Edición: 16 de noviembre de 2003

La obra teatral “San mago, patrón del estadio”, de Geovani Galeas, intenta de
scifrar el ser y pensar del mejor futbolista salvadoreño Jorge Alberto González
Barilla, un personaje singular que tiene su propia filosofía de la vida.

Orsy Campos
ilustración: Juan José

Considerado el mejor futbolista salvadoreño, e incluso uno de los mejores jugadores a nivel mundial, Jorge González no sólo conquistó a miles de aficionados por medio de sus jugadas y goles casi mágicos, sino también fascinó, sin quererlo, a muchas personas por su forma peculiar de ser y de gozar la vida.

Por un lado, el “mágico” González es dueño de un talento, o mejor dicho de una genialidad nata para el balompié, y por el otro es amo y señor de un estilo de vida que muchas veces no se rige a la fastidiosa disciplina personal y hasta social.

Y esa forma tan propia de vivir la existencia, con sencillez, de hacer lo que le de la gana, así como menospreciar la riqueza, de huir de la fama, de las responsabilidades y el ferviente deseo de pasar inadvertido fascinaron al escritor Giovanni Galeas, quien vio en el “mágico” un personaje genial y excéntrico, tal como son los genios, para inmortalizarlo en el teatro.

Es así como nace “San mago, patrón del estadio”, una obra que técnicamente se aleja de los cánones del teatro clásico y que está estructurada en forma más libre con la dramaturgia teatral contemporánea.

No obstante, esta obra escudriña al mágico desde diferentes perspectivas, como lo sicológico, lo filosófico, lo sociológico y por supuesto desde el punto de vista de lo artístico, en donde lo estético se conjuga con la pasión que se despierta en casi todo un pueblo, cuando los pies de Jorge González acarician y golpean la pelota.

Ficha técnica
Título: San mago, patrón del estadio
Autor: Geovani Galeas
Puede comprarlo en librerías de prestigio
Precio: $10

La trama de esta obra representa tanto a salvadoreños como a gaditanos (de Cádiz), como los aficionados que fueron embelesados por las artes lúdicas del mágico, quien al final se convirtió en un futbolista casi idolatrado.

Sin embargo, Galeas no deja de lado la antipatía que produce el “mágico” en aquellas personas que lo consideran un mal ejemplo de jugador indisciplinado, amigo de los vicios y la diversión nocturna, que no supo aprovechar las oportunidades para ser famoso y rico.

Cabe señalar el planteamiento de Galeas, a través del parlamento que dice el periodista Leroy, uno de los personajes de esta obra, para justificar el estilo de vida de Jorge González: “Usted habla de control y de vida a partir de gente como usted y yo, que somos personas comunes y corrientes, normales. El problema es que el mago es un ser excepcional... Para usted o para mí, el parámetro del éxito puede ser el poder, el dinero o la fama, pero eso mismo es lo de menos para el mago.

Y lo ha demostrado. El mago llegó a ganar en un mes lo que usted o yo podemos ganar en cinco años de trabajo duro. El mago llegó a ser el futbolista más asediado por la prensa española. Y ni el dinero ni la fama lo movieron nunca. Él tiene su propia lógica. Una lógica que, por supuesto, ni usted ni yo entendemos”.

La obra en sí trata de una votación que realiza un periodista en el periódico El Nuevo Diario para elegir al salvadoreño más famoso, un grupo de aficionados, entre ellos un ex futbolista, un travesti, dos prostitutas y un periodista hacen toda una operación estratégica para conseguir la mayor cantidad de votos para que el mágico González sea el ganador.

Pero hay un funcionario que ve cómo su popularidad desciende mientras que la del futbolista sube cada vez más, por eso prepara una intriga para evitar su desgracia.

Es así como un lacayo del funcionario, el “Señor Oreja” trata de sobornar a los aficionados, quienes al final no ceden y denuncian públicamente el sabotaje. No obstante, el peso del poder logra influir en el director del periódico, quien decide cancelar la votación.

La trama se desarrolla con un hábil manejo del lenguaje, enriquecida con dos corrientes musicales y teatrales que le dan más sabor: “Music Hall” y cabaret.

Esta es una obra que entreteje la pasión por el futbol y la realidad de una sociedad llena de sobornos y deseo ambicioso por la fama y el dinero.



Retrato de una dama y tapiz del siglo XVIII, de la misma época de las 5 pinturas encontradas en el Museo Nacional de Artes Decorativas de La Habana.

Cinco pinturas de artistas franceses del siglo XVIII, calificadas de “grandes”, fueron halladas en un escondite secreto localizado en una pared del Museo de Artes Decorativas de La Habana, informó el pasado martes 11 la Agencia de Información Nacional (AIN).

Las pinturas fueron descubiertas detrás de una pared de la sala principal de la edificación, que perteneció a la familia de María Luisa Gómez Mena, condesa de Revilla Camargo, quien coleccionaba obras de arte europeas, durante unos trabajos de remodelación, dijo la directora de la institución, Katia Varela.

“Las piezas están en buen estado, sólo presentan deterioros mínimos y ahora se realiza una investigación para averiguar sobre sus autores y otros datos de interés”, declaró la especialista a la AIN.

Las obras de arte encontradas son expuestas desde el viernes 14 en una exposición con el título “Reencuentro”.

En los archivos del Museo de Artes Decorativas se encuentran antiguas fotografías de la mansión, inaugurada como institución cultural en julio de 1964, que también muestra en sus paredes lienzos, explicó Varela.

Tras el triunfo revolucionario el uno de enero de 1959, las familias aristocratas y grandes terratenientes construyeron escondites secretos en sus domicilios para ocultar joyas, artículos de valor y obras de arte, en un intento por evitar su nacionalización por el Estado.

SEMANA CULTURAL

Domingo 16
El grupo Hamlet presenta la obra “Los tres cochinitos” en el auditorio del Centro Español. Las funciones son a las 10:00 a.m. y 11:30 a.m. Admisión general $4.

Miércoles 19

Foro de artes “Arte con voz”, en donde se discutirá el tema “El artista en la sociedad. Arte: ¿Por qué y para quién?”, con la participación de artistas de reconocida trayectoria, a las 6:00 p.m. en el Centro Cultural de España, colonia San Benito, Calle La Reforma, # 166, San Salvador.

Del miércoles 19 al sábado 22

El grupo Teatrio presenta la obra “400 ojos de agua”, del escritor salvadoreño Ricardo Lindo, en el Teatro Luis Poma, en Metrocentro, San Salvador, a las 8:00 p.m. Entrada $5 y estudiantes con carné $3.

Hasta el jueves 20

Muestra de pintura “Morazán también vive”, de los artistas: Hernán Reyes, William Berríos y Claudia Escolero, en el espacio cultural de “La cocina de Chinchilla”, ubicada en colonia Los Almendros y calle Los Almendros # 19, San Francisco Gotera, Morazán.

Hasta el miércoles 26

Muestra colectiva de pintura “La Ventana, gran formato” de los pintores Luis Chacón (Costa Rica), Miguel Martino (Argentina), Edgardo Quijano (El Salvador), Florencia Urbina (Costa Rica), Ana Marten (Costa Rica), Luis Lazo (El Salvador) y Giovanni Gil (El Salvador), en el Centro Cultural de España.

Hasta el domingo 30
Exposición “Legado de Salarrué”, en la Casa del Escritor, la antigua casa donde vivió Salarrué con su familia, ubicada en Villa Monserrat, Calle Balboa, kilómetro 9.8, Planes de Renderos. Horario de visita de martes a domingo, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.

Todo noviembre
Exposición “Canto al libro sagrado”, del pintor guatemalteco Carlos Mérida, en el Museo de Arte, colonia San Benito, San Salvador.


Amor

Ana Iris Martínez

 
Amor… ¡silencio!, calla la noche,
la tierra sueña.
Amor… ¡suspiro terrestre!
¿Quieres saber
qué esconden mis pupilas
cuando te veo?
La negra noche de recuerdos. 
¿Quieres saber
a qué saben mis labios
cuando te beso?
Ambrosía de miel y jarabe de nácar.

Quieres quebrantar mi pecho,
y arrebatarme el corazón
con tus manos,
para saber si arde
cuando te encuentras cerca…
…Arde como el fuego
que alboroza la mañana,
fugaz, apacible,
prudente y traicionero. 

¿Quieres saber si te amo?
Pregúntame a mí
y deja a la noche en paz,
que ella no es dueña de mis secretos. 
¡Te amo! 
Sí, como ama el viento su libertad,
como ama el ocaso la noche quimera y la luna su juventud.
En el capricho de mis celos
y en lenguaje de nuestros cuerpos
¡Te amo… como la primera vez! 

 

 



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