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Edición del 5 al 12 de diciembre de 2004

El escultor guatemalteco Max Leiva expone su obra por primera vez en El Salvador, la cual estará en la exclusiva Galería Espacio, donde se podrá apreciar nueve esculturas que reflejan su particular estilo creativo.

Orsy Campos
Fotos: Maritza Santos

“Éxodo”, escultura hecha de resina.

El trabajo de Max Leiva es sinónimo de elegancia. Sus esculturas estilizan el cuerpo humano de una forma tan fina, que nos permite ver de otra manera la belleza de esas imágenes corpóreas.

Cuerpos esbeltos y algunos gruesos, delineados en un estilete moderno, donde se puede percibir la melancolía y el deseo de transmitir emociones, a pesar de la frialdad del bronce del que están hechos.

Aunque Leiva trabaja en metal, madera, piedra y mármol, la mayoría de las esculturas que expone en la Galería Espacio fueron creadas con bronce, en ese metal dominado por el hombre desde hace miles de años.

No obstante, el artista ha logrado cambiar la pátina y darle tonos cafesosos y negros, dejando de lado el tradicional verdusco. Una de sus obras expuesta ha sido trabajada en resina y la ha bautizado como “Éxodo”.

A pesar de que las figuras no muestran un rostro claro y no tienen esos lineamientos clásicos del cuerpo humano, sino más bien una apariencia sutil, la expresividad está latente, como parte de todo un proceso visual que busca resaltar los rasgos lineales del volumen humano.

Tal como el autor lo señaló en el catálogo Max Leiva 2000, “la búsqueda que ocupan los creadores de imágenes, la ‘necesidad’ que mencionan cuando hablan de su proceso visual, es el elemento esencial del arte”.

Los puntos de vista


El comentarista Roberto González Goyri menciona en un catálogo promocional que “si algo distingue e identifica plenamente la escultura de Max Leiva es el sentido poético que sabe imprimir en cada una de sus obras.

Dueño de una técnica depurada no se queda solo en eso, en una fórmula, en mero oficio; por el contrario, dentro de la ambivalencia que caracteriza todo lo que sale de sus manos, sabe integrar lo figurativo con lo abstracto y ha logrado una Síntesis estupenda de gracia y elegancia”.

Mujer en el límite”.

Otra opinión sobre la obra de Leiva es la del comentarista Dennis Leder, un sacerdote jesuita: “Max Leiva es un creador de imágenes, un escultor en la larga tradición de la figura humana.

Muchas obras suyas, fundidas en bronce, son imágenes reducidas a sus formas más básicas y primitivas: son abstracciones de la figura humana observadas en relación con un amante, una familia, figuras totémicas envueltas en un traje ritual, figuras míticas a punto de volar, figuras que celebran con danza y canción...

“La Guatemala de Max Leiva es una tierra mística con una impresionante belleza natural y una larga tradición espiritual. Sus obras están impregnadas del espíritu de la cultura maya y captan algo de aquella urgencia antigua para unir lo humano con lo divino”.

En todo caso, las esculturas de Max Leiva tienen una forma particular de expresión artística, con trazos sencillos, sin aparentes complicaciones plásticas, donde la figura humana causa emoción y estremece espiritualmente, donde lo visual tiene su importancia, tal como lo señala el mismo escultor, al mencionar que “no obstante, en un mundo secular y racional, la respuesta a un lenguaje visual es lamentable, o caracterizada por la indiferencia o por la explotación de la imagen para fines más prácticos.

“Sean lo que sean los fines, parece que necesitamos a las imágenes en nuestras vidas cotidianas: las empleamos, en forma inconsciente, en los sueños o en los dibujitos hechos durante una conversación por teléfono.

“El beso”.

“Tomamos fotos instantáneas de los momentos memorables. Aceptamos que una imagen vale más que mil palabras. A las personas que dedican sus vidas a la creacion de imágenes las rodeamos con romanticismo, mientras las mantenemos a una distancia discreta de la sociedad normal. Pero a un nivel profundo de nuestro ser, entendemos aquella urgencia primitiva en lo visual que se extiende a los tiempos remotos”.

Y esa necesidad de lo tangible, expresado a través del arte, podrá apreciarse en la Galería Espacio, donde en silencio las esculturas le estarán esperando, para luego transmitirle, sin palabras, las mismas sensaciones con las que el autor las creó.

Trayectoria de escultor

Max Leiva.

• En 1988 se gradúa de bachiller en arte con especialización en escultura de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Guatemala.
• En 1990 estudia modelado con el maestro escultor Dagoberto Vásquez.
• En 1991 a 1993 realizó estudios de escultura y fundición de bronce en la Universidad de Silpakorn, en Tailandia, becado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
• Ha realizado exposiciones colectivas en Guatemala, México, Estados Unidos e Israel.
• Exposiciones individuales las ha hecho en Guatemala y en Tailandia.
• Los reconocimientos obtenidos son de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (1988-1993); primer premio de escultura Monumento a la Tierra, otorgado por el Instituto Guatemalteco Americano en 1991; mención honorífica de escultura Bienal de Arte Paiz (1994); primer premio Certamen Fundación G&T (1994).
• Monumentos realizados: en 1996 Monumento al Jugador de Pelota, obsequio del Comité Olímpico Guatemalteco para la Academia Olímpica en Olimpia, Grecia. Busto al padre Goicolea, en Ciudad de México. En 1999, Monumento al Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, en Guatemala, y busto al obispo Marroquín.

Para ver la obra

La exposición estará abierta hasta el 29 de diciembre en la Galería Espacio, ubicada en colonia San Benito, Calle La Reforma # 209, San Salvador. El horario es de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 12:00 m. y de 2:30 a 6:00 p.m. Sábados de 9:00 a.m. a 12:00 m.

“Nadando en el aire”.
“Huracán”.
“Pareja sentada”.



 


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