Edición del 9 al 15 de mayo de 2004

“La amarga pasión de Cristo” es un relato impactante que describe con detalle
las últimas horas de la vida del Señor.

Orsy Campos
Ilustración: Ricardo Leiva

Anne Catalina Emmerich era una monja alemana de la orden agustina, quien desde 1813 quedó postrada en cama, recibiendo en su cuerpo los estigmas que sufriera Jesús en la cruxifición.

Tres años después, el poeta romántico alemán Clemens Brentano visitó a Emmerich donde estaba recluida; para su gran asombro ella lo reconoció, y le dijo que él había sido señalado como el hombre capaz de ayudarla a que se cumpliera el mandato de Dios. Concretamente que escribiera por el bien de las innumerables almas la revelación que Él le había hecho.

Es así como el escritor recogió todas las visiones que, mientras estuvo enferma e inmovilizada en la cama, tuvo la religiosa sobre la pasión de Cristo.

Convertida en testigo ocular, Emmerich narra todos los hechos desde la última cena de Jesucristo, su arresto, su juicio y su resurrección con un detalle casi cinematográfico.

En el libro puede leerse, por ejemplo, que cuando Jesús fue alzado en la cruz tenía la cara vuelta hacia el noroeste, o que mientras estaba clavado en la cruz fue transportada a Jerusalén, donde observó la reunión entre Pilatos y Herodes.

Las visiones de Anne muestran detalles, generalmente ligeros, que les dan una intensidad que captura el interés del lector, ya que cada escena gráfica es sucedida por otra en una rápida sucesión como si fuesen físicamente visibles a través de los ojos.

En la página 98 Emmerich relata que “le taparon los ojos con un sucio trapo y le pegaban y le gritaban ‘Oh, Cristo, profetiza quién te ha pegado’. Jesús no habría la boca, rogaba por ellos interiormente y suspiraba. En ese estado lo arrastraron con la cadena hasta la sala adonde se había retirado el Consejo”.

Ficha bibliográfica
Título: La amarga pasión de Cristo
Autora: Ana Catalina Emmerich
De venta en: Almacenes Simán
Precio: $13.50

En la página 189 dice “desde que Pilatos pronunció la sentencia, el cielo, hasta aquel momento despejado, había ido cubriéndose de nubes, pero a la sexta hora, según el modo de contar de los judíos, que corresponde a las doce y media, el sol se apagó de repente. Yo vi como sucedio, pero no encuentro palabras para expresarlo... La luna apareció llena y pálida sobre el monte de los Olivos, y fue avanzando rápidamente hacia el sol.

“De repente, de la derecha del sol vi aparecer un cuerpo oscuro similar a una montaña y que, colocándose ante Él lo cubrió por completo. El centro de ese cuerpo era el de un naranja oscuro y estaba rodeado de un círculo de fuego semejante a un anillo de hierro candente. El cielo se volvió negro y las estrellas aparecieron en él despidiendo una luz ensangrentada”.

Algunos pasajes y descripciones en sus 251 páginas resultan de tal veracidad que incluso han sido utlizados como guía para investigaciones arqueológicas. Juan Pablo II declaró venerable a Ana Catalina Emmerich y El Vaticano ha anunciado su pronta beatificación.

“La amarga pasión de Cristo” es una obra clásica para los cristianos desde su primera publicación, en 1833, y es un impactante drama que profundiza en uno de los momentos más trascendentales para la cristiandad.

Fuentes: www.iglesia.org/articulos/ac_emmerich04.php,
www.enciclopediacatolica.com/e/emmerich.htm y libro “La amarga pasión de Cristo”.

SEMANA CULTURAL

Martes 11 de mayo
Inauguración de la séptima exposición de pintura colectiva, en las instalaciones del Espacio Cultural del Liceo Francés (kilómetro 10 1/2 carretera a Santa Tecla), a las 7:30 p.m.

Del miércoles 12 al sábado 15

La Compañía Teatro Estudio de San Salvador presentará la obra del siglo XVIII, “Mirandolina”, en el Teatro Luis Poma, Metrocentro, San Salvador, a las 8:00 p.m. Entradas: $5 general y $3 estudiantes con carné.

Del miércoles 12 al miércoles 19

Segunda muestra pictórica “Arte para la historia”, en el Teatro de Santa Ana. De martes a domingo de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 6:00 p.m. Entrada general $0.35.

Hasta el martes 18

Exposición pictórica de Jaime Rodríguez de Greiff, en la Sala de Exposiciones de la Alianza Francesa, 51ª Avenida Norte # 152, colonia Escalón.

Todo mayo

Exposición de pintura europea de los siglos XVII y XVIII en el Museo de Arte de El Salvador. Además se puede ver la muestra del escultor español Francisco Leiro, el documental “Recordando a Chepe”, sobre la vida y obra de José Mejía Vides, así como la exposición “José Mejía Vides, 70 años de expresión”.

Juegos Florales de Santa Ana

La Casa de la Cultura de Santa Ana invita a los escritores y poetas de todo el país ha participar en los Juegos Florales, en los géneros de cuento y poesía. El premio único para cada género es de ocho salarios mínimos. Último día para presentar las obras es el miércoles 12 de mayo de 2004. Más información al teléfono 441-0169.


Gisela Ostwald
DPA


Una guapa bibliotecaria de Praga fue el último amor de Albert Einstein. Con Johanna Fantova, 22 años menor que él, el físico y Premio Nobel salía a navegar en el Lago Carnegie de Princeton, en Nueva Jersey, Estados Unidos.
Le escribía poemas y le dibujaba pequeñas caricaturas, e incluso le permitió cortarle su melena blanca.

“Johanna estaba muy cerca de él. Disfrutaba de su compañía. Ella era su conexión con el viejo mundo”, dijo el único amigo aún vivo de Einstein y Fantova, Gillett Griffin, a la agencia DPA.

También para Griffin fue una sorpresa que Johanna confiara sus conversaciones y encuentros con Einstein a un diario íntimo durante el último año y medio de vida de éste.

El manuscrito apareció ahora, por casualidad, 23 años después de la muerte de la mujer. En la búsqueda de material inédito sobre parejas históricas, un colaborador de la Universidad de Princeton encontró en la biblioteca los documentos personales de Fantova y el diario de 62 páginas escrito en alemán.

El diario contiene sólo pocos indicios de la relación entre ambos.

Johanna retrató al padre de la teoría de la relatividad como un observador despierto y a veces agudo de políticos y acontecimientos de la política, lo que contradice su imagen de genio loco.

Según los relatos de Johanna, Einstein mantuvo el buen humor incluso cuando su salud comenzó a deteriorarse rápidamente.

Einstein conoció a la joven de Praga, delgada y morena, en los años 20 del siglo XX en Europa, y ya en Berlín salió a navegar con ella.

En 1933 huyó con su segunda esposa Elsa de la Alemania nazi a Estados Unidos y se asentó en Princeton, donde recibió un puesto de profesor e investigador de por vida.

Johanna Fantova se salvó también y viajó a Estados Unidos en 1939, inmediatamente antes de estallar la guerra, y allí retomó contacto con Einstein.

El mismo año murió Elsa, que además era prima de Einstein. El científico, que estaba divorciado de la matemática serbia Mileva Maric y tenía un hijo con ella, se quedó viudo. Se hacía atender por la hija de Elsa, Margot, y además tenía una secretaria, Helen Dukas.

En los años hasta su muerte en abril de 1955, Einstein tuvo una estrecha relación con Johanna. Ella iba a menudo a su casa y lo acompañaba en su tiempo libre.

Sin el optimismo de Einstein, sin embargo, Fantova cayó en la desgana y, según Griffin, se convirtió en los años antes de su muerte en 1981 en una “mujer insegura, inestable y amargada”.

Aún duele

Luis de la Gasca

No preguntes cómo duele
el puñal de tu mentira
cuando aún tu mano entierra
su acero contra mi pecho.

Dejaste el rosal deshecho
que, con tanto amor y entrega
con su más tierna fragancia
tus jardines perfumara.

Sin que un bálsamo aliviara
el dolor de aquella herida...

La herida ha quedado abierta
y el acero sigue adentro.

 

Carrusel

Fabricio Luna
(Salvadoreño radicado en Japón)

Abandonado,
giro en el carrusel
vertiginoso de tu amado reboso.

Sé que oyes el eco de mi boca
que explota ansiosa
como lenta y ciega
mariposa en rosa.

Sabes que amo
por amar y cantar
y para volver a amar
una vez más.
Tengo un boleto de acero,

pero no tengo camino,
me gusta este tren
de hierro y flama
que a su línea solitaria
me llama.

Amor, tráelo a casa,
trae el engaño
y la falsa promesa
de volver,
trae mi cena en la copa vacía,

trae la inmensa noche
convertida en cristal,
trae el beso desaparecido
en flama.

 



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