Edición: 7 de marzo de 2004

A nivel nacional es la primera Casa de la Cultura para ciegos, y es el fruto conseguido
por los esfuerzos de la Asociación de Ciegos de El Salvador y el apoyo del Consejo
Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).

Orsy Campos
Fotografías: Eleonora Salaverría

Carol Roselín López muestra los mapas con el que aprenden la situación geográfica de Centroamérica.

Lorenzo Antonio Ramos es un estudiante no vidente que cursa octavo grado en la Escuela Antonio José Cañas, de Soyapango, y cada vez que le dejan una tarea de investigación acude a la Casa de la Cultura del Ciego, el lugar donde sabe que recibirá ayuda para realizar sus tareas escolares.

En ese lugar de espacios tenues se encuentran los libros escritos en sistema Braille, así como textos escolares escritos en tinta, las computadoras con el programa “Jaws”, que permite escuchar el texto escrito, además de algún estudiante universitario vidente que realiza las horas sociales y que le podrá ayudar a cumplir sus responsabilidades académicas.

No se mal interprete de que los estudiantes universitarios le hacen las tareas; no, ellos simplemente brindan ayuda, pero será Lorenzo quien tiene que echar a andar su ingenio, su intelecto y su responsabilidad.

Así algún joven de las horas sociales lee el libro que Lorenzo necesita, o en algunas ocasiones graban la información de los libros para que en la comodidad de sus casas los estudiantes ciegos puedan realizar sus tareas.
“Uno de los libros que más me ha gustado es el de sociales, porque habla sobre otras culturas”, dice Lorenzo,
quien además asegura que le gusta participar en las actividades deportivas que organiza la Casa de la Cultura.

“Es importante la Casa de la Cultura, porque aquí se conoce sobre los derechos del ciego, y nos ayuda para las actividades que realizamos y de la escuela”, señala Lorenzo, quien se dio cuenta de este centro cultural en la Escuela de Ciegos Eugenia viuda de Dueñas, allá por el año 2001, y desde entonces es un visitante frecuente.
Alternativa cultural

Alberto Hernández muestra el lector de pantalla hecho para los no videntes.

Con la creación de la Casa de la Cultura del Ciego se abrió una oportunidad más para los invidentes, quienes en muchos casos se encontraban desligados del quehacer cultural y artístico del país debido a la falta de espacios adecuados para ellos, por ejemplo fuera de la Escuela de Ciegos sólo la Biblioteca Nacional tiene una sección de libros en braille.

“Este es un trabajo bastante interesante. Se siente bien poder brindar un servicio a través del conocimiento de cara a la superación”, asegura Alberto Antonio Hernández, presidente del Comité de Apoyo de la Casa de la Cultura.

El trabajo de este lugar único en el país, y posiblemente a nivel centroamericano, ha traído beneficios para más de un centenar de personas no videntes, principalmente estudiantes de educación básica, bachillerato y hasta universitarios.

Según Alberto Hernández, el servicio que le ofrecen a los usuarios se enfoca en dos direcciones: una forma es con el personal de servicio de horas sociales de las universidades Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y Pedagógica, para apoyar en la lectura y en la grabación de textos, consultas académicas y consultas específicas.

Carol Roselín López estudia computación en la Casa de la Cultura.

La segunda forma es en el área de informática, brindando cursos y capacitaciones en el aprendizaje del sistema, así como el uso del lector de pantalla y un curso avanzado de computación que incluye la internet, esto bajo un convenio con la Fundación para las Américas, progama de la Organización de Estados Americanos (OEA) dirigido a discapacitados.

Entre los resultados alcanzados con este trabajo de promoción cultural, de esta Casa de la Cultura han surgido los pintores que formó el grupo Tonatiú (el dios del sol) que recientemente ganaron medallas de oro, plata y bronce en el Festival Iberoamericano de Pintura realizado en Guatemala, incluso han recibido la propuesta de exponer en el Museo de Arte Contemporáneo de Guatemala.

Asimismo se hizo un intento de grupo teatral que fue grabado por la UCA, con lo cual a raíz de ese experimento se abrió el espacio para que algunos invidentes dirigieran el programa radial “Con los ojos del alma” que se transmite los sábados a las 3:00 p.m. en la radio YSUCA, dice Hernández.

Este es un ejemplo de los excelentes resultados que produce la Casa de la Cultura del Ciego, donde no sólo se llegan a consultar libros y textos escolares para hacer las tareas, sino que hay un trabajo que busca echar al suelo el tabú de que los ciegos son personas inútiles.

Cada año se organiza un certamen artístico literario.

En la Casa de la Cultura del Ciego también fomentan el juego- ciencia del ajedrez.
Aristide Ponce, con ceguera parcial, trabaja como masajista.



Entre los libros que presta la Casa de la Cultura hay novelas e investigaciones.

Surgió como una iniciativa de la Asociación de Ciegos de El Salvador (ACES) en la búsqueda de alternativas de apoyo para solventar necesidades muy puntuales del sector ciego del país, como lo es en recursos técnicos apropiados.

En un principio era un proyecto de ACES que estaba orientada en la formación de un centro de documentación de las personas ciegas. Esta idea se remonta por el año de 1994, al verse las dificultades que habían para obtener bibliografías y material específico para ciegos, como regletas, punzones y el acceso a la tecnología, señala Alejandro López, director de la Casa de la Cultura del Ciego.

Este proyecto se envió a la comuna de Cataluña con la colaboración de tres cooperantes españolas, lográndose la aprobación y el apoyo financiero que sirvió para comprar el equipo informático y otros recursos para realizar trabajos a diferentes instituciones y organismos extranjeros, lo que les permitía pagar el alquiler del local y otros servicios

No obstante, “era muy agobiante trabajar para pagar el local y los demás servicios”, menciona López, por lo que en 1998 tuvieron pláticas con los funcionarios del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) para plantearles la idea de tener un lugar cultural para los ciegos.

Fue así que el 26 de febrero de 1998 se inauguró la Casa de la Cultura, y fue hasta 1999 que comenzaron a recibir fondos de Concultura para el pago de local y los servicios de agua, energía y teléfono, así como dinero para impulsar proyectos artísticos culturales.

Además de enseñar computación con los programas especiales para ciegos, también fomentan el sistema braille.

“Acá contamos con máquinas especiales para ciegos, nueve computadoras, bibliografía en braille, obras grabadas, es decir contamos con una pequeña fonoteca; también con una serie de juegos recreativos, de mesa, como el ajedrez y el dominó que son adaptados para personas ciegas”, menciona Alberto Hernández.

Los fondos otorgados por Concultura han permitido realizar trabajos de investigación y sensibilización sobre el problema de la ceguera en El Salvador, además de trabajar en el rescate del sistema braille como herramienta principal para la comunicación de la persona ciega, ya que las nuevas tecnologías que permiten la lectura de pantalla podrían desplazar el sistema universal de escritura de los ciegos.

Para el 2004, la Casa de la Cultura del Ciego tiene como proyectos crear un grupo de teatro de ciegos y un grupo musical de proyección cultural, esto con la intención de elevar el nivel cultural de las personas invidentes.

Investigaciones de la Casa de la Cultura del Ciego

• Orígenes del sistema educativo y rehabilitatorio en El Salvador.
• Necesidades laborales de las personas ciegas y de baja visión.
• La incidencia del movimiento asociacionista para el desarrollo de la comunidad no vidente de El Salvador.
• La influencia de la tecnología en los procesos culturales de las personas ciegas (que será presentado en abril próximo).

Los puntos universales
Louis Braille nació en Coupvray (Francia) en 1809 y murió en París en 1852. Fue un educador e inventor del sistema de lectura para invidentes que lleva su nombre.
A los tres años de edad sufrió un accidente casero que lo dejó ciego. Tras obtener una beca de estudios, en 1819 se trasladó a París, donde ingresó en el Instituto Nacional para Jóvenes Ciegos, institución en la que ejerció como profesor.
En este mismo centro conoció a Charles Barbier, inventor de un sistema de lectura para ciegos que Braille reformó y completó hasta convertirlo en el que iba a ser el sistema universal de lectura para los afectados de ceguera.
Dicho sistema, llamado Braille en honor a su inventor, consta de 63 caracteres formados de uno a seis puntos y que al ser impresos en relieve en papel permiten la lectura mediante el tacto. Asimismo, los caracteres que integran el sistema, que Braille publicó en 1829 y 1837, están adaptados a la notación musical, lo que facilita su comprensión.
Enfermó de tuberculosis durante los últimos años de su vida, a su muerte fue enterrado en su localidad natal y, en 1952, sus restos fueron trasladados a París y enterrados en el Panteón, el lugar donde descansan quienes en vida fueron los más ilustres de Francia.
Fuente: www.biografiasyvidas.com/biografia/b/braille.htm
Dónde está ubicada
La Casa de la Cultura del Ciego se encuentra entre la 1ª Avenida Norte y la 21ª Calle Poniente # 1120,
Barrio San Miguelito, una cuadra al poniente del mercado San Miguelito, San Salvador. Teléfono 225-2727.


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