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Edición:
4 de enero de 2004

En
El Salvador, el aceite de oliva apenas se usa para aderezar
las ensaladas.
En países como España e Italia se le ha llamado
el rey de la dieta mediterránea.
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La
bruschetta es una de las tantas comidas
italianas que son aderezadas con el suave sabor del
aceite de oliva.
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Investigaciones
recientes sobre las propiedades nutritivas y medicinales del
aceite de oliva, realizadas en España, apuntan a que
el consumo de este alimento mejora las condiciones de
vida del ser humano.
El catedrático de Fisiología de la Universidad
de Granada, José Mataix Verdú, ha informado
que experimentos en ratas desmuestran que este aceite aumenta
la longevidad o, al menos, ayuda a no envejecer, debido a
que sus ácidos grasos permiten combatir la oxidación
de las células.
Otros estudios, siempre en esta misma región, detallan
que entre sus bendiciones se halla la prevención del
cáncer, las enfermedades coronarias y la arteriosclerosis.
Mejora las funciones metabólicas, protege la epidermis,
favorece la absorción del calcio y elimina el colesterol
malo y aumenta el bueno (HDL).
Estas parecen ser sólo algunas de las maravillas atribuidas
a la sustancia extraída del fruto del olivo, que extiende
el 95% de sus plantaciones, cerca de 800 millones de árboles,
en el perímetro mediterráneo.
Tres años atrás, el aceite de oliva fue incluido
como pilar fundamental de una alimentación sana en
la declaración de consenso de la Conferencia Internacional
sobre Dieta Mediterránea, celebrada en Londres, Inglaterra.
En el país, refiere Tita Cosenza, distribuidora de
este producto de origen italiano, apenas ha comenzado a repuntar
su uso. Hace doce años, recuerda, los salvadoreños
sólo identificaban aquellas latitas verdes conocidas
como sansa oroliva y se le daba una utilización
meramente medicinal.
Sin embargo, poco a poco se han comenzado a comercializar
otras marcas provenientes sobre todo de Italia y España.
Entre ellos se encuentra el extravirgen que se exprime de
la primera sacada y el normal que sale de la segunda.
Aquí las personas casi no lo consumen porque
les resulta muy caro, considera Tita Cosenza. Muy poca
gente lo mantiene en la alacena y ha aprendido a degustar
lo suave y exquisito que resulta al paladar.
No es la maravilla
A pesar de que las bondades del aceite de oliva ya se han
propagado entre la gente que quiere llevar una diete saludable,
la dietista nutricionista María Thelma Escobar cree
que la divinidad de sus propiedades, muchas veces
responde a conceptos comerciales que buscan impactar la mente
de los consumidores.
Se tiende a buscar productos milagrosos, curalo todo,
dice. Aunque no se puede negar que el ser una grasa insaturada,
es decir de origen vegetal, le da mucha ventaja en comparación
a las de origen animal, que suelen alojarse en las arterias
y ocasionar la arteriosclerosis.
Escobar agrega que el nivel de grasa insaturada del aceite
de oliva, 13.5 gramos por cada cien gramos, es muy parecido
al de otros vegetales como el de cacahuate, el de ajonjolí
y el de algodón.
Las únicas propiedades que, según ella, no pueden
negársele es servir como vehículo de las vitaminas
liposolubles como la E, D y K, al facilitar su desprendimiento
de los alimentos que se ingieren fritos.
Además cree que su alto contenido en ácidos
grasos insaturados sí resulta más suave y menos
dañino en el estómago de quienes lo consumen.
Esto si lo contempla la literatura científica,
comenta.
Pero a su juicio, existen otros aceites con más niveles
de ácidos grasos insaturados como el de canola, el
de girasol y el de algodón. Yo diría que
son más puros y por lo tanto los más recomendables,
subraya.
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Su
producción
Se cree que el árbol de olivo es originario de
Asia Menor y luego se introdujo a la zona mediterránea.
España es el primer productor y consumidor de
aceite de oliva.
Ocho millones de hectáreas se dedican al cultivo
de olivo .
Los principales importadores de aceite español
son Italia, Francia, Estados Unidos, Rusia y Austria.
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