formulaciones orales para intensificar el bronceado. Colorante de las comidas.
Contenido de las semillas:
Lípidos: ácidos: linoleico, alfa-linolénico, oleico.
Aminoácidos: glutamato, aspartato, leucina.
Cenizas: fósforo, calcio, hierro, zinc.
Contenido de las hojas: flavonoides, diterpenos. Ácido gálico y pirogalol.
Aceite esencial: bixaganeno o iswarano.

Acción farmacológica
Semillas: actividad diurética e hipoglucemiante. Capacidad de disminuir la actividad motora.
Hojas: hipoglucemiante, antídoto antiserpientes, antibacteriano, antimalárico, antifúngico.
“Todos entran a las seis de la mañana y se retiran a las doce del mediodía. Es una costumbre muy propia de Morazán. Si yo les impongo un horario diferente, simplemente se buscan otro empleo”, dijo Pineda entre risas.

La familia de Edgar Romero también se ha unido al programa. Su esposa e hijos cuidan ocho manzanas de cultivos en el cantón Las Aguas. Su método de trabajo le ha permitido ubicar de 750 a 800 arbustos por manzana.

“Con este número por manzana quiero empezar un experimento: introduciré abono orgánico para tratar a la planta de achiote. Si todo sale bien lograré reducir los costos de inversión”, explica.

Romero, hombre de piel quemada al sol, detalla que otra técnica que ha empleado es sembrar los arbustos en estacadas de curvas a nivel. Esto consiste en ubicar las plantas en líneas onduladas, para no desperdiciar el espacio de los desniveles del terreno.

Los 12 empleados que laboran en las tierras de Las Aguas trabajan con prisa para lograr la meta: 20 manzanas de cultivos. Es por eso que laboran toda la mañana y parte de la tarde, todos los días.

Preocupaciones

A pesar de que los inversionistas ven con buenos ojos el proyecto, relatan algunas situaciones que les preocupa durante el día. Uno de esos factores es que en las últimas semanas no ha llovido lo suficiente.

“No nos aflige tanto que la planta se ponga amarillenta, pero sí pensamos en qué hacer para evitar que la tierra se seque. Sobre todo porque son tierras calientes, donde el agua se evapora con facilidad”, manifestó Romero.

Por su parte, Pineda relató que si pueden mantener la humedad necesaria lograrán producir dos cosechas por año. Si no logran ese objetivo, sólo lograrán una producción anual.

Es por esto que algunos microempresarios piensan que deben sembrar antes de que termine septiembre, porque de lo contrario las plantitas no lograrán sobrevivir.

Expectativas

Marco Escobar, director de INSAFORP, explica que el “Proyecto Agroindustrial del Achiote” es una estrategia para promover el cultivo de la planta. Por otro lado, es ayuda a que los agricultores y sus familias mejoren su calidad de vida.

“Esperamos que cada microempresario pueda sacar dos cosechas en el año. La primera que salga de cada uno está valorada en dos mil dólares aproximadamente”, adelanta el funcionario.

Por su parte, Felipe Flores, presidente de la comisión coordinadora del proyecto, explica que este es un proyecto piloto en Morazán, que puede extenderse a tierras de San Vicente, Cabañas y Chalatenango. Muchos ya intentaron contactar con Flores para iniciar cultivos.

En la primera etapa calculan que se sembrarán 1,200 manzanas. Si esto resulta, y si logran mantener la humedad necesaria de la tierra, cada manzana producirá 40 quintales de achiote por cosecha en los próximos años.

Para el año siguiente, según dijo Escobar, los agricultores producirán cerca de cinco quintales por manzana. Este número aumentará cada cosecha, hasta llegar a las 40 que han planificado.

Junto a ellos, el personal de INSAFORP, MARN y EDYTRA mantienen monitoreos de vigilancia para que la inversión realizada produzca la cosecha programada. Además, las instituciones realizan esfuerzos técnicos y financieros para que el proyecto se extienda a otras tierras norteñas de El Salvador y de esa manera ayudar a más familias que aún viven de la agricultura en sus viviendas.

Edgar Romero, del cantón Las Aguas, explica cómo
sembrar los arbustos de un vívero en el terreno fértil.

 

La planta de achiote puede llegar a
medir hasta dos metros.



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