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Edición
del 5 al 12 de diciembre de 2004

Armado
con pinturas de colores y hojalata, don Lito, artesano de
la ciudad de Atiquizaya en Ahuachapán, da vida a una
gran variedad de juguetes tradicionales que son el deleite
de niños y de adultos.
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| La
renovada Casa de Cuentos de Taipei, en Taiwan, ilustra
la tendencia de darle nuevo uso a los edificios antiguos.
Baldosas en chimeneas y baños son reproducciones
exactas de los originales. |
Sus pasos
son lentos y cansados y sus manos gruesas y pálidas,
propias de un hombre que se ha ganado la vida a fuerza de
trabajo duro.
Una tos que no le da tregua y una voz débil reflejan
los estragos que le ha causado estar en contacto con pinturas
en aerosol por casi una década.
Sin embargo, a sus 74 años todavía le sobra
entusiasmo para crear sus peculiares obras en su taller localizado
en Atiquizaya, Ahuachapán, a 90 kilómetros de
San Salvador.
Hojalatero de profesión, don Lito, como se le conoce
a don Rafael Rodríguez, es el artífice de una
feria en miniatura. Chicagos, columpios, pulpos
y carruceles son sólo parte de algunas de sus pequeñas
creaciones.
Elaborados en lámina galvanizada, los coloridos juguetes
giran y se mueven impulsados por pequeños motores de
tocadiscos o grabadoras en desuso que él mismo compra
en chatarreras de la zona.
Sus ferias en miniatura, únicas en el país,
atraen a propios y extraños hasta su modesto taller.
Aunque es un artista nato, don Lito asegura que su oficio
es la hojalatería, mismo que aprendió desde
los doce años en el barrió Tancuchín
donde nació.
Don Álvaro, su padre, le enseñó a elaborar
cántaros, huacales, peroles, graneros y toda clase
de utensilios en hojalata. Con ese oficio creció y
vivió toda su vida, con él sacó adelante
a sus seis hijos, todos ahora profesionales.
Sin embargo, hace casi una década el alma de artista
lo llevó por otro camino. En su pueblo se celebraba
una feria popular, y como regalo a un amigo elaboró
un juego mecánico en miniatura hecho de pedazos de
aluminio.
El éxito fue tal que desde aquel día comenzó
a elaborar los juguetes cuidando en cada uno hasta el más
mínimo detalle. Primero les colocó diminutos
muñequitos plásticos como si fuesen pequeños
niños disfrutando de un paseo y más tarde incluyó
los motores que logran el gracioso movimiento.
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| Las
combinaciones de colores y el cuidado en cada detalle
hacen de los juguetes piezas únicas. |
Sueño
de enseñar
Ahora sus juguetes son no sólo reconocidos en todo
el país, sino fuera de nuestras fronteras. En un viejo
y desvencijado mueble de madera guarda orgulloso algunos de
los diplomas que dan fe de su enorme talento.
En tres ocasiones ha ganado el primer lugar en la Feria de
Juguetes Tradicionales organizada por la Secretaría
Nacional de la Familia, además ha sido galardonado
por el Consejo Nacional para el Arte y la Cultura (Concultura)
en dos ocasiones, y la Casa de la Cultura de su pueblo le
entregó también un reconocimiento como artista
destacado.
Él es parte de nuestro patrimonio, uno de los
mejores exponentes de nuestra cultura, dice doña
Alma de Cristales, directora de la Casa de la Cultura de Atiquizaya.
Pese a su enorme creatividad y a sus numerosos reconocimientos,
don Lito todavía no se siente satisfecho; su mayor
preocupación es que su trabajo quede en el olvido una
vez las fuerzas lo hagan flaquear.
Cuando yo me muera, todo esto va a desaparecer y eso
me da mucha lástima, dice con tristeza.
Uno de sus anhelos es lograr que los jóvenes involucrados
en pandillas o que no van a la escuela aprendan a elaborar
los juguetes. Allá afuera hay gente inteligente
que en lugar de andar pintando paredes vengan a pintar juguetes,
dice convencido.
Don Lito asegura que él estaría dispuesto a
entregar su tiempo y su experiencia sin esperar ninguna compensación
económica a cambio.
Yo no cobraría; me haría muy feliz que
los muchachos aprendieran , refiere.
De ahí que esté a la espera del apoyo del gobierno,
de Concultura o de algún organismo internacional que
financie su tan anhelado taller.
Mientras ese día llega, él continuará
trabajando con sus juguetes, probando nuevos diseños
y soportando el peso de los años que poco a poco ponen
en riesgo no sólo su vida, sino la de sus peculiares
creaciones.
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| Aunque
cansado y enfermo, don Lito no pierde el entusiasmo a
la hora de crear y decorar sus pequeños juguetes.
Su anhelo es enseñar a otros lo que sabe para que
este arte no se pierda. |
Cultura
popular de fiesta
Payasos,
chichimecos, cantantes y músicos se dieron cita en
la ciudad de Apaneca para celebrar el sexto festival de arte
popular y promover así el floreciente talento local.
El domingo
28, la tierra del café amaneció más fría
que de costumbre; sin embargo, eso no fue impedimento para
que decenas de artistas ahuachapanecos acudieran a la cita.
Ahí estaban los chichimecos de Tacuba,
los del grupo de proyección folclórica Tecu-Pán
de San Pedro Puxtla, los Yascas de Apaneca, y Las nenas de
Cara Sucia.
Habían llegado al frío y pintoresco pueblito
dispuestos a dar lo mejor de sí en el Sexto Festival
de Arte Popular, que se celebra cada año en uno de
los municipios de Ahuachapán.
Este año le tocó el turno a Apaneca, y por sus
estrechas y adoquinadas calles desfilaron los más pintorescos
personajes.
Junto a la reina iba el diablo, los graciosos viejos, payasos
y músicos de antaño con sus enormes instrumentos
mezclados con jóvenes y entusiastas bailarines.
La meta fue el parque Dos de Abril de la ciudad,
donde se celebraron los actos artísticos.
El objetivo, según sus organizadores, promover la cultura
popular y descubrir y apoyar los nuevos valores.
Buscamos
promover y difundir lo nuestro, por eso realizamos los festivales
en calles, a manera de que el pueblo goce lo que tiene...,
dijo Aída Galicia, coordinadora de las Casas de la
Cultura.
El festival contó con una enorme variedad de actos
para el disfrute de toda la familia, desde payasos hasta música
campirana.
Todo fue parte de un esfuerzo de las nueve Casas de la Cultura
de la zona en el marco de las fiestas patronales de la mayoría
de municipios de Ahuachapán.
Feria
cultural en Atiquizaya
- Para
ver los juguetes de don Lito y las creaciones de más
de una decena de artesanos ahuachapanecos y de otras regiones
del país puede visitar la Feria Cultural que se celebra
en Atiquizaya el marco de las fiestas patronales, del 28 de
noviembre al 8 de diciembre.
- Si quiere comprar alguna de las creaciones de don Lito,
todas tienen un precio de $10. Para comunicarse con él
puede llamarlo al 418-1669.
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