|

Edición
del 3 al 10 de octubre de 2004

Panamá
es pionero en el rescate de esta imponente ave: más
de 30 pichones han nacido en cautiverio desde 2001.
|

|
| Uno de los ejemplares
rescatados por la Fundación Fondo Peregrino en
Panama. Foto Mauricio Ramos |
Gracias
a Panamá, la imponente águila arpía (Harpia
harpyja) quizá retome vuelo, ya sin la marca de ave
amenazada. Pero para que eso suceda, y siempre que merme la
acción depredadora del hombre, deberán aún
pasar de 20 a 25 años.
Panamá es el único país de América
Latina que puso en el centro de sus preocupaciones a estas
águilas, que tras volar libres cientos de años
en una zona que abarcó de México a Argentina,
comenzaron a desaparecer por la destrucción de su hábitat
y la acción de cazadores.
Tras cuatro años de trabajo, la Fundación Fondo
Peregrino de Panamá consiguió liberar hace poco
a cinco águilas arpías, todas nacidas en cautiverio.
Dos de ellas ya están en zonas protegidas de Panamá
y otras tres en parques de Belice.
Se trata de un gran éxito. En 2001 nacieron 17 pichones
en cautiverio, y en 2002 y 2003 un promedio de siete por año,
cifras que superan con creces lo logrado en el pasado por
científicos en Estados Unidos, donde también
se buscó rescatar a la especie.
En territorio estadounidense nacieron siete pichones de águila,
pero en un período de 10 años.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer para asegurar
el futuro a esa especie, que está en peligro como otras
docenas de América Latina y el Caribe.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, en la región hay más de 400 aves que
tienen clasificaciones de vulnerable, en
peligro y en grave peligro de desaparecer.
Una de ellas es el águila arpía, especie rapaz
que llega a medir más de un metro y a pesar ocho kilogramos.
En la región hay más de 300 mamíferos
amenazados en diversos grados, entre ellos más de 150
tipos de peces, más de 100 de reptiles y unos 30 de
anfibios. La mayor cantidad de especies en peligro se encuentra
en los países de mayor biodiversidad, como Brasil,
Colombia, Ecuador, México y Perú.
Lo logrado con el águila arpía es muy importante,
pero habrá que esperar de 20 a 25 años más
para saber si el proyecto de rescate cumplió su cometido,
explicó a Tierramérica Magali Linares, directora
de la Fundación Fondo Peregrino, que opera con apoyo
de científicos y donantes estadounidenses.
|

|
| Huevecillo de la Harpia
harpyja, de los que se están criando en cautiverio.
Foto Mauricio Ramos |
En 2006
se conocerá si las primeras cinco aves liberadas lograron
conseguir pareja y se reprodujeron. Luego habrá que
confirmar cuánto dura su vida reproductiva, calcular
su mortalidad, seguir con liberaciones y finalmente distribuir
aves en Mesoamérica (México y los países
de América Central), donde está el hábitat
ideal para la especie.
Nuestro proyecto no tiene antecedentes en América
Latina. Venezuela y Ecuador se han interesado en el tema de
la reproducción del águila arpía, pero
finalmente no la han llevado a la práctica, indicó
Linares.
El objetivo de la Fundación Fondo Peregrino es que
la especie se recupere en Panamá, luego en Belice y
finalmente en gran parte de Mesoamérica.
Esta ave rapaz de gran tamaño, que generalmente trata
de pasar inadvertida, tiene como medio ideal de vida el bosque
húmedo tropical, hasta una altura máxima de
800 metros sobre el nivel del mar.
A pesar de estar amenazada se sabe que aún quedan algunas
de estas águilas en Brasil, Ecuador, Nicaragua,
Perú y Venezuela.
En Panamá, donde el gobierno declaró a la arpía
ave nacional en 2002, hay apenas unos 50 nidos de la especie,
que seguramente se irán multiplicando con la liberación
de aves nacidas en cautiverio, lo que sucede cuando cumplen
tres años.
Vamos a seguir trabajando por el águila arpía,
pero el futuro de la especie dependerá también
de los compromisos que asuman otros países y de que
bajen las presiones ambientales, subrayó Linares.
El autor es corresponsal de Inter Press Service (IPS).
|