Edición: 4 de abril de 2004

Las fotografías duran para siempre, a menos que sean fotografías digitales y su disco duro sufra un colapso. Para prevenir catástrofes, piense cómo puede guardarlas en la era digital.

Jay Dougherty
DPA

Imprima sus mejores fotografías y guarde las demás bien guardadas en el soporte que usted prefiera, para evitar pérdidas o que se dañen en el futuro.

¿Qué pasa, por ejemplo, si su colección de fotografías comienza a copar la capacidad de su disco duro? ¿Cuál es la mejor forma de archivar las imágenes para uso futuro?
Hay varias opciones. Cual de todas escoja usted depende de cuántas fotografías tiene y cómo quisiera usted visualizarlas en el futuro.

La mayoría de los usuarios echa mano a los discos CD-ROM grabables como forma de guardar sus fotografías digitales. Esto funciona mientras su colección no es demasiado grande y si a usted no le importa la molestia de grabar y etiquetar sus CDs y de cargarlos de nuevo en su PC cada vez que quiera acceder a una foto.

Un CD puede almacenar 640 megabytes de datos. Esto equivale a 320 imágenes de cuatro megapíxeles. Si tiene usted cientos de cientos de imágenes, eso le ocupará muchísimos CDs, y tener acceso a una foto en particular le será complicado.

En cambio, puede recurrir a discos DVD grabables. Son más caros, pero tienen una capacidad mucho mayor. Por lo menos, un DVD puede guardar más de cuatro gigabytes de datos.

La ventaja de usar un soporte móvil es que se pueden guardar las copias donde estén a salvo de todo daño. La desventaja estriba en que el acceso a las imágenes es lento y menos conveniente que hacerlo desde un disco duro.

El uso de un disco duro secundario como opción para hacer copias de seguridad y archivo puede ser preferible para quienes tienen cientos de gigabytes de fotografías digitales o desean poder consultarlas al instante.

Formato “jpg”


La mayoría de las cámaras digitales guarda sus fotografías en formato JPEG, llamado también “jpg”, formato gráfico estándar que utiliza un tipo de compresión que degrada ligeramente las imágenes cada vez que son guardadas. Por ejemplo, si abre usted una de sus imágenes en Photoshop, la edita y la vuelve a guardar, la nueva versión ya habrá perdido parte de su calidad original.

Debido al uso casi universal del formato JPEG puede estar casi seguro de no tener problemas de compatibilidad con otros programas en el futuro al guardar sus imágenes en este formato.

Otra opción sería guardar las imágenes en un formato que no sufra pérdidas. Por ejemplo, el formato propio de Photoshop, psp, no sufrirá degradación tras ser guardado varias veces.

Archivar las imágenes en el formato nativo del editor de fotografías no debería ser problema, pues se podría guardar también una copia del editor de imágenes junto con las fotografías.

Dicho de forma realista, deberá usted mantenerse al día con los cambios de los formatos de archivos de imágenes de modo que, en caso de necesidad, pueda migrar su biblioteca entera de fotografías a un formato nuevo.

Prevención de catástrofes

En prevención de catástrofes posibles y futuras, puede esforzarse en hacer regularmente una copia de seguridad. Esto, en buenas cuentas, querrá decir duplicar su capacidad de almacenamiento. Si tiene fotografías digitales que consumen 100 gigabytes de espacio de disco duro y quiere traspasarlas a otro disco duro, precisará usted de un segundo disco duro con igual o mayor capacidad.
Los datos informáticos, sin embargo, son siempre vulnerables. Así, una buena idea es hacer impresiones de sus fotografías más valiosas.

 



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