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Edición:
2 de mayo de 2004

Morena
Celarié fue una inquieta mujer que a través
de la danza logró promover
el folclor después de tantos años de haber pasado
aletargado.
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Por 33
años, Morena Celarié vistió siempre de
blanco como una promesa hecha a la Virgen de Guadalupe por
haberle curado de parálisis en las piernas, enfermedad
que adoleció en su niñez.
Nacida el 20 de abril de 1922 en el barrio San José
de San Salvador, inició sus primeros pasos de danza
en el kindergarten Federico Froebel, donde a la edad de cuatro
años forma parte en el baile infantil Las vocales.
Dos años después fue invitada por el personal
docente de la Escuela Municipal Francisco Campos
para que bailara en un acto cultural, siendo muy felicitada
por todos los asistentes.
Posteriormente ofreció una actuación en la Escuela
Normal de maestros España, siendo su directora
la profesora Antonia Portillo de Galindo.
En ese acto cultural se presentó la Boda indígena.
La parte bailable estuvo a cargo de Morena. En otra oportunidad,
la señora Portillo de Galindo dio un café
típico y en presencia de muchos invitados que
pertenecían al mundo del arte colocó en el pecho
de Morena La Flor de la Amistad, que consistió
en una rosa blanca.
El color de este símbolo coincidía con la característica
que la distinguía en vestir siempre de blanco.
Por la calidad artística que Morena poseía era
muy solicitada para ensayar grupos de danza en las escuelas
capitalinas y así inició su programa Bailemos
lo nuestro.
En una ocasión, doña María de Sellarés,
de nacionalidad guatemalteca que en un tiempo fue directora
de la Escuela Normal de Maestros España
la observó bailar. Tiempo después, a través
de su mediación, Morena fue a Guatemala a actuar, donde
fue bien acogida por la señora de Sellarés,
quien la hospedó en el colegio Belem de esa ciudad.
A la presentación de Morena asistieron muchos salvadoreños,
entre ellos don Francisco Morán y el escritor Edilberto
Torres, quien expresó: Morena ha hecho por El
Salvador más labor que muchos embajadores.
Entre otras presentaciones, Morena bailó la danza Anacaona
en la Escuela República Dominicana de San Salvador,
a cuyo acto asistió el embajador de ese país,
señor César Tolentino, quien elogió la
ejecución de esa danza.
Para perfeccionar
el aprendizaje de las danzas, el profesor Nicolás Canelo
le enseñó a Morena el salto de los animales
salvajes que ella logró ejecutar con gran maestría.
Posteriormente llegó al país el señor
Luis Marné, norteamericano, que la eligió para
actuar en una película filmada en la finca Modelo y
exhibida en Washington. A este respecto, la revista The
National Geographic Magazine se ocupó de la película
y publicó un artículo con sus respectivas fotografías.
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Marimba
de Lito Barrientos, que acompañó al grupo
de danza de Morena Celarié en sus presentaciones
artísticas.
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Por la
popularidad y la acogida artística de que gozaba Morena
Celarié fue invitada a la inauguración del Templo
Delfina en la hacienda del señor Atilio Pecorini en
San Miguel.
Morena bailó con María Olmedo, acompañadas
por la orquesta que dirigía el profesor Alejandro Muñoz
Ciudad Real. El cuerpo diplomático ahí presente
felicitó a a las participantes.
En esa ocasión se filmó una película
y fue proyectada en el local de un matutino. Poco después,
Morena fue becada para hacer estudios de coreografía
en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México.
En este país logró muchos éxitos, entre
ellos el de dirigir un grupo de danza mexicano con 300 alumnos,
que en una de sus presentaciones bailaron La Suaca.
Por esta presentación, El Salvador fue muy ovacionado.
La Suaca, música del maestro Cándido
Flamenco, fue puesta en escena coreográficamente por
Morena, siendo su primero espacio los corredores de una escuela
de la capital. Sus primeros ejecutantes fueron un grupo de
señoritas de la Cámara Junior de San Salvador.
En la actualidad, esta danza es conocida hasta en los más
humildes centros educativos rurales. El baile de La
Suaca fue escogido para representar a El Salvador en
una actividad cultural, en la que participaron grupos de Centroamérica,
México y Panamá.
Su grupo de danza
La profesora y escritora doña Carmela Noriega de Canjura,
madre de Morena, que por muchos años fue directora
de la escuela de niños Centro Urbano Monserrat,
observó las actitudes que algunas profesoras tenían
para la danza, y llevó la idea a su hija, quien apoyó
esta inquietud y organizó un grupo de baile que posteriormente
se denominó Grupo Morena Celarié,
formado el 14 de abril de 1961.
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Los miembros
fundadores de este grupo fueron Tomasa Cuestas Paz, Irma Méndez,
Victoria Jovel Dueñas, Lilian Jovel Dueñas,
Salvador Jovel Dueñas, Mauricio Paredes, Vicente Aguiluz,
Aquiles Amaya, Rubén Silva y José Anzoategui.
Varios de ellos organizaron sus grupos filiales, con lo que
se realizó el sueño de Morena Bailemos
lo nuestro.
Dentro de su trayectoria, Morena fue nombrada encargada de
los actos culturales del Instituto Salvadoreño de Turismo,
entidad que vio nacer y patrocinó sin percibir ninguna
remuneración económica a sus integrantes ni
aun Morena Celarié. Todo fue por amor al arte y por
el deseo inmenso de divulgar nuestras tradiciones a través
de la danza folclórica salvadoreña. Así,
el grupo elevó su categoría, contando con la
ayuda moral y espiritual de los señores Héctor
Trujillo Mejía, Salvador Rivas y el arquitecto Guillermo
Fuentes.
Muchos reconocimientos
Dentro de la labor artística desarrollada, Morena fue
objeto de muchos reconocimientos, entre los que podemos mencionar
el entregado por el señor Presidente de la República,
coronel Julio Adalberto Rivera, Escuela Domingo Antonio de
Lara, en la ciudad de México por el Instituto de la
Juventud Mexicana. En 1969 fue nominada artista del año
y en su viaje que realizó a Costa Rica se le honró
con el nombre de Morena de Cuscatlán.
La danza de Morena no sólo se conoció en Centroamérica,
sino también en Nueva York, donde fue muy aplaudida.
El doctor Waldo Chávez. representante de El Salvador
ante el Gobierno de Alemania Occidental, realizó gestiones
a través del Instituto Salvadoreño de Turismo
de nuestro país para que el grupo de danza folclórica
Morena Celarié viajara a la ciudad de Bonn,
Alemania. En ese viaje fue acompañada por un conjunto
musical salvadoreño que ejecutó los arreglos
de Los Cumpas, El Día de la Cruz
y La Suaca.
Sus actuaciones fueron durante ocho días ante un numeroso
público, cosechando muchos éxitos que alentaron
el espíritu artístico de la delegación
salvadoreña.
A su regreso al país, Morena fundó la Academia
de Danza Folclórica, pues ella soñaba con difundir
por todos los rumbos la danza de su patria.
Dentro de su quehacer artístico supo multiplicar sus
actividades incorporándose a varias organizaciones
culturales, de las cuales era miembro, entre ellas Ateneo
Salvadoreño de Mujeres, Liga Femeninca Salvadoreña,
Asociación de Muchachas Guías de El Salvador
y la Secretaría Adjunta para El Salvador de la Confederación
Centroamericana de Folclor (CONCENFOL).
En su deseo de proyectar positivamente el arte folclórico
salvadoreño, Morena llevó su arte en forma gratuita
a colegios particulares y centros de rehabilitación,
como la Escuela de Ciegos Eugenia de Dueñas, el Centro
de Audición y Lenguaje, así como la Escuela
Nacional de Enfermería y la Escuela Normal Alberto
Masferrer.
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Morena
vistió de blanco como una promesa hecha a la
Virgen.
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Aretes
y traje que usó Morena en sus presentaciones.
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