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Edición:
18 de Mayo de 2003

En Al costado del paraíso
hay una variedad de temas que lindan lo erótico, el
verso maternal y un canto iconoclasta
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Sicóloga
de profesión, la poetisa Eva Ortiz no es nueva en los
recovecos literarios, y aunque se ha mantenido al margen de
las actividades culturales, su poesía habla por sí
sola.
Al costado del paraíso, un libro perteneciente
a la colección Juntas llegamos a la palabra,
auspiciado por la UTEC, donde además han publicado
Claudia Hérodier, Silvia Mathus, Nora Méndez,
Silvia Elena Regalado y Carmen G. Huguet, es un tributo a
Ortiz y a la palabra. Y cuando hablamos de tributo rescatamos
aquella de honor a quien honor merece.
Y es que hablar de Eva es recordar aquella pléyade
de cipotes jugando a ser escritores que se aglutinaron bajo
el nombre de Taller Literario Xibalbá en
la Universidad de El Salvador.
Xibalbá lo integraron en su momento Otoniel Guevara,
Luis Alvarenga, Silvia Elena Regalado, Dagoberto Segovia,
Jorge Vargas Méndez, Álvaro Darío Lara,
Eva Ortiz, Kenni Rodríguez, quienes surgen en los 80
y con su propia voz (narrativa, ensayo y novela) hoy brillan
con luz propia.
Eva, con quien publicáramos la plaquete Un grito
a dos voces allá por los 90, desde siempre ha
demostrado con su poesía que no necesita tocar puertas
para deleitar con sus versos.
Es Al costado del paraíso conque se inaugura
la colección Juntas llegamos a la palabra,
y es precisamente este
libro que se une a las demás publicaciones de Eva,
entre ellas Piedras en el huracán (Antología
de Javier Alas), Palabras de la siempre mujer, Poesía
de resistencia El Salvador y Sudáfrica, entre otros.
De acuerdo a Silvia Elena Regalado, la selección de
los poemas, divididos en dos partes, comprende dos criterios,
reconocer a las poetas con trayectoria y publicarlas para
hacer realidad el reconocimiento, y además estimular
la creación poética de las mujeres salvadoreñas.
La mayoría de los poemas que se editan en Al
costado del paraíso lo integran versos que no
sobrepasan las 10 líneas, donde es fácil encontrar
imágenes eróticas, de maternidad o de ansiedad
por estar con el amado. Con ello se muestra que no es necesario
llenar la página para que la metáfora esté
bien lograda.
Como todo poeta debe hacer uso de sus vivencias, en Eva la
maternidad luego de avispar los soles que queman sus
entrañas también tiene un espacio y sirve
de herramienta.
Aliento de vida/que te escapaste/de entre mis piernas/aférrate
a las primeras horas de la madrugada. Más adelante
nos lo confirma con su poema Noticia: Las cintas métricas
dejaron de medir/mi inconsciencia /cuando un embarazo rompió/sus
ajenos pronósticos./Y me nombro madre, verso
dedicado a su primogénito Roberto Carlos.
Sin embargo, como la mayoría de los escritores, Eva
también es irreverente, por lo que escribe: Por
haber escuchado/tanto y tanto/en la iglesia/la frase:/ ama
al prójimo como a ti mismo./Fue ahí, donde/comenzó
mi problema.
Demos la bienvenida a Al costado del paraíso
y esperemos que Eva no se quede en el paraíso
sino que nos deleite con otro libro de estos kilates.

Néstor
Martínez
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Juana
dobló con cuidado la carta que recién terminaba
de leer y la guardó en su pecho. Suspiró. Ya
la contestaría cuando le quedara un espacio de tiempo
en el trajinar del trabajo casero. Se ajustó el delantal
y siguió lavando los platos. Quizá escribiría
algunas líneas en lo que hervía el agua.
La mesa del comedor estaba cerca de la cocina y había
espacio entre las cebollas, los ajos, las papas, el repollo,
el salero, la canasta con las tortillas y el mantel verde
con vasos y tazas boca abajo. Salió a comprar la carne
y otras verduras, de paso encargó las tortillas para
la cena.
Al regreso empezó a pelar las verduras, las unió
a otros vegetales, los lavó juntos y los puso a hervir.
Palpó la carta en el pecho. Se acercó a la mesa,
hizo espacio y... procedió a preparar la carne. Luego
del almuerzo empezaría su carta.
Cuando revolvió la carne con las verduras, apenas le
quedó tiempo para releer la carta y pensar en una respuesta
apropiada que redactaría luego de comer, además
aprovecharía la hora de la comida para enterar a sus
hijos del contenido de la carta.
Pero entre poner la mesa, servir, comer, recoger los platos,
limpiar la mesa y ordenar los platos para lavarlos de nuevo
olvidó comentar la carta. ¡Hasta se le olvidó
que la tenía en el pecho! ¡Tenía tanto
trabajo entre las dos y las cinco de la tarde! Si terminaba
antes de la cena con los platos, la ropa, la limpieza de la
casa y su propio aseo personal, nada ni nadie impediría
que se sentara a escribir en compañía de una
taza de café acompañada con pan. ¡Tenía
tantas cosas que contar! Así que puso todo su empeño
en el oficio. Terminó. El baño la relajó.
Limpia y cambiada, se preparó el café con pedacitos
de canela. En lo que hervía la infusión salió
a comprar el pan.
Al regreso limpió la mesa, guardó los sobrantes
en el refrigerador, se sirvió el café y fue
por la carta que esperaba debajo del retrato de familia. Se
colocó los espejuelos para no apretar los ojos cuando
leyera o escribiera, sacó un bolígrafo de la
bolsa del delantal y en una hoja de papel tamaño carta
con tenues líneas azules empezó a escribir despacio
con letra gruesa, entre sorbo de café y masticada de
pan. Luego de colocar la fecha pensó por breves segundos
e inició: espero que estés bien de salud
al lado de tus hijos. Se detuvo un momento. Suspiró.
Fijó su mirada sobre la superficie lustrosa de la mesa.
Se rascó los encanecidos cabellos, como hurgando ideas.
Le distraía el acercamiento de la hora para recoger
el encargo de las tortillas y lo que prepararía para
la cena. Sí, pensó, después de la cena
escribiría más a gusto, cuando ya no haya oficio
que hacer. Recogió con cuidado el papel y el bolígrafo,
dobló de nuevo la carta con cuidado, terminó
su café y el pan. Antes de salir hacia la tortillería,
guardó debajo de su almohada los utensilios de la escritura
junto con la carta.
Cuando se acostó cerca de medianoche estaba tan cansada
que no se acordó de lo que tenía debajo de la
almohada. La respuesta podría esperar... primero llegó
el sueño.
Fin
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Semana
cultural
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Martes
13
Del 16 de mayo al 30 de junio
Exposición El arte de la escritura hebrea,
organizado por la fundación cultural Los
44, en coordinación con la Embajada de
Israel y Concultura, en el Museo Regional de Occidente,
Avenida Independencia Sur Nº 8, Santa Ana. La entrada
cuesta $0.34 adultos. Niños no pagan.
Del 20 al 24 de mayo
Primera Feria Internacional Cultural, organizada
por ALPACUSA y embajadas de Canadá, Estados Unidos,
Francia, Italia y Alemania, en la que habrá demostraciones
de pintura y dibujos, muestras de libros y exposiciones,
en el Centro de Artes de Occidente, Calle Libertad Oriente
y Primera Avenida Sur, Frente al Parque Libertad, Santa
Ana. Entrada gratis.
Miércoles 21
Charla El concepto del dibujo a través
de la historia, con Felipe Burchard (artista hondureño),
en el Centro Cultural de España, a las 6:30 p.m.
Sábado 24
Los malabares de Vittorio, en la Alianza Francesa de
San Salvador, como parte de los Sábados Culturales.
Presentación a las 10:00 a.m. Entrada gratis.
Hasta el 30
Exposición Petro arte, del artista
Víctor Miguel Tizón Villalta, en la Casa
de la Cultura del Barrio San Jacinto, San Salvador.
Hasta el sábado 31
a. Feria de artesanías de barro y exposición
de dibujo a tinta Serie de la guerra de 1980-1990,
del pintor Armando Solís, en la Casa de la cultura
del Centro, en la Primera Calle Poniente # 822, entre
13ª y 15ª Avenidas Norte, atrás de la Basílica
del Sagrado Corazón de Jesús, San Salvador.
b. Exposición de pintura del español Juan
Béjar, en la Galería Espacio, en la Colonia
San Benito, Calle La Reforma # 209, San Salvador.
Cursos libres de artes
En la Casa de la Cultura del Barrio San Jacinto, en
San Salvador, se imparten los siguientes talleres: teatro
(lunes miércoles y viernes, de 3:00 a 6:00 p.m.),
danza folclórica (sábado de 2:00 a 5:00
p.m. y domingo de 8:00 a.m. a 12:00), música,
dibujo y pintura (sábados de 9:00 11:00 a.m.).
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