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Edición:
2 de mayo de 2004
Algo
más sobre Coatepeque
Cuando el nivel del agua del lago de Coatepeque
comenzó a subir y subir desmesuradamente, después
del gran temporal de 1933, un grupo de santanecos,
propietarios de terrenos y casas del lago, se alarmó
y decidió buscar una solución al problema.
Se organizaron en lo que se llamó la Asociación
pro desagüe y embellecimiento del lago de Coatepeque.
Entre todos reunieron una buena cantidad de dinero y contrataron
a un experto para que los asesorara. Se decidió que
la única forma de proteger el lago era construyendo
un túnel a través de un cerro, en terrenos de
los señores Tinoco, para que sirviera de desagüe.
El túnel se construiría unos tres metros
arriba del nivel de ese entonces para que lago rebalsara por
él.
Esas aguas servirían para atender las necesidades de
las poblaciones vecinas y hasta para regadíos. Pero
el plan era mucho más ambicioso. Además del
desagüe se proyectó terminar la carretera de circunvalación
y pavimentarla totalmente.
Hasta se había pensado inaugurar dicha carretera con
un gran carrera de automóviles de carácter internacional,
para dar a conocer la belleza del lago al mundo entero y así
fomentar el turismo hacia El Salvador.
El gobierno de aquel entonces facilitó las herramientas:
palas, piochas y carretillas, y ofreció respaldar la
obra hasta su finalización.
Comenzaron los trabajos perforando un túnel de lado
y lado del cerro. Yo visité en una ocasión el
túnel del lado del lago y vi que iba bastante adelantado.
Era un túnel de unos dos metros de diámetro,
sin revestimiento, pues era de pura roca. Igualmente iba avanzando
del otro lado del cerro.
Llegó el momento en que los fondos se agotaron, el
gobierno no prestó la ayuda ofrecida y los trabajos
se suspendieron. Allí terminó el sueño
de ese grupo de santanecos. Allí han quedado los túneles,
ahora muchos metros arriba del nivel actual, como un mudo
recuerdo de lo que entonces se pensó sería la
única salvación del lago.
Después no hubo necesidad del famoso túnel. La
madre naturaleza se encargó de salvarlo de otra manera.
El hombre propone y Dios dispone.
Roberto A. Reyes
DUI 01148815-6
Miniaturas del tío Lito
Soy una salvadoreña residente en Nueva
York y me ha interesado mucho el artículo sobre el
tío Lito que ustedes publican en el ejemplar del 11
de abril del 2004.
A mí me encanta coleccionar miniaturas y quisiera tener
el honor de obtener algunas de este artesano salvadoreño.
Yo visito mi país cada año, para el mes de diciembre,
y me encanta ir a Suchitoto, pero nunca había escuchado
hablar de el tío Lito sino hasta que leí su
historia en Hablemos.
Quisiera, si son tan amables, de obtener por medio de ustedes
la dirección exacta de la casa de tio Lito en Suchitoto
y su número telefónico para llamarle y saber
cuándo tendrá abierta su casa para poder apreciar
su arte y obtener algunas miniaturas.
Dina Escobar
55-30 99th St. Apt. 4-J
Corona, NY 11368
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Tres
torres al suelo
Tres edificios, conocidos como las Tres Torres de Almerimar,
fueron derribados durante una explosión controlada
con explosivos, cerca de El Ejido al sur de España.
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