Edición del 8 al 15 de agosto de 2004

La fotografa salvadoreña Muriel Hasbún, radicada en Washington D.C.,
visitó El Salvador recientemente, y en una breve reunión ha comentado
sus trabajos desde la primera vez que tomó fotos hasta su intención
de exponer su obra en el país.

Morena Rivera
Fotos: Eleonora Salaverría
y Muriel Hasbún


La huella de la memoria

Ella es considerada como una de las mejores fotógrafas de iberoamérica, y es la heredera del arte que cultivó su padre, el odontólogo y fotógrafo Antonio Hasbún y además recibió la sensibilidad artística de su madre, Janine Janowski, fundadora de la desaparecida Galería El Laberinto.

Su carrera prácticamente la inició como un entretenimiento a los 16 años, allá por 1977, influenciada claro por el trabajo fotográfico de su padre, quien ya tenía ganada una buena reputación como artista de la luz.

“Yo crecí con la fotografía alrededor mío y también el arte porque mi mamá tenía la galería El Laberinto, entonces el arte en nuestra casa siempre fue algo natural, y así comencé a tomarle fotos a mis amigos en el colegio” recuerda Muriel.

Todos los santos

Helene B. Hendl As. (de la serie protegida Auvergne-Helene).

Wigdor (de la serie protegida: Auvergne-tú y yo).

En 1979, mientras el país comenzaba su efervescencia política, ella fue enviada a Francia, para realizar estudios en la Universidad Americana de París.

Aunque en un principio Muriel pensaba que estudiaría para médico odontóloga, su amor por lo bello la llevó siempre hacia las carreras humanísticas, específicamente sobre arte.

Es así como emigra a Estados Unidos, y en 1982 se gradúa de la Corcoran School of Art, ubicada en la capital estadounidense, y un año después estudió literatura francesa en la prestigiosa universidad de Georgetown, fundada en 1789.

En 1984 regresó a El Salvador, donde tuvo la oportunidad de fotografiar a los niños refugiados del conflicto armado, y es con esta experiencia de fotografía documental que logra descubrir que su verdadera vocación se encontraba en la foto.

De esta forma, en 1989 Muriel se graduó en la maestría de fotografía, título que obtuvo de la Universidad George Washington, y desde entonces no ha parado tanto en el trabajo como creadora artística y maestra de esta disciplina.

Fondo y forma de la imagen

En la actualidad Muriel vive en Washington D.C., donde es la coordinadora del programa de fotografía artística de la Escuela de Artes Corcoran, la más prestigiosa de esa ciudad norteamericana.

Pero cada vez que puede, Muriel Hasbún regresa al terruño donde ella nació y creció, porque es aquí donde están guardados los más íntimos recuerdos de su infancia, y donde inicia parte de sus temas fotográficos sobre las raíces familiares y la búsqueda de su pasado.

La riqueza étnica de Muriel se ve reflejada en sus imágenes, donde destacan las reminiscencias de sus ancestros judío polaco (por parte de su madre) y palestino cristiano (por parte de su padre), además de la presencia de la fascinante geografía salvadoreña, el lugar donde le toco nacer.

Muriel plasma sus temas utilizando una técnica de trabajo con formatos medios a grandes en negativo, hace mucho yuxtaposición de imágenes con paisajes de la campiña salvasdoreña y refotografías de fotos antiguas y documentos.

Todo un trabajo de laboratorio en el que ella manipula la imagen desde la toma hasta el positivado en papel u otros materiales.

Su trabajo inclinado más a lo artístico le ha permitido representar a El Salvador en la 50 Bienal de Vececia, realizado en 2003, en donde expuso su obra “Sueños y conflictos, una de las experiencia más enriquecedoras para su trayectoria.

Palestina llega a El Salvador.

Volcán de Izalco.

Tríptico I expuesto en la Bienal de Venecia, Italia.

No obstante, Muriel tiene algo pendiente que quiere concretizar en El Salvador, eso es realizar una exposición de gran tamaño, en donde también pueda dar talleres de fotografía, tomando en cuenta que su última exposición en el país fue en 1994, y de esa manera mostrar su arte como herencia de su padre y la sensibilidad por lo estético heredado de su madre.

 

 

Reseña de la artista
• Como fotógrafa ha participado en 60 exhibiciones inviduales o colectivas desde 1989, en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

• Algunas de sus fotografías se encuentran en el Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos, el Instituto Cultural Mexicano y la Galería Kimberly, entre otros.

• Su fotografía es trabajada principalmente en blanco y negro, y sepia.

• Cuando trabaja en el laboratorio fotográfico lo hace por un máximo de siete horas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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